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  • El fuerte crecimiento del cuarto trimestre de 2010 y los últimos datos de crecimiento del crédito, salarios y de déficit corriente han reforzado la tesis que Turquía está acumulando desequilibrios macroeconómicos que deberán ajustarse. La economía turca está entrando en una etapa de sobrecalentamiento que justifica la necesidad de tomar medidas de política económica tendentes a moderar el ritmo de actividad.

  • Desafortunadamente, es poco probable que estas medidas se tomen hasta bien avanzado el ejercicio, toda vez que la política fiscal difícilmente se tornará restrictiva antes de 2012. A ello se le suma la escasa proclividad que el banco central turco ha mostrado a tomar medidas convencionales de endurecimiento monetario.

  • Todo ello conduce a prever que en el tramo final de 2011 se iniciará un paulatino tensionamiento de la política monetaria y que en 2012 el presupuesto público será menos expansivo. En base a estas previsiones, esperamos un escenario de desaceleración de la actividad, acompañada de cierta reconducción del desequilibrio corriente y de la inflación.

  • El proceso de ajuste se verá probablemente acompañado de un aumento de la volatilidad financiera. En este contexto, será difícil que Turquía pueda alcanzar el grado de inversión en los próximos dos años.

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