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  • La zona euro vive desde finales de 2009 un periodo de enorme turbulencia. Algunos de los países de la unión monetaria sufren serias dificultades financieras, aquejados de elevados niveles de endeudamiento externo, tanto público como privado. La gravedad de la crisis, iniciada en Grecia y que progresivamente se ha extendido a Irlanda, Portugal e incluso ha llegado a afectar a países de la importancia de España e Italia, ha puesto en cuestión la propia viabilidad de la moneda única.

  • En este breve artículo trataré de ofrecer un análisis de la crisis cuyo tema central es que, para abordar de manera efectiva su resolución, es preciso discernir lo fundamental de lo accesorio. Hay que dilucidar –más allá de los vaivenes de los mercados financieros, las causas profundas de la crisis. Las medidas de política económica que pueden sacar a Europa del trance en que se encuentra no sólo han de ser actuaciones que apacigüen las inquietudes de los mercados financieros. Han de ser decisiones de fondo, que vayan más allá de los síntomas, para atajar en su raíz las deficiencias estructurales en el diseño de la zona euro. Éstas son, en último término, la verdadera causa de la inestabilidad que ha vivido la eurozona estos dos últimos años.

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