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Con este número de mayo de 2013, el Informe Mensual de "la Caixa" inicia una nueva andadura tras más de 33 años de ininterrumpida presencia como observatorio fiel de la realidad económica española e internacional.

En esta nueva etapa, el Informe Mensual (IM) cambia en fondo y forma para tratar de ofrecer a la sociedad un mejor servicio, adecuado a las necesidades del momento en cuanto a contenidos, y a las potencialidades de los nuevos medios de comunicación en cuanto al continente.

El nuevo IM refuerza el análisis del entorno económico, examinando cada mes en los Focus algunas de las cuestiones más candentes. Los Focus pretenden ilustrar y discutir con cierto detalle temas algo más especializados, pero importantes, que complementan el examen de la evolución de las principales magnitudes económicas y financieras y la presentación de las perspectivas económicas.

El análisis de la coyuntura es ahora más sintético. Mediante el tratamiento tipográfico de los encabezados se permite una lectura rápida de estas secciones y los ladillos, que cumplían esta función anteriormente, se utilizan ahora para incrementar el uso de gráficos, siguiendo la conocida máxima de que en muchas ocasiones una imagen vale más que mil palabras.

A los cambios de fondo les acompaña un nuevo formato del Informe. Su nueva estructura, más modular, tiene como objetivo facilitar la lectura de fragmentos sueltos sin sacrificar su unidad global.

Esta nueva forma ha de permitir, en un futuro muy próximo, que la publicación en papel y simultáneamente en formato digital sea más ágil y flexible, facilitando así el uso de la publicación en su versión digital. La modularidad es, en este sentido, la clave.

En la elaboración del IM, la elección del tema del Dossier es siempre una cuestión determinante. Para este número, que es muy singular, el tema elegido es especialmente apropiado y oportuno: el concepto de PIB potencial, las dificultades para medirlo correctamente, y su impacto en el diseño y la ejecución de las políticas económicas.

En esta ocasión, este Editorial no dispone ya de espacio para delinear o resumir las principales ideas que se desgranan en el Dossier. No puedo hacer mucho más que recomendar su lectura. Tal vez, a modo de conclusión, sí merece la pena reseñar dos ideas centrales que a mí me han sugerido los artículos.

La primera es que, en el marco de las enormes dificultades generadas por la crisis económica, es importante no perder de vista aquellos factores que determinan el potencial de crecimiento de una economía. No hay mejor manera de orientar correctamente las imprescindibles reformas que se deben adoptar en el corto plazo que teniendo bien presentes los objetivos últimos de la política económica y social, y los factores clave que a largo plazo generan bienestar y progreso.

La segunda es una nota de humildad que debemos entonar, una vez más, los economistas. El concepto de PIB potencial tiene enormes repercusiones en política económica, tanto en la determinación del margen de que disponen las políticas fiscales y monetarias para adoptar un tono más expansivo, como para juzgar la naturaleza —estructural o cíclica— de los desequilibrios presupuestarios.

Por desgracia, como muestran los artículos de este Dossier, a pesar de los muchos esfuerzos de varias generaciones de economistas, continuamos teniendo medidas muy imprecisas de un concepto tan trascendental. Por lo que, en términos prácticos, toda prudencia es poca y bien hará el gestor de la res pública en complementar el examen de los grandes agregados macroeconómicos (PIB, PIB potencial, brecha de producción) con una buena dosis de sentido común y el conocimiento cercano de la realidad.

 

Jordi Gual

Economista Jefe

30 de abril de 2013

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