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Informe Mensual - Coyuntura
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Mejora del escenario de crecimiento para 2014. Los datos económicos más recientes permiten encarar este año con renovado optimismo. Los indicadores de actividad de enero han mantenido la trayectoria ascendente con la que abandonaron 2013, que finalizó con un avance del PIB del 0,3% intertrimestral en el 4T. Además, el crecimiento se asienta sobre unas bases cada vez más sólidas: la recuperación de la demanda interna presenta un notable recorrido y el sector exterior sigue ganando competitividad. Ante estas perspectivas, el FMI elevó significativamente las previsiones de crecimiento para 2014, del 0,2% al 0,6% anual, una de las mayores revisiones entre los países desarrollados. Aun así, nuestras perspectivas de crecimiento para este año son mayores. El dinamismo de la demanda interna de los últimos meses, ligeramente por encima de lo que preveíamos anteriormente, nos lleva a revisar el crecimiento del PIB hasta el 1,0% anual (frente al 0,8% anterior). En este escenario, la economía española volverá a crear empleo por primera vez desde 2007, con un incremento de la ocupación del 0,6% anual. Todo ello sin olvidar el apoyo del sector exterior al crecimiento, que permitirá un nuevo avance del superávit corriente hasta el 1,6% del PIB en 2014. Sin embargo, la mejora de las perspectivas económicas debe tomarse con cautela. Pese a dejar atrás la mayor recesión de las últimas décadas, encauzar una senda sostenible de crecimiento a largo plazo y corregir los desequilibrios presentes en la economía sigue sin ser una tarea sencilla.

La recuperación de la demanda interna consolida la salida de la recesión. El perfil de crecimiento de los últimos meses muestra un reequilibrio de los apoyos a la economía. Según el Banco de España, el avance del PIB en el 4T 2013 fue debido, ex­­clusivamente, a la contribución de la demanda interna (de 0,3 p. p.). Este comportamiento contrasta con la debilidad del último periodo recesivo. Así, la recuperación de las ventas minoristas y de la producción industrial en los últimos meses del año pasado apuntaría a una contribución significativa del consumo y de la inversión al crecimiento del 4T.

La confianza mantiene la tendencia ascendente a inicios de 2014 y augura nuevos aumentos de consumo e inversión. La mejora de las expectativas de los agentes económicos es imprescindible para mantener el avance gradual de la demanda interna. En este sentido, destaca el incremento de la confianza de los consumidores en enero que, reforzada por las mejores perspectivas que rodean al mercado laboral, podría estar dando pie a decisiones de consumo que hasta el momento se ha­­bían pospuesto. Ello seguirá reduciendo la tasa de ahorro en el 4T 2013, tras descender una décima el trimestre anterior, hasta el 10,5% de la renta bruta. Por lo que respecta a la inversión, el avance significativo de la confianza industrial debería consolidar la recuperación de la inversión durante los próximos trimestres, una buena noticia a tenor del intenso retroceso registrado en los últimos años.

Se confirma el cambio de tendencia del mercado laboral: la economía española vuelve a crear empleo en el 4T 2013. La reactivación del mercado laboral sigue siendo una prioridad para la economía española. A diferencia de lo ocurrido en los últimos años, la encuesta de la población activa del 4T 2013 aportó noticias positivas. Así, a pesar del descenso del número de ocupados en ese trimestre, en 65.000 trabajadores, si tenemos en cuenta los factores estacionales (el 4T suele ser un periodo de destrucción neta de empleo), la ocupación creció un 0,3% intertrimestral, convirtiéndose en el primer aumento desde el 1T 2008. De cara a 2014, esperamos que el crecimiento de la economía (por encima del 0,3% intertrimestral durante todo el ejercicio) genere empleo neto, con un aumento de la ocupación del 0,6% anual (véase el Focus «La creación de empleo llegará a distintas velocidades», que se publicó en el Informe Mensual del pasado mes de noviembre). En estas circunstancias, la tasa de paro disminuirá en 2014 hasta el 25,2% (frente al 26,4% registrado en el conjunto de 2013).

La recuperación del consumo no es suficiente para alejar los temores de deflación. El dato de enero muestra un descenso de la inflación, del 0,3% en diciembre hasta el 0,2%. La caída de los precios energéticos explicaría gran parte de este retroceso. De cara a los próximos meses, esperamos que el mayor dinamismo del consumo privado permita que la inflación retome la senda alcista. Sin embargo, existen tres factores que pueden seguir manteniendo el ritmo de crecimiento de los precios en niveles moderados. Primero, el mantenimiento de la presión a la baja de los precios energéticos durante los próximos meses. Segundo, la débil evolución de los precios de bienes industriales que, en diciembre de 2013, se redujeron un 0,5% interanual. Por último, la moderación salarial observada durante los últimos años también podría seguir frenando el avance de los precios. En 2013, los salarios medios pactados en los convenios co­­lectivos crecieron, de media, un 0,6% anual, lejos del 3,6% re­­gistrado en 2008. Fruto de todo ello, esperamos que la inflación se mantenga en niveles relativamente reducidos durante 2014, situándose por debajo del dato de la zona del euro.

El desapalancamiento avanza a buen ritmo. En 2010, el sector privado español presentaba una de las deudas más elevadas entre los países de la zona del euro. Desde entonces, y a pesar de la difícil coyuntura económica, tanto los hogares como las empresas no financieras han logrado reducir de forma significativa sus niveles de deuda hasta el 78,2% (87,5% en el 2T 2010) y el 130,8% del PIB (144,0% en el 3T 2010), respectivamente, alcanzando niveles similares a los de 2007. Dado que el desendeudamiento del sector privado aún no ha finalizado, esperamos que siga frenando el consumo y la inversión de los agentes económicos. Sin embargo, el cambio de tendencia de la economía junto con la caída de la carga de intereses de los últimos meses ayudarán a reducir el impacto del desapalancamiento sobre el crecimiento.

Desaceleración temporal del sector exterior a finales de 2013. Después de un inicio de 2013 prometedor, la demanda externa perdió fuerza en los últimos meses del año pasado, con una contribución nula al crecimiento del PIB en el 4T 2013. A pe­­sar de la buena campaña turística de 2013, con la llegada récord de 60,7 millones de visitantes extranjeros, el superávit de la balanza corriente frenó el ritmo de crecimiento presentado a lo largo de todo el año. En noviembre, el saldo acumulado en los últimos doce meses se redujo ligeramente hasta los 7.792 mi­­llones de euros, lo que pone en riesgo nuestra previsión de superávit para el conjunto del año, del 1,1% del PIB. El comportamiento de la balanza comercial explicaría este menor impulso. En no­­viembre, las exportaciones de bienes se redujeron un 2,2% in­­teranual, lastradas por el descenso generalizado de las ventas fuera de la zona del euro y, particularmente, en
EE. UU. (–15,2% interanual). De todas formas, todo apunta a que se trata de un descenso temporal. Así, la previsión de exportación de las empresas españolas aumentó significativamente en el 4T 2013, siendo justamente América del Norte uno de los mercados con mejores perspectivas de comercio. La consolidación del crecimiento en la zona del euro también contribuirá a la re­­cuperación de las exportaciones.

El programa de asistencia bancaria finaliza satisfactoriamen­­te. En líneas generales, el balance que hacen la Comisión Europea y el BCE es positivo: la supervisión financiera ha mejorado y el sector bancario presenta unos balances más saneados. Esta mejora ha permitido recuperar los canales de financiación mayoristas tradicionales: en enero, las emisiones de deuda bancaria tuvieron buena acogida, lo que augura una menor dependencia de la financiación del Eurosistema que, en diciembre, se había reducido hasta los 201.865 millones de euros. Además, según el informe de la CE, el crédito al sector privado to­­cará fondo en 2014. En este sentido, los datos de noviembre de 2013 muestran un menor ritmo de caída del crédito, del 12,6% interanual (frente al 13,0% en octubre). Pese a estos signos de mejora, la CE aconseja mantener el espíritu reformador para consolidar la reestructuración del sector.

El esfuerzo de consolidación fiscal debe mantenerse. El ajuste del saldo público perdió fuerza a finales de 2013. Los últimos datos disponibles apuntan hacia una desviación del objetivo de déficit que estimamos en 2 décimas, hasta el 6,7% del PIB (7,2% si incorporamos las pérdidas por ayudas a la banca). Un ajuste menor a lo exigido por parte del Estado y las CC. AA. explicaría esta desviación. Este comportamiento contrasta con el margen de maniobra que todavía presentaba la Seguridad Social en noviembre, con un déficit acumulado del 0,3% del PIB (1,1 p. p. por debajo del objetivo). Sin embargo, la descomposición de los ingresos que muestra este buen dato responde, en parte, al aumento de las transferencias corrientes (principalmente por parte del Estado), que pasaron de los 11.533 millones de euros entre enero y noviembre de 2012 hasta los 18.808 millones de euros el año pasado. De cara a 2014, la recuperación de la economía y el descenso paulatino del coste de financiación de la deuda pública española deberían facilitar el cumplimiento del objetivo de déficit, hasta el 5,8% del PIB.

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