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Los mensajes de la Fed, como los del BCE, prolongan el optimismo de los inversoresLos mensajes de la Fed, como los del BCE, prolongan el optimismo de los inversores

La Fed, sin prisa. La reunión del pasado miércoles no levantó tanta expectación como la del BCE del día 5, pero puede acabar teniendo más impacto. No se esperaban más medidas que la que se confirmó respecto al tapering: una nueva reducción de 10.000 millones de dólares en  el importe de las compras mensuales de bonos. Sí se aguardaban más detalles sobre la hoja de ruta para la normalización monetaria. Pero la Fed optó por concretar poco, a la vez que su presidenta, Janet Yellen, procuró transmitir el mensaje de que no hay prisa. En materia de política no convencional insinuó que cuando culmine el tapering se procederá a reinvertir los bonos que venzan, de modo que el tamaño del balance se mantendrá durante un tiempo. En materia de política de tipo de interés oficial, la consigna es situarlo en niveles bajos durante largo tiempo. Entre los miembros de la Fed hay un consenso sólido sobre la fecha de inicio de las subidas (mediados de 2015) y el nivel de llegada o equilibrio del proceso de normalización (el 3,75%), pero hay gran disparidad de opiniones respecto al ritmo de las subidas (para algunos el nivel apropiado en diciembre de 2016 ya sería el 3,75% y para otros, solo el 1%). En rueda de prensa, Yellen midió sus palabras para inclinarse a favor de una estrategia de lentitud. Los mercados lo acogieron con agrado: estabilidad en el mercado de deuda pública y notables mejoras en los activos de riesgo. Las primas de riesgo de los bonos corporativos se han estrechado hasta niveles mínimos desde la crisis de 2007 y el SP500 ha establecido  un nuevo récord histórico, todo ello en un clima de bajísima volatilidad. El resto de mercados internacionales también se han visto beneficiados y el Ibex-35 alcanzó durante la semana máximos desde 2010.

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