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EE. UU. y China lideran la recuperaciónEE. UU. y China lideran la recuperaciónEE. UU. y China lideran la recuperaciónEE. UU. y China lideran la recuperaciónEE. UU. y China lideran la recuperaciónEE. UU. y China lideran la recuperaciónEE. UU. y China lideran la recuperaciónEE. UU. y China lideran la recuperaciónEE. UU. y China lideran la recuperación

El FMI rebaja ligeramente las previsiones de crecimiento mundial. En su informe de otoño sobre perspectivas globales, el organismo internacional prevé un crecimiento para la economía mundial del 3,3% en 2014 y del 3,8% en 2015, una y dos décimas por debajo de la previsión de julio, respectivamente. Aunque es una revisión a la baja, el FMI todavía sigue dibujando un escenario de aceleración gradual. El retoque es consecuencia de un empeoramiento de las perspectivas para la eurozona, Japón y Brasil. No son suficientes para contrarrestarlo ni la mejora del pronóstico para EE. UU. y la India ni la permanencia del pronóstico para China en cotas elevadas. Asimismo, el FMI subraya el aumento de la disparidad entre países y alerta de la intensificación de los riesgos bajistas. Entre estos últimos destacan la amenaza de la deflación en la eurozona, las tensiones geopolíticas, las secuelas de posibles excesos financieros y los efectos de la normalización monetaria en EE. UU.

ESTADOS UNIDOS

El PIB de EE. UU. en el 3T sigue siendo robusto, lo que respalda la mejora de las previsiones del FMI para el país. El PIB creció un significativo 0,9% intertrimestral (2,3% interanual). Aunque pueda parecer una desaceleración con respecto al 2T (1,1% intertrimestral), debemos recordar que buena parte de la fortaleza de la primavera obedeció a un mero efecto rebote después de la caída del PIB en el 1T (a su vez ocasionado por el temporal de invierno). La buena cifra del verano no es ya un rebote, sino indicativa de que la economía norteamericana está alcanzando velocidad de crucero. El avance se sitúa en línea con nuestro escenario, por lo que mantenemos un crecimiento del 2,2% para 2014. Con todo, destaca que el consumo privado y la in­­versión, a pesar de seguir siendo elementos clave para el crecimiento, se hayan desacelerado con respecto al trimestre anterior. Por el contrario, ha sorprendido el fuerte impulso que ha supuesto el gasto público y la contribución positiva del sector exterior.

Otros indicadores de actividad confirman la buena marcha de la economía estadounidense. Según el estudio de campo que elabora regularmente la Reserva Federal (Beige Book), la actividad económica continúa creciendo a buen ritmo. Los índices de sentimiento empresarial y del consumidor siguen avalando una mejora económica significativa. Así, el ISM de manufacturas de septiembre se situó en los 56,6 puntos, algo por de­­bajo del registro de agosto, pero claramente por encima de la frontera de los 50 puntos (límite que separa la expansión de la recesión). Su homólogo en servicios también descendió mo­­deradamente, hasta los 58,6 puntos, aunque también en zona expansiva. Por su parte, el índice de confianza del consumidor del Conference Board de octubre escaló hasta los 94,5 puntos, el máximo de los últimos siete años, respaldado por una mejora de las expectativas. Por último, el índice de producción industrial de septiembre también sorprendió al alza y aceleró hasta el 4,3% interanual desde el 4,0% de agosto.

El mercado laboral sigue mostrándose vigoroso, mientras que el inmobiliario continúa sin desplegar la pujanza esperada. En concreto, en septiembre se crearon 248.000 puestos de trabajo, de nuevo por encima del umbral de los 200.000, indicativo de un mercado fuerte. Por su parte, la tasa de paro descendió dos décimas hasta el 5,9%, mientras que la tasa de actividad se mantuvo prácticamente plana en el 62,7%. Este estancamiento de la tasa de actividad vendría a matizar los buenos da­­tos de la tasa de paro, pues una parte de esta me­­jora se explica por la contracción de la fuerza laboral. Por otro lado, los úl­­timos datos sobre el mercado inmobiliario siguen mostrando que, si bien la recuperación del sector prosigue, su evolución queda lejos de los pronósticos que situaban dicha mejora como un elemento clave de la expansión estadounidense. En particular, el índice Case-Shiller de precios para 20 áreas metropolitanas se desaceleró de nuevo en agosto hasta el 5,6% interanual (6,7% en julio). En positivo, las ventas tanto de viviendas nuevas como de segunda mano avanzaron en septiembre respecto al registro de agosto (0,2% y 2,4%, respectivamente).

La Fed finaliza el programa de compra de activos en un entorno de precios estable. A pesar de la evolución firme de la actividad estadounidense, la inflación sigue estando contenida. En particular, el IPC de septiembre aumentó un 1,7% inter­­anual, igualando el registro de agosto. El nuevo descenso del precio de los carburantes se compensó por el incremento del precio de los alimentos y los alquileres. Por su parte, el índice sub­­yacente (sin alimentos ni energía) también repitió en el 1,7%. En este contexto de inflación por debajo del objetivo, la Fed ha anunciado la finalización del programa de compra de activos pero ha reiterado la intención de mantener los tipos de interés bajos durante un «periodo de tiempo considerable».

JAPÓN

Los riesgos a la baja impulsan al Banco Central de Japón a ampliar su programa de estímulo monetario. La recuperación de la economía nipona parece estancada por la debilidad del consumo privado, que sigue acusando los efectos de la subida del IVA del pasado 1 de abril (del 5% al 8%). En este sentido, la confianza del consumidor volvió a descender en septiembre, hasta los 39,9 puntos, el mínimo desde mayo. Por su parte, los precios tampoco mostraron el vigor esperado y en septiembre se quedaron planos con respecto al registro de agosto (3,3% in­­teranual, 1,3% descontando el efecto del IVA). Por todo ello, el Banco Central de Japón, sorprendiendo a la mayoría de analistas, ha decidido aumentar el importe de las compras de activos financieros que viene realizando desde abril de 2013.

El contrapunto positivo está en la industria. La producción in­­dustrial recuperó en septiembre lo que había perdido en agosto, aunque el índice sigue por debajo del nivel de inicios de año. En la misma línea, el índice de sentimiento empresarial Tankan del 3T registró una mejora en las rúbricas de manufacturas, las ventas de maquinaria crecieron en septiembre por tercer mes consecutivo y las exportaciones de septiembre repuntaron, después de la apatía de agosto. Este contraste entre un tipo de indicadores y otros ilustra las dificultades que afronta el Abenomics para poner en marcha una expansión completa y sostenible de la economía nipona, máxime cuando la determinación que se observa en el pilar monetario no se ve acompañada con el mismo ímpetu por los pilares fiscal y de reformas estructurales.

EMERGENTES

El PIB de China en el 3T aleja los temores a un aterrizaje brusco. El PIB del gigante asiático avanzó un significativo 7,3% interanual en el 3T de 2014, en línea con nuestras previsiones, pero sorprendiendo positivamente al consenso de los analistas. El buen tono de los últimos indicadores de actividad sugiere que el crecimiento continúa siendo sólido en el 4T. En particular, el índice PMI de octubre elaborado por Markit subió ligeramente, hasta los 50,4 puntos (50,2 en septiembre). Por su parte, el índice de producción industrial avanzó hasta el 8,0% interanual en septiembre, desde un modesto 6,9% en agosto. Mantenemos, por tanto, la previsión para el conjunto de 2014 en el 7,5%, en línea con la estimación del FMI (7,4%). Con todo, a corto plazo, algunos de los riesgos de los que adolece el país todavía están lejos de disiparse. Así, en el ámbito inmobiliario, 69 de las 70 ciu­­dades que analiza la oficina nacional de estadística china reportaron bajadas en el precio de la vivienda en septiembre. Una situación que contrasta con las 65 ciudades que reportaban subidas a finales de 2013. A largo plazo, el reto consiste en materializar las reformas hacia una economía de «más mercado» que facilite una suave transición hacia el nuevo modelo de crecimiento. En este sentido, el cuarto plenario del Comité Central del Partido Comunista, reunido a finales de octubre, abordó cuestiones relativas a la mejora del Estado de derecho en el país.

En el resto de emergentes las disparidades siguen siendo la tónica. Así, la India, con registros significativos en sus tasas de crecimiento y mejoras importantes en la corrección de sus desequilibrios, contrasta con Brasil y Turquía, cuyos avances en el PIB del 2T han decepcionado y cuyo margen para políticas expansivas es limitado, habida cuenta de sus tensiones inflacionistas (entre otros problemas). Los precios mayoristas en la India crecieron un 2,4% interanual en septiembre, muy por debajo del 6,4% de finales de 2013. En cambio, la preo­­cupante evolución de la inflación en Brasil, junto a la debilidad del real, ha empujado al Banco Central de Brasil a subir el tipo de interés de referencia en 25 p. b. hasta el 11,25%. Esto supone una clara señal de advertencia al Gobierno de la reelegida Dilma Rouseff sobre la necesidad de abordar, con determinación y sin demoras, la corrección de desequilibrios y las reformas es­­tructurales que el país necesita.

 

 
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