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Alemania: cambio de rumbo de la política fiscal

Alemania ha conseguido formar un Gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas –la denominada GroKo III, por ser la tercera edición de la Große Koalition- medio año después de las elecciones legislativas de septiembre de 2017. Llegar hasta aquí ha sido un proceso complicado y, para alcanzar un acuerdo, ambos partidos han renunciado a parte de su programa. Una de las líneas estratégicas del acuerdo es la política fiscal que, tras años en «modo austeridad», parece que ha cambiado de rumbo. A continuación, lo analizamos en detalle.

Concretamente, el acuerdo alcanzado establece un conjunto de medidas para realizar un mayor gasto social y un aumento de la inversión en educación e infraestructuras. Las medidas ascenderían a unos 79.600 millones de euros (un 2,4% del PIB) en el periodo 2018-2021,1 un impulso fiscal significativo y que podría erosionar el superávit público del que goza la economía alemana si se acaba implementando en su totalidad. Describimos brevemente las principales medidas anunciadas en cada uno de estos bloques para poder valorar mejor su impacto en el crecimiento económico.

Por lo que se refiere al impulso del gasto social, este se quiere concentrar en un aumento de las ayudas para el cuidado de niños y en un incremento de la generosidad del sistema de pensiones. En el caso de las pensiones, se pretende garantizar una tasa de reemplazo2 del 48% hasta 2025 (el nivel en el que se encuentra actualmente), así como ampliar los derechos de pensión para las mujeres con hijos. Estas medidas beneficiarán sobre todo a un colectivo (el de los jubilados o los que se jubilarán pronto) que vota en gran medida a los partidos de la coalición, pero añadirán aún más presión a largo plazo sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones.

Estas no son las únicas medidas que la coalición de Gobierno ha acordado siguiendo una lógica más política que económica. En el ámbito laboral, la coalición ha acordado tomar medidas que restrinjan el uso de contratos temporales. Ello podría contentar especialmente a las personas que han dejado de votar a los partidos de la coalición de Gobierno en favor del AfD, que suelen tener unas condiciones laborales más precarias y a los que les podría parecer una medida que les favorece (aunque, probablemente, el impacto a medio plazo acabe siendo el opuesto).

Volviendo a la política fiscal, está previsto que el aumento de la inversión se destine, en gran parte, a la educación, con ayudas del Gobierno federal a los länder para mejorar su infraestructura educativa, en particular en guarderías y en escuelas de formación profesional y a tiempo completo.3 En cuanto al impulso de la inversión en infraestructuras, el grueso se quiere destinar a mejorar la red de transportes existente, que se considera bastante obsoleta. Asimismo, la coalición quiere llevar a cabo acciones que apoyen el proceso de digitalización del sector productivo alemán y la sociedad en general.

El impulso que la Groko III quiere dar a la inversión en educación y en infraestructuras contribuirá a paliar un déficit de inversión pública en estos dos ámbitos que, por ejemplo, la Comisión Europea ha detectado. Así, estas inversiones podrían tener un impacto significativo en el crecimiento económico del país germano a largo plazo.

El impacto agregado a corto y medio plazo de las medidas acordadas no es negligible, dada su composición en gasto social e inversiones: el impacto en el crecimiento del PIB podría situarse alrededor de los 0,5 p. p. en los próximos años.4 Sin embargo, la incertidumbre que rodea a esta cifra es muy elevada. Por un lado, porque no se ha concretado el timing de la implementación de las distintas medidas acordadas. Pero, sobre todo, porque las reticencias a erosionar en demasía el preciado superávit público alemán pueden acabar limitando el impulso fiscal. En cualquier caso, todo apunta a que la política fiscal alemana cambiará de rumbo en los próximos años.

1. La coalición de Gobierno ha estimado que el conjunto de medidas acordadas asciende al 1,4% del PIB, pero el acuerdo de Gobierno incluye otras medidas que se estiman que ascienden hasta el 1,0% y que también deberían ser contabilizadas.

2. La tasa de reemplazo corresponde al porcentaje de ingresos de jubilación con respecto a los ingresos previos como empleado.

3. Tipo de escuelas de reciente creación en las que las clases se realizan durante todo el día, hay servicio de comedor y se realizan actividades extracurriculares. La mayoría de escuelas en Alemania realizan sus actividades solo por la mañana.

4. Utilizando un multiplicador fiscal de 0,77, correspondiente al promedio de multiplicadores fiscales del gasto público en Alemania de varios estudios recientes, incluyendo Ramey (2011), BCE (2015), Carreras et al. (2016) o FMI (2009, 2014).

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