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Las perspectivas para la economía española en 2017 son muy favorables. Después de cerrar el bienio 2015-2016 con un crecimiento del PIB que ha superado el 3% en ambos años, el conjunto de analistas y las principales instituciones internacionales prevén una ligera desaceleración del ritmo de avance de la economía española en 2017. Según la previsión de CaixaBank Research, del 2,6%, el crecimiento se mantendrá en cotas elevadas, apoyado en el efecto de las reformas estructurales que se han producido durante los últimos años y que han favorecido un notable aumento de la competitividad, por ejemplo. A ello se le sumará la positiva dinámica laboral, la relajación monetaria y el nuevo ciclo alcista del inmobiliario. Sin embargo, los riesgos que rodean el escenario macroeconómico siguen siendo elevados aunque, a diferencia de los últimos años, ahora los más importantes proceden del exterior. La política económica que finalmente implemente la Administración Trump en EE. UU., el cargado calendario electoral europeo y la fragilidad financiera de varios países emergentes, especialmente China, son algunos de los más importantes.

El ritmo de crecimiento se mantuvo elevado en el 4T. Los datos más recientes muestran el buen tono expansivo de la actividad económica que, de momento, no da visos de desacelerarse. En este sentido, el modelo de previsión del PIB de CaixaBank Research predice un crecimiento del 0,68% intertrimestral en el 4T, un ritmo de avance similar al del 3T (0,71% intertrimestral). En general, los distintos indicadores que se publicaron durante el último mes apuntan a un mantenimiento del ritmo de expansión. En particular, destaca positivamente la solidez mostrada por los indicadores de consumo privado, lo cual hace prever que este componente seguirá siendo el principal impulsor de la demanda interna.

Por el lado de la oferta, los indicadores de actividad muestran que la economía sigue en una cómoda zona expansiva. Según el índice de sentimiento empresarial (PMI) de noviembre, el avance de la actividad fue robusto en el último tramo del año. El indicador del sector servicios sigue en niveles muy elevados (55,1 puntos), mientras que su homólogo del sector manufacturero aumentó hasta los 54,5 puntos, el nivel más alto desde enero. Otros datos corroboran la mejora del sector industrial después del bache del verano. En concreto, la cifra de negocios del sector aumentó un 2,0% interanual en octubre. El fuerte repunte de la entrada de pedidos industriales (5,5% interanual en octubre), sobre todo los procedentes de la eurozona, hace prever la continuidad de la buena marcha de este sector.

Los buenos datos de actividad se reflejan en la evolución positiva del mercado laboral, aunque el dato de afiliados a la Seguridad Social de noviembre fue algo peor al previsto. En concreto, descendió en 32.832 personas, mientras que en los dos últimos años la afiliación se había incrementado ligeramente en el mes de noviembre. Sin embargo, este descenso se explica, en gran parte, por la prolongación de la temporada turística hasta octubre y la consecuente mayor destrucción de empleo en hostelería en noviembre. Si analizamos los dos meses conjuntamente, el balance es muy positivo. Una evolución favorable que esperamos que se mantenga en diciembre puesto que se anticipa una buena temporada navideña. De cara a 2017, prevemos que el ritmo de creación de empleo se desacelerará ligeramente, hasta el 2,3%, en línea con el menor crecimiento esperado del PIB, lo que implica unos 370.000 ocupados más.

La contención salarial ayuda a recuperar la competitividad. Los costes salariales aumentaron un 0,2% intertrimestral en el 3T 2016, según el índice de costes laborales armonizado, igualando el registro del 2T. Por el momento, el incremento de los salarios pactados en convenio, del 1,1% interanual en octubre, muestra que la contención salarial sigue en el 4T. Sin embargo, de cara a 2017, el incremento de los costes laborales podría ser mayor. Por un lado, el Gobierno ha aprobado un aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) del 8% (véase el Focus «El salario mínimo en España» en este Informe Mensual). Por otro lado, los incrementos salariales podrían intensificarse a tenor del repunte de la inflación. Según el avance del IPC de diciembre, la inflación se situó en el 1,5% (8 décimas por encima de la tasa del mes anterior), resultado del incremento de los precios de la energía. De hecho, el incremento del precio del petróleo hará repuntar la inflación por encima del 2% en el 1T 2017. De esta forma, el diferencial de inflación respecto a la eurozona volverá a ser positivo después de más de tres años en negativo. Ello será debido, en gran medida, al aumento del precio del petróleo, que tiene una mayor incidencia en la economía española, pero es un primer toque de alerta que debe servir para seguir trabajando para consolidar la competitividad ganada durante los últimos años (véase el Focus «El diferencial de inflación de España con la eurozona: evolución histórica y perspectivas» en este Informe Mensual). La inflación subyacente, ajena a las fluctuaciones de la energía, seguirá su senda de subidas muy graduales gracias a la mayor robustez del consumo de los hogares, que sigue apoyado por la mejora continuada del mercado laboral y de las condiciones de acceso al crédito.

El desequilibrio externo sigue corrigiéndose. La mejora de la competitividad, en parte conseguida gracias a la contención de los costes de producción, ha sido clave para impulsar las exportaciones. Así, en lo que fue de 2016 hasta octubre, las exportaciones de bienes no energéticas se incrementaron un 2,5% inter­anual. Destaca el buen comportamiento de las exportaciones de servicios (6,1% interanual de enero a septiembre), reflejo de la excelente temporada turística: 67,5 millones de llegadas en el acumulado de enero a octubre, lo que equivale a un incremento del 10,2% interanual. Por lo que respecta a las importaciones, estas avanzan a un ritmo muy moderado (0,6% inter­anual de enero a septiembre), debido a la intensa caída de las importaciones energéticas (–28,7% interanual de enero a septiembre). De cara a 2017, la subida del precio del petróleo comportará un cierto deterioro del superávit por cuenta corriente hasta el 1,8% del PIB (2,2% previsto en 2016).

El sector público continúa el proceso de consolidación fiscal pero el ajuste todavía no se ha completado. El Gobierno presentó una actualización del Plan Presupuestario para 2017 en el que ha incluido medidas presupuestarias que deberían ayudar a reducir el déficit público hacia el objetivo del 3,1% del PIB. Asimismo, también se aprobaron los objetivos de déficit público por administraciones. La mayor parte del ajuste recae en la Administración central, puesto que el resto de administraciones ya realizaron gran parte del ajuste en años anteriores. El déficit de la Seguridad Social se mantiene elevado, lo que evidencia su carácter estructural, y las comunidades autónomas alcanzarán el equilibrio presupuestario en 2019. En esta línea, el informe que el FMI realiza anualmente sobre la economía española incide en la necesidad de reducir el déficit público con alzas de impuestos indirectos y control del gasto, especialmente en educación y sanidad.

El sector inmobiliario mantiene el dinamismo. El precio de la vivienda basado en las compraventas creció un 4,0% interanual en el 3T 2016 (3,9% en el 2T), un aumento superior al índice basado en precios de tasación (1,6% interanual en 3T). Aunque la dinámica de los precios sigue siendo heterogénea entre comunidades autónomas, todas presentan tasas de crecimiento anuales positivas. En particular, destacan las Islas Baleares, Cataluña y la Comunidad de Madrid, con crecimientos superiores al promedio estatal. El fuerte aumento de las compraventas, que en octubre crecían a un ritmo del 13,4% interanual en el acumulado de 12 meses, hace prever que la recuperación del sector seguirá ganando vigor los próximos trimestres. Sin embargo, los visados de obra nueva siguen en niveles bajos, lo que hace prever que la presión en los precios se mantendrá (véase el Focus «La recuperación de la actividad inmobiliaria asoma la cabeza» en este Informe Mensual).

El sector bancario también evoluciona favorablemente. La Comisión Europea y el BCE, en el informe de seguimiento sobre el sector, señalan positivamente el gran esfuerzo realizado en la mejora de la calidad de los activos, en los niveles de capital y en los cambios de modelo de negocio. Sin embargo, recuerda que todavía queda pendiente la reducción de los activos adjudicados y la privatización de los bancos con participación pública, pasos necesarios para fortalecer la estabilidad financiera del sector. Así, el sector bancario español es más robusto y está cada vez mejor posicionado para apoyar la recuperación. En efecto, la nueva concesión de crédito bancario a hogares avanza con vigor. Tanto el crédito al consumo como para la compra de vivienda siguieron anotando tasas de crecimiento elevadas, del 29,4% y del 21,8% en el acumulado de enero a octubre, respecto al mismo periodo de 2015. En cambio, el crédito a empresas continuó ralentizándose en el caso de las pymes (2,8%) y contrayéndose con fuerza para las grandes empresas (–33,5%). La tasa de morosidad, por su parte, aumentó ligeramente en octubre hasta el 9,3% (9,2% en septiembre), pero este ligero aumento se explica por la entrada en vigor del Anejo IX del Banco de España, que ha provocado una reclasificación de activos a dudosos.

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