Compartir: 
También disponible:
Informe Mensual - Coyuntura
Desaceleración del crecimiento en la eurozonaDesaceleración del crecimiento en la eurozonaDesaceleración del crecimiento en la eurozonaDesaceleración del crecimiento en la eurozonaDesaceleración del crecimiento en la eurozonaDesaceleración del crecimiento en la eurozonaDesaceleración del crecimiento en la eurozonaDesaceleración del crecimiento en la eurozonaDesaceleración del crecimiento en la eurozona

Los indicadores económicos conocidos en los meses de verano confirman que el ritmo de avance de la actividad mundial se está reequilibrando: mientras crece la evidencia de que la persistente incertidumbre económica se está cobrando ya un peaje en el crecimiento de algunos emergentes, también se constata que los avanzados se mueven en otras coordenadas. Así, EE. UU. acelera notablemente su ritmo de avance gracias al impulso fiscal, mientras que la eurozona modera solo levemente su ritmo de actividad. En conjunto, el escenario de CaixaBank Research se ha ajustado a este paulatino debilitamiento con una revisión a la baja de las cifras de crecimiento emergente previsto para el año actual y el siguiente, que será de 4,9% y 4,8%, respectivamente (1 décima menos respecto a la previsión anterior). En consecuencia, el crecimiento mundial esperado también será algo menor en 2018 y 2019.

Los riesgos bajistas continúan siendo sustanciales. A pesar de la moderación de perspectivas acabada de presentar, el balance de riesgos sigue apuntando a un posible debilitamiento económico en el futuro. En dicho balance, el giro proteccionista de EE. UU. y sus posibles implicaciones globales siguen teniendo un protagonismo destacado. En las últimas semanas se han combinado noticias negativas y alentadoras en este ámbito. Así, EE. UU. ha completado la aplicación de lo que restaba del paquete de aumento arancelario sobre productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares anunciado meses atrás. En contraste, y de forma algo inesperada, EE. UU. y México han cerrado un principio de acuerdo comercial bilateral que, una vez aprobado por el legislativo de ambos países, sustituirá al NAFTA (a la espera de que se les sume Canadá). Los términos de este futuro acuerdo han permitido equilibrar tanto las demandas que perseguía EE. UU. (con un endurecimiento de las reglas de origen y una elevación implícita de los salarios mínimos del sector automotriz) como las que importaban a México (con periodos de adecuación, permanencia y revisión del acuerdo dilatados, la defensa de facto contra la competencia asiática y sin afectar negativamente al sector primario). Más allá de los contenidos, el hecho de que, tras meses de complicadas negociaciones y de retórica exaltada, se haya alcanzado un acuerdo abre la esperanza a que, a medio plazo, el pragmatismo vaya impregnando la resolución de las tensiones comerciales.

Desaceleración del crecimiento en la eurozona. El PIB de la eurozona avanzó en el 2T un 2,2% interanual (0,4% intertrimestral), un registro parecido al 2,5% del trimestre anterior pero inferior a los observados a finales de 2017. Por países, cabe destacar que Alemania mantuvo un ritmo de incremento semejante al del trimestre precedente (0,5% en términos intertrimestrales; 1,9% interanual), claramente superior al de países como Francia (que sorprendió a la baja con un aumento intertrimestral de solo un 0,2%) e Italia (también creció un 0,2%, pero en este caso el bajo avance era esperable y continuista con el pasado). Fuera de la eurozona, Polonia mantuvo un incremento muy dinámico y el Reino Unido recuperó un poco de dinamismo tras un inicio de año algo titubeante.

Crecimiento en la eurozona: ¿señal de alarma o simplemente un bache en el camino? La relativa decepción del 2T encendió algunas señales de alerta entre los analistas, pero a juicio de CaixaBank Research no debe hacerse una lectura alarmista, aunque tampoco entender que se trata de un dato aislado. Así, la práctica estabilidad del indicador PMI de agosto de la eurozona (de los 54,3 puntos de julio a los 54,4), junto con la suave disminución de otros indicadores de sentimiento económico, sugiere que el crecimiento se mantiene en cotas similares a las del 2T. En su conjunto, cabe interpretar que, a pesar de que se mantiene un grado de utilización de la capacidad productiva todavía relativamente baja, el fuerte repunte cíclico que experimentó la eurozona en 2017 se ha moderado algo más rápido de lo esperado. Por ello, es previsible que el ritmo de actividad del primer semestre sea representativo del crecimiento en los próximos trimestres. Finalmente, la inflación se ha mantenido en la misma tónica de meses pasados, con presiones en precios modestas más allá de la evolución volátil de la energía. Así, en agosto, la inflación de la eurozona fue del 2,0%, apenas 1 décima menos que en julio.

Portugal: Vuelta a la actividad tras un buen primer semestre

La economía consolida su dinamismo. Los datos más recientes confirman que el crecimiento económico se mantiene ro­busto gracias al buen tono de la demanda interna y las exportaciones. Precisamente, el dinamismo de la demanda doméstica (dentro de la que destacan la recuperación del consumo de bienes duraderos y la inversión), sumado al mayor precio del petróleo y el alto contenido importador de algunas exportaciones (como los combustibles y los automóviles), están alimentando un avance significativo de las importaciones. Ello, junto con la caída de las exportaciones a Angola y Reino Unido, explica una de las sombras del cuadro macroeconómico portugués: eso es, una menor contribución neta al crecimiento por parte del sector exterior. Sin embargo, en su conjunto, el escenario de la economía lusa es positivo y se espera que, en los próximos trimestres, mantenga el dinamismo de los primeros seis meses del año, con un ritmo de avance ligeramente superior al 2%. A ello contribuirán tanto el buen desempeño del mercado laboral, donde la creación de empleo y la reducción del número de desempleados siguen sorprendiendo en positivo, como la evolución positiva del mercado inmobiliario, que se beneficia de la demanda extranjera y el crecimiento del turismo. Sin embargo, los factores de riesgo, especialmente los relacionados con las tensiones comerciales, el endurecimiento de las condiciones financieras globales y las turbulencias de las economías emergentes siguen presentes y pueden condicionar el escenario.

La actividad mantuvo un avance sólido en el 2T. En concreto, el crecimiento del PIB se aceleró hasta el 2,3% interanual (0,5% intertrimestral) en el 2T, 0,2 p. p. por encima del registro del 1T. El desglose por componentes publicado por el INE muestra que la demanda interna tuvo un papel destacado, con una contribución al crecimiento de 2,9 p. p. (2,6 p. p. en el 1T) que estuvo aupada por el fuerte empuje del consumo privado (2,6% inter­­anual) y la inversión (6,4%). Por su parte, la demanda exterior tuvo una contribución negativa por cuarto trimestre consecutivo (–0,7 p. p.) pese a la aceleración de las exportaciones (6,8% frente al 4,7% del 1T), dado que las importaciones aceleraron todavía más (7,9% frente al 5,6%).

El mercado de trabajo sigue sorprendiendo en positivo e impulsa al consumo. En el 2T, la tasa de desempleo se situó en el 6,7%, con una reducción de 2,1 p. p. respecto al nivel registrado en el 2T de 2017. Esta disminución se debió, en gran parte, a la reducción del número de desempleados de larga duración, lo que representa una señal especialmente positiva porque este grupo tiene, típicamente, más dificultades para reincorporarse al mercado laboral. Además, la creación de empleo también mantuvo un buen ritmo de avance (2,4% interanual), con una importante contribución del sector servicios y, especialmente, de los asociados a la Administración pública.

La inflación se desaceleró en agosto. Tras avanzar hasta el 2,2% en julio, impulsada por el aumento de los precios energéticos (7,9% interanual), en agosto la inflación general se situó en el 1,4%. A falta de conocer el detalle por componentes, la desaceleración se debería, en gran parte, al componente subyacente (que excluye la evolución de los precios de la energía y los alimentos no procesados, especialmente volátiles), que en julio había repuntado hasta el 1,8%.

En el sector exterior, se modera el saldo de la cuenta corriente. A pesar del superávit sostenido de la balanza de servicios y la buena marcha de algunos segmentos de exportación de bienes (como los automóviles), a lo largo del primer semestre de 2018 el saldo de la balanza por cuenta corriente se ha deteriorado paulatinamente y ha empeorado 0,4 p. p. frente al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en el 0% del PIB el pasado junio (acumulado de 12 meses). Ello se debe tanto al mayor precio del petróleo de los últimos trimestres como a la recuperación del consumo de bienes duraderos y el dinamismo de la inversión, con un elevado contenido importador. No obstante, el superávit exterior en términos de servicios, con el turismo a la cabeza, sigue ofreciendo un factor de compensación caudal. Por último, cabe destacar que también ha disminuido el déficit de la balanza de rentas primarias, tanto por la reducción de los ingresos recibidos como por el aumento de los pagos al exterior.

Las cuentas públicas siguen beneficiándose del contexto económico positivo y de la evolución favorable del mercado laboral. Con datos acumulados hasta julio, el déficit presupuestario se sitúa en los 2.624 millones de euros (–2,2% del PIB), lo que supone una reducción del déficit de 1.110 millones de euros respecto al mismo periodo del año anterior. La recaudación fiscal y contributiva continuó creciendo a un ritmo superior al previsto por el Gobierno y representó el 77% del aumento de la recaudación efectiva hasta julio. Sin embargo, en comparación con el año pasado, una parte sustancial del aumento registrado en los ingresos del impuesto de sociedades en lo que va de 2018 se debe al aplazamiento del pago de los reembolsos del Estado a las empresas, por lo que su efecto debería difuminarse en los próximos meses. Al mismo tiempo, las aportaciones a la Seguridad Social siguen beneficiándose del buen momento del mercado laboral, mientras que los gastos siguen creciendo por debajo de lo presupuestado (destaca la menor ejecución de la inversión, con un 39% hasta julio, frente al 49% hasta julio de 2017).

La concesión de crédito bancario avanza de la mano de la actividad económica. La concesión de crédito a particulares ha avanzado de forma robusta en la primera mitad del año, en consonancia con la aceleración del consumo privado. Así, los dos principales segmentos (crédito a la vivienda y al consumo) han avanzado el 25,5% y el 14,9% interanual hasta junio (nuevas operaciones y acumulado anual). La concesión de crédito a las empresas ha mantenido también una dinámica positiva, tanto para las pymes (el 2,5% interanual) como para las grandes empresas (18,5%). No obstante, el crédito al sector privado no financiero ha seguido bajando (un –1,6% interanual).

Compartir: