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El proceso de creación de la Unión Europea ha comportado una notable aproximación de las normativas bancarias que rigen en los distintos países miembros, los cuales han tenido que incorporar a las respectivas legislaciones las disposiciones contenidas en las directivas comunitarias relativas al sector. En particular, están vigentes los principios básicos de libertad de establecimiento y de control del país de origen, que se complementan con la armonización de unas normas básicas de supervisión y con la implantación del modelo de banca universal como modelo bancario dominante.

La reforma de los marcos legislativos es uno de los factores que explican los cambios estructurales y estratégicos que en los últimos años están teniendo lugar en el sector bancario de los distintos países de la Unión Europea. En la mayoría de los casos, estos cambios han supuesto una evolución hacia un entorno más liberalizado, ya que se han retirado muchas barreras que condicionaban la actividad de las distintas categorías de entidades de crédito y eso ha redundado en un incremento de la presión competitiva dentro del sector.Y los efectos de un aumento de la competencia constituyen normalmente un revulsivo para el cambio. Asimismo, la globalización de la economía, la desintermediación, la entrada de nuevos intermediarios financieros, la mayor sofisticación de la clientela o las nuevas tecnologías son otros factores de cambio igualmente importantes, ya que, de una forma u otra, todos ellos inciden en el nivel de competencia del sector.

Este sexto volumen de la colección «Estudios e Informes» pretende detectar hasta qué punto las mencionadas fuerzas de cambio están conduciendo o no hacia una homogeneización de los distintos sectores bancarios europeos. Con este objetivo, se hace un repaso de las características básicas de los sectores bancarios más representativos de la Unión Europea, algunos de los cuales han experimentado importantes cambios en su historia más reciente. La descripción se hace siguiendo un esquema común de análisis y unos mismos parámetros, con el objetivo de ayudar a obtener una comprensión global de cada sistema y facilitar posibles comparaciones entre países. En concreto, el estudio presenta los sistemas bancarios de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica, Suecia, Portugal y España. Un último capítulo trata de identificar las tendencias generales más significativas observadas en el análisis comparado del sector por países.

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