Compartir: 
También disponible:
Colección Estudios Económicos

La medición de la inflación es un elemento fundamental en una economía moderna, debido a que la tasa de incremento de los precios se toma como referencia a la hora de fijar salarios, pensiones, alquileres, etc. Así, la tasa de inflación acaba determinando en cierta medida la evolución de las rentas particulares y también las públicas. Por ello, el índice de precios de consumo (IPC) que elabora el Instituto Nacional de Estadística es uno de los indicadores económicos más importantes y más conocidos.

Las técnicas de elaboración del IPC responden a rigurosas pautas estadísticas.Pero cabe preguntarse si es posible afinar más la medición de la inflación. Esto es lo que en Estados Unidos se planteó el Comité de Finanzas del Senado, preocupado por la sospecha de que el índice de precios de consumo elaborado por el Bureau of Labour Statistics sobrevaloraba la inflación. El Comité encargó a un grupo de expertos que elaborara un informe sobre esta importante cuestión, teniendo en cuenta los trabajos existentes en aquel país.Así surgió, en 1996, el llamado Informe Boskin, en el cual los expertos estimaron que el IPC americano podría estar sobrevalorando la inflación en un 1,1% anual, en un rango de valores que iría del 0,8 al 1,6%. Las implicaciones son importantísimas. Por ejemplo, el déficit público derivado de esta desviación se convertiría al cabo de diez años en el cuarto programa en importancia del gasto público en Estados Unidos, detrás de la seguridad social, sanidad y defensa.

El Servicio de Estudios de "la Caixa", considerando que sería muy útil disponer de un estudio que estimara de forma similar al Informe Boskin el sesgo de la inflación española, medida por el IPC, encargó a Fedea la elaboración del informe que presentamos. Los autores, Javier Ruiz-Castillo, Eduardo Ley y Mario Izquierdo, han efectuado un trabajo riguroso y difícil, ya que a diferencia del Informe Boskin no han podido apoyarse en investigaciones previas realizadas para nuestro país, y llegan a conclusiones impactantes, puesto que estiman que el IPC podría sobrevalorar la inflación española en un 0,6% al año. Se trata de un trabajo muy relevante, riguroso, completo –a pesar de las limitaciones en la información disponible– y, sobre todo, que invita y posibilita a una reflexión bien fundamentada sobre muchos aspectos de la política económica y de la vida cotidiana de interés para todos los ciudadanos.

Compartir: