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Colección Estudios Económicos

Cuando se cumple el período de vigencia del Pacto de Toledo y se prepara su revisión, el Servicio de Estudios de "la Caixa" ha encargado a José A. Herce y a Javier Alonso Meseguer, de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), una revisión del panorama del sistema español de pensiones. Se trata de la cuarta monografía que la Colección Estudios Económicos dedica al debate sobre un asunto que afecta a la gran mayoría de los ciudadanos. La primera se remonta al año 1995, cuando se firmó el Pacto de Toledo, y en ella se planteaba un escenario de futuro que ponía de manifiesto las carencias financieras del sistema, se proponían las reformas necesarias y se analizaba la posición de la opinión pública ante las pensiones. En 1996 y 1997 publicamos dos nuevos trabajos, uno dedicado a analizar la viabilidad de un sistema de capitalización como alternativa al sistema público y otro en el que se recogían los resultados de una encuesta sobre el estado de la opinión pública ante el sistema de pensiones, que además era comparable con la realizada en 1995.

Dos son las razones que justifican la publicación de un nuevo volumen sobre el tema de las pensiones. En primer lugar, la oportunidad de hacer un primer balance sobre las reformas aplicadas a raíz del consenso del Pacto de Toledo. Según los autores, este balance no es positivo: las pensiones no se han quedado al margen de las querellas partidistas, se han llevado a cabo modificaciones totalmente ajenas a la lógica del sistema contributivo y las reformas introducidas no han tenido suficiente entidad como para producir efectos económicos a largo plazo. En segundo lugar, el espectacular crecimiento del empleo en la segunda mitad de la década de los noventa no se previó en los análisis que proliferaron en España alrededor del año 1995. El resultado ha sido que las proyecciones han fallado a corto y medio plazo, y ello obliga a preguntarse si las perspectivas del sistema de pensiones son ahora mejores. La respuesta de los autores es inequívoca: el problema del largo plazo sigue vigente, si no se ha agravado. En un sistema de pensiones de reparto, mayor empleo hoy implica mayores pensiones mañana sin contrapartida financiera. El trabajo rehace el escenario macroeconómico y demográfico elaborado en 1995 e introduce el factor de la mano de obra inmigrante.

El informe, en la línea de los anteriores, defiende un cambio radical en los planteamientos sobre la reforma del sistema de pensiones, abogando por un sistema mixto que incluya pensiones públicas de reparto y pensiones privadas de capitalización. Más allá de algunos prejuicios, se trata de tomar las mejores decisiones para garantizar que los quince millones de ciudadanos que hoy están cotizando tengan asegurada su pensión futura.

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