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Tras más de 100 meses de expansión (la segunda fase de crecimiento más larga de los últimos 170 años), EE. UU. se encuentra en un punto maduro del ciclo económico.

Esta madurez queda corroborada por una batería de indicadores que señalan que el mercado laboral se encuentra en pleno empleo y otros que, de manera más amplia, reflejan un uso intensivo y acorde con el potencial de la capacidad productiva de la economía en agregado.

La curva de tipos de interés soberanos también respalda la visión de que EE. UU. se encuentra en una fase madura del ciclo. A pesar de que su aplanamiento ha alimentado el debate sobre la proximidad de una recesión, la interpretación de las señales de la curva de tipos es más compleja de lo que aparenta. Así, nuestro análisis sugiere que el aplanamiento apunta a una desaceleración de la economía pero que la probabilidad de recesión todavía es contenida.

A largo plazo, tras la disipación de los factores de empuje cíclicos, la economía pasará a depender en mayor medida de los factores de fondo que determinan su capacidad de crecimiento: número de trabajadores, productividad, capital físico y capital humano.Las tendencias de las últimas décadas, relacionadas con el envejecimiento de la población, un menor avance de la productividad y la incertidumbre alrededor de nuevas revoluciones tecnológicas, sugieren que el crecimiento de largo plazo de la economía de EE. UU. podría situarse alrededor del 1,9% anual.

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