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El ajuste fiscal en la eurozona prosigue, apoyado por el dinamismo económico y la disminución del gasto por pago de intereses de la deudaEl ajuste fiscal en la eurozona prosigue, apoyado por el dinamismo económico y la disminución del gasto por pago de intereses de la deudaEl ajuste fiscal en la eurozona prosigue, apoyado por el dinamismo económico y la disminución del gasto por pago de intereses de la deudaEl ajuste fiscal en la eurozona prosigue, apoyado por el dinamismo económico y la disminución del gasto por pago de intereses de la deuda

El ajuste fiscal en la eurozona prosigue, apoyado por el dinamismo económico y la disminución del gasto por pago de intereses de la deuda. Concretamente, el déficit público para el conjunto de la eurozona disminuyó hasta situarse en el 0,1% del PIB en el 1T 2018, 5 décimas por debajo del nivel registrado en el 4T 2017 (0,6%) y también inferior al nivel alcanzado en 2007 (0,7%). Sin embargo, cabe recordar que mientras que el déficit se ha reducido hasta niveles precrisis, el nivel de deuda pública (86,8% del PIB en el 1T) se mantiene 21,8 p. p. por encima, lo que subraya la importancia de seguir con los esfuerzos de consolidación fiscal.

El saldo por cuenta corriente de la eurozona siguió mejorando en mayo. Así, en el acumulado de 12 meses, el superávit corriente se situó en el 3,6% del PIB, 4 décimas por encima del dato registrado en el mismo periodo del año anterior. Esta mejora se debió, principalmente, a un mayor superávit de la balanza de servicios, que más que compensó el deterioro en la balanza de rentas. De cara a los próximos meses, prevemos que el superávit exterior continúe con esta tendencia al alza, apoyado en las buenas perspectivas de crecimiento globales (y a pesar de la reciente deriva proteccionista de EE. UU.).

Economía portuguesa

Los indicadores de actividad económica siguen apuntando a avances sólidos. En concreto, el indicador de clima económico avanzó un 2,4% interanual en junio, significativamente por encima del avance promedio de 2017 (1,9%), y reflejó mejoras del sentimiento en el sector de la construcción y obras públicas, y de los servicios. En la misma línea, el indicador de actividad creció un 2,6% interanual en mayo, también favorecido por la aceleración de la actividad en la construcción. Todo ello reafirma las previsiones de crecimiento de CaixaBank Research para la economía portuguesa, en el 2,3% para el conjunto de 2018.

El saldo de la balanza corriente y de capital siguió deteriorándose. En mayo, el déficit de ambas cuentas se situó en los 1.300 millones de euros, lo que supone un deterioro de 359 millones con respecto al año anterior. La mejora de la balanza de servicios, aupada por la buena marcha del turismo, no fue suficiente para compensar la mala evolución de la balanza comercial de bienes y la cuenta de rentas primarias.

La contracción del crédito al sector privado mantuvo la trayectoria de desaceleración en mayo (–1,7% interanual, un ritmo sustancialmente inferior al observado un año atrás del –4,1% interanual). Tanto el crédito para la compra de vivienda como el crédito concedido a las sociedades no financieras están moderando el ritmo de contracción (–1,6% y –3,4% interanual, respectivamente). Por otro lado, el crédito al consumo siguió avanzando a dos dígitos (12,5% interanual), muestra de la recuperación de la demanda interna.

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