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El nuevo retroceso de los indicadores de sentimiento, terreno abonado para la preocupación sobre la desaceleración de la eurozonaEl nuevo retroceso de los indicadores de sentimiento, terreno abonado para la preocupación sobre la desaceleración de la eurozonaEl nuevo retroceso de los indicadores de sentimiento, terreno abonado para la preocupación sobre la desaceleración de la eurozonaEl nuevo retroceso de los indicadores de sentimiento, terreno abonado para la preocupación sobre la desaceleración de la eurozona

El nuevo retroceso de los indicadores de sentimiento, terreno abonado para la preocupación sobre la desaceleración de la eurozona. Concretamente, el PMI compuesto de la eurozona bajó en enero hasta los 50,7 puntos (51,1 en diciembre), registro por debajo de lo esperado por el consenso de los analistas (51,5), aunque todavía en zona expansiva. Destacó en sentido negativo el deterioro del índice en Francia, que pasó de 48,7 puntos en diciembre a 47,9 en enero y que estaría indicando contracción de la actividad. Por el contrario, el PMI de Alemania repuntó ligeramente, pasando de los 51,6 puntos de diciembre a los 52,1 puntos de enero. Estos datos indican que la moderación de la actividad en la eurozona prosigue en el tramo inicial de 2019. Todo ello apunta que, aunque se sigue esperando un repunte de la actividad una vez se dejen atrás los shocks temporales (disrupciones en el sector de la automoción, Chalecos Amarillos…) que la están lastrando, la recuperación podría ser algo más lenta de lo anticipado.

La confianza del consumidor de la eurozona repunta en enero. El índice elaborado por la Comisión Europea se situó en enero en los –7,9 puntos, un registro 0,4 puntos por encima del registro de diciembre. Aunque se mantiene por encima del promedio histórico (–10,6 puntos), podría tratarse de una pausa temporal en una tendencia más de fondo de debilidad en el sentimiento del consumidor.

Economía portuguesa

La cartera de crédito al sector privado sigue recuperándose. En concreto, en noviembre se contrajo solamente un 1,6% interanual, lejos del –3,6% del año pasado. Por segmentos, las dinámicas son muy dispares: por un lado, el crédito a hogares se estabilizó tras ocho años en contracción gracias al crecimiento robusto del crédito al consumo (+11,7% interanual) y a la recuperación del crédito para compra de vivienda (–1,1% frente al 2,2% en noviembre de 2017). Por otro lado, el crédito a empresas siguió contrayéndose (–4,3% interanual) debido a las ventas de carteras de crédito dudoso que están efectuando los bancos para sanear sus balances. Corrigiendo por este efecto, la cartera de crédito a empresas avanzaría un 1,1% interanual.

Prosigue la tendencia al alza del precio de la vivienda. En concreto, el valor medio del precio de tasación para el año 2018 fue de 1.192 euros por metro cuadrado, un incremento del 5,8% respecto al año anterior. El incremento se dio tanto en apartamentos como en casas y se enmarca en un contexto de gran dinamismo del mercado inmobiliario portugués.

El saldo de la balanza corriente empeora en noviembre, lo que refleja factores temporales (huelgas portuarias) que afectaron especialmente a las exportaciones de automóviles. Si consideramos el acumulado de los últimos 12 meses, el saldo se situó en los –1.039 millones de euros, lo que representa un déficit del –0,5% del PIB. El saldo se deterioró en 0,4 p. p. respecto al mes anterior, lo que se explica casi en su totalidad por el retroceso de las exportaciones de bienes no energéticos –su peso en el PIB retrocedió cerca de 0,3 p. p. frente al mes de octubre (acumulado de 12 meses).

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