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El ritmo de actividad emergente pierde impulsoEl ritmo de actividad emergente pierde impulso

El ritmo de actividad emergente pierde impulso. A tenor de la evolución del indicador sintético de actividad emergente del IIF, el crecimiento emergente se continuó desacelerando en agosto, sumando cinco meses en ralentización. Ello se debe, en gran medida, al impacto del notable descenso del componente financiero, reflejo de la crisis cambiaria que afecta a los emergentes. Asimismo, los datos también sugieren que la volatilidad financiera está lastrando la confianza. Esta evolución es coherente con el escenario de CaixaBank Research para los emergentes, que prevé una paulatina desaceleración en los próximos trimestres.

En un entorno de riesgo proteccionista, los datos de sentimiento económico de EE. UU. siguen apuntando a avances considerables en el 3T. En concreto, los índices manufactureros elaborados por la Fed de Nueva York y de Filadelfia se mantuvieron en territorio expansivo, y significativamente por encima del promedio de largo plazo (a pesar del deterioro mensual del primero). Estos buenos datos se dan en un contexto de mayores tensiones comerciales entre EE. UU. y China tras el aumento arancelario (del 10%) sobre 200.000 millones de dólares de importaciones chinas que se añaden a los 50.000 millones de verano.

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