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El sentimiento económico siguió cayendoEl sentimiento económico siguió cayendoEl sentimiento económico siguió cayendo

El sentimiento económico siguió cayendo, aunque de forma menos pronunciada. En concreto, en marzo, el índice de sentimiento económico de la eurozona (ESI) se redujo ligerísimamente hasta los 105,5, un registro por encima del promedio histórico, pero claramente por debajo del promedio de 2018 (111,2 puntos). El descenso fue más pronunciado en el ámbito industrial (–1,3 puntos), un reflejo de las dificultades que atraviesan algunos sectores como el de la automoción. Por países, la evolución del ESI destacó en positivo en España (+2,3) y en negativo en Alemania (–1,8). Más allá del dato mensual, cabe destacar que, desde principios de 2018, el ESI ha mostrado una clara tendencia a la baja (descenso acumulado de 9 puntos). Estos registros apuntan a que la moderación del crecimiento que se observó en la segunda mitad de 2018 se mantendrá en la primera mitad de 2019.

Economía portuguesa

El déficit público sorprendió en positivo en 2018. El saldo presupuestario se situó en el –0,5% del PIB, muy por debajo del –3,0% de 2017. La mejora estuvo ampliamente apoyada por el aumento de los ingresos fiscales y contributivos, que aumentaron un 5,9%. Por su parte, el gasto público cayó un 0,3%. Con todo, cabe mencionar que la comparativa con respecto al saldo de 2017 puede resultar algo engañosa, pues este se vio negativamente afectado por la recapitalización de la Caixa Geral de Depósitos. Así, si excluimos este efecto, el déficit se habría reducido del 0,9% del PIB en 2017 al 0,5%. De cara a 2019, prevemos que las cuentas públicas continúen mejorando.

El Banco de Portugal revisó ligeramente a la baja el crecimiento para 2019. En concreto, la institución monetaria situó las previsiones de crecimiento en el 1,7% en 2019 (1,8% en diciembre), ante un mayor incremento de las importaciones (6,3% frente al 4,7% anterior). A pesar de la revisión al alza en las importaciones, el saldo de la balanza corriente y de capital seguirá en terreno positivo (0,6% del PIB), apoyado en un aumento de las transferencias procedentes de la UE.

El precio de la vivienda creció con vigor en 2018. En concreto, en el tramo final del año, el ritmo de avance se aceleró: hasta el 9,3% interanual en el 4T (+0,8 p. p. más que en el 3T). Ello situó el crecimiento para el conjunto del año en el 10,3% (+1,1 p. p. frente a 2017). En este contexto, las compraventas en 2018 fueron de 178.691, lo que supone un aumento del 16,6% respecto al año anterior. De cara a 2019, prevemos que el mercado inmobiliario mantenga el dinamismo reciente, aunque la presión sobre los precios debería ir a menos ante la recuperación en la construcción de nuevas viviendas.

 

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