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La tensión comercial ensombrece el ánimo de los inversoresLa tensión comercial ensombrece el ánimo de los inversores

La tensión comercial ensombrece el ánimo de los inversores y se suma a las dudas sobre el crecimiento de la economía global, generando un aumento de la incertidumbre en los mercados financieros y un repunte de la volatilidad hasta niveles de enero. Así, los principales índices bursátiles protagonizaron el peor comportamiento semanal desde diciembre, con importantes retrocesos tanto en EE. UU. (S&P 500 –2,2%) como en la eurozona (DAX –2,8%, CAC –4,0%, Ibex –3,1% y PSI –4,0%). En el bloque emergente también se observaron descensos significativos (índice MSCI emergentes –4,6%), especialmente en China, donde las bolsas protagonizaron los mayores descensos (superiores al 5%) tras unos datos económicos algo decepcionantes y el repunte de las tensiones comerciales (véase la sección de Economía internacional). Por su parte, los tipos de interés soberanos de EE. UU. y Alemania reaccionaron con notables caídas ante los temores de los inversores, descendiendo 6 y 7 p. b., respectivamente. En este contexto, las primas de riesgo de la periferia de la eurozona avanzaron con moderación, excepto en Italia, donde el aumento de las previsiones de déficit por parte de la Comisión Europea favoreció un incremento más notorio de la prima. Finalmente, en el mercado de petróleo, el precio del barril de Brent mostró un comportamiento errático y terminó situándose por encima de la barrera de los 70 dólares.

Persiste la debilidad de las divisas emergentes frente al dólar. Durante el primer trimestre del año, las monedas de las economías emergentes registraron un buen comportamiento frente al dólar, favorecidas por la pausa en la subida de tipos por parte de la Fed. Sin embargo, esta tendencia se revirtió en el segundo trimestre ante el resurgimiento de los temores sobre las perspectivas económicas globales y vulnerabilidades idiosincráticas en algunos de estos países. Así, la cesta de divisas emergentes de JP Morgan se ha depreciado más de un 1% desde abril, lastrada especialmente por el real brasileño, el peso argentino y la lira turca. En Argentina, las dificultades económicas y políticas a pocos meses de las elecciones presidenciales están detrás de la debilidad del peso argentino, que llegó a depreciarse hasta un 1,5% durante la semana. Por su parte, en Turquía, el aumento de la tensión política, tras la anulación de los resultados de las elecciones municipales de Estambul, llegó a debilitar la lira más de un 3,5% frente al dólar durante la semana.

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