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La demanda interna sigue siendo clave en el dinamismo de la eurozona, a pesar de la moderación prevista en el 2TLa demanda interna sigue siendo clave en el dinamismo de la eurozona, a pesar de la moderación prevista en el 2TLa demanda interna sigue siendo clave en el dinamismo de la eurozona, a pesar de la moderación prevista en el 2T

La demanda interna sigue siendo clave en el dinamismo de la eurozona, a pesar de la moderación prevista en el 2T. Así, según la nueva estimación realizada por Eurostat, el PIB de la eurozona avanzó un 0,4% intertrimestral en el 1T 2019, y un 1,2% en términos interanuales. Por componentes, y en términos interanuales, la demanda interna contribuyó en 1,4 p. p. al crecimiento interanual del 1T (1,8 p. p. descontando la contribución negativa de las existencias), algo por debajo del 4T 2018 (1,7 p. p.). Se trata de un registro notable, impulsado por el dinamismo del consumo privado y la inversión. Por otra parte, la demanda externa volvió a flaquear y su contribución al crecimiento interanual fue de –0,2 p. p. (–0,5 p. p. en el 4T 2018), afectada por la desaceleración de las exportaciones. De cara al 2T, los indicadores de actividad apuntan a un crecimiento económico más moderado que en el trimestre anterior. Sin ir más lejos, las ventas minoristas (indicativas del consumo privado) han crecido un 1,5% interanual en abril, por debajo del 2,0% de marzo.

La inflación de la eurozona cayó hasta el 1,2% en mayo, 5 décimas por debajo del registro de abril. Ello se debió, en buena parte, a que el efecto de la Semana Santa sobre los precios de servicios turísticos se disipó. Con ello, la inflación subyacente, que excluye los precios energéticos y de alimentos no elaborados, se emplazó en el 1,0%, 4 décimas menos que en abril. Por países, la inflación general (no armonizada) se moderó tanto en España, situándose en el 0,9% (1,6% en abril), como en Portugal, donde cayó 2 décimas, hasta el 0,5%.

Economía portuguesa

El mercado de trabajo se recupera gradualmente a principios de 2019. Así, la tasa de paro se situó en el 6,7% en abril, lo que representa una disminución de 0,4 p. p. frente al mismo periodo del año anterior, pero un aumento de 0,2 p. p. respecto a marzo de 2019. En concreto, la población desempleada disminuyó en 22.700 personas respecto a abril de 2018 (en términos desestacionalizados), es decir, un –6,2% interanual. Se trata de un ritmo de caída considerable, pero sustancialmente por debajo del observado en 2018 (–20,8%). Por otro lado, la población empleada siguió aumentando, +31.900 personas en abril (en términos desestacionalizados), y mantiene un ritmo de crecimiento positivo (+0,7% interanual). Aunque en este caso, y de forma análoga a la tasa de paro, el crecimiento del empleo revela una desaceleración frente al crecimiento medio registrado en 2018 (2,3%). Sin duda, ello está en consonancia con la ralentización de la actividad económica observada.

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