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Exportaciones españolas al alza: ¿es oro todo lo que reluce?Exportaciones españolas al alza: ¿es oro todo lo que reluce?

Las exportaciones españolas han sido un motor de crecimiento esencial en la recuperación de la economía española. Así, si en el 1T 2017 el PIB en términos nominales alcanzó el nivel precrisis, las exportaciones de bienes se situaron un 36% por encima. Sin embargo, no todo lo que exportamos está producido íntegramente en España. Es de­­cir, ¿es oro todo lo que reluce?

La integración en las cadenas globales de valor implica que una parte importante de los bienes exportados no se ha producido domésticamente, sino que incorporan productos que fueron importados previamente. A modo ilustrativo, supongamos que es necesario completar tres procesos para obtener el producto final: obtención de re­­cur­­sos primarios, procesado de estos recursos y fabricación. Supongamos que cada una de estas fases productivas se realiza en tres países distintos, A, B y C, y finalmente un cuarto país, el país D, importa el producto final. El país A obtiene las materias primas y las vende a B por 10 euros. B las procesa y las vende a C por 30 euros. Finalmente, C fabrica el producto final y lo vende a D por 80 euros. En el caso del país C, las exportaciones brutas suman 80 euros, pero el valor añadido que ha aportado C domésticamente es solo de 50 euros (80 de la venta menos 30 del valor de las importaciones de B). En vista de todo esto, la variable relevante es el peso del valor añadido doméstico de las exportaciones. En este ejemplo, el porcentaje para el país C sería 62,5%.

Los datos más recientes de la OCDE, correspondientes a 2011, muestran que el valor añadido doméstico de las ex­­portaciones españolas era un 74,9% del total. Este porcentaje es muy similar al de antes de la crisis (75,3% en 2005), lo que demuestra que el fuerte dinamismo de las exportaciones en los últimos años ha ido acompañado de un crecimiento similar en su valor añadido doméstico. En concreto, las exportaciones de bienes en dólares corrientes crecieron un 7,7% anual promedio entre 2005 y 2011, un ritmo muy similar al del valor añadido doméstico, del 7,6% anual promedio.

¿Cuán favorables son estas cifras en un contexto internacional? Respecto a las grandes economías de la eurozona, el peso del valor añadido doméstico en España es superior al de Portugal (69,4%), muy similar al de Italia (74,8% en 2011) y queda algo por debajo del de Francia y Alemania (76,5% y 75,7%, respectivamente). En todos estos países, el crecimiento del valor añadido de las exportaciones en dólares corrientes entre 2005 y 2011 fue inferior al crecimiento de las exportaciones totales, de modo que el peso del valor añadido doméstico evolucionó a la baja en este periodo, especialmente en Italia y Alemania.

En una perspectiva más global, el peso del valor añadido doméstico de España queda por debajo de grandes exportadores de materias primas como Arabia Saudí y Brasil, cuyo peso es muy elevado (95,3% y 89,7%, respectivamente, en 2011). Los dos grandes emergentes, China y la India, presentan un elevado crecimiento de su valor añadido entre 2005 y 2011 (cercano al 18% anual promedio), aunque en China, exportadora de manufacturas y gran consumidora de materias primas, el peso del valor añadido doméstico en sus exportaciones (69,7%) queda por debajo del de la India (77,5%). Por su parte, EE. UU. y Japón, economías grandes y más cerradas comercialmente que España,1 tienen un porcentaje de valor añadido superior (ambos 86,2% en 2011), pero con una tendencia decreciente.

En definitiva, el excepcional desempeño del sector exterior español ha ido acompañado de un crecimiento similar en el valor añadido doméstico de las exportaciones. La comparativa internacional también muestra que España destaca en positivo dentro de las grandes economías euro­­peas en cuanto al crecimiento del valor añadido do­­méstico. En esta ocasión, el oro reluce con esplendor.

1. El grado de apertura se refiere al peso de las exportaciones y las importaciones respecto al PIB.

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