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Informe Mensual - Focus

El dinamismo de las importaciones en la actual etapa de recuperación ha puesto en entredicho la capacidad de mantener la cuenta corriente en superávit. Una corrección sostenible del desequilibrio exterior debería fundamentarse en un modelo productivo que, además de contar con una base exportadora más amplia y competitiva, también dependiera menos de las importaciones. En este Focus se analiza el comportamiento de las importaciones desde que se inició la recuperación, en el 3T 2013, para constatar que la economía española parece haber encauzado el camino hacia tal transformación.

Una primera estrategia para valorar el crecimiento de las importaciones es relacionarlo con la evolución de los distintos sectores que están impulsando el crecimiento. Así, si los sectores que precisan de más inputs im­­portados para poder elaborar sus productos son los que impulsan la mejora de la actividad económica, será normal que las importaciones también crezcan con fuerza. Esto es precisamente lo que está sucediendo: la recuperación está siendo más vigorosa en las ramas de actividad que presentan un mayor contenido importador.1 La industria, que es el sector con el contenido importador más elevado (38,2%), registró el mayor crecimiento acumulado de su valor añadido entre el 2T 2013 (inicio de la recuperación) y el 2T 2015 (dato más reciente). Una valoración si­­milar se puede hacer analizando el crecimiento desde la óptica de la demanda. Los componentes que se están re­­cu­­perando a un mayor ritmo son el consumo privado, en es­­pecial de bienes duraderos, y la inversión, precisamente los componentes de mayor intensidad importadora (29,0% y 35,8%, respectivamente).

De todas formas, es preciso tener en cuenta que, muy probablemente, esto no refleja un cambio estructural de la eco­­nomía hacia los sectores de mayor contenido importador. La industria, por el lado de la oferta, y la inversión y el consumo de bienes duraderos, por el lado de la demanda, tienden a fluctuar mucho a lo largo del ciclo económico: caen más durante las recesiones y crecen más durante la fase expansiva del ciclo. De hecho, el peso de la industria y de la inversión presenta una tendencia secular a la baja en los países desarrollados, lo que debería favorecer una menor dependencia de las importaciones a largo plazo.

Para determinar mejor si la tendencia de fondo de la economía española es a reducir la dependencia de las importaciones, es necesario calcular el contenido importador de las distintas partidas del PIB a lo largo del tiempo. Desafortunadamente, los datos disponibles no tienen la frecuencia necesaria. De hecho, las estimaciones más recientes del contenido importador de los principales componentes de demanda del PIB corresponden a 2005.2 De todas formas, un sencillo ejercicio resulta ser muy ilustrativo. Tomando como referencia el contenido importador estimado en 2005, se puede extrapolar la evolución de las importaciones según el crecimiento observado en los distintos componentes de demanda del PIB. Así, si el crecimiento de las importaciones predicho es superior al observado, se puede concluir que se ha reducido el contenido importador. Este es precisamente el resultado que se obtiene. Por tanto, cuando se tiene en cuenta el crecimiento de los componentes del PIB, y el contenido importador estimado en 2005, el fuerte crecimiento de las importaciones observado durante los últimos años queda matizado. Por ejemplo, las importaciones deberían haber crecido un 7,6% interanual en el 2T 2015 si la intensidad importadora se hubiera mantenido constante desde 2005, y, en realidad, crecieron un 6,8%.

Dos reflexiones respecto al resultado obtenido. Primero, parte de la diferencia entre la evolución observada de las importaciones y la predicha según la evolución de los componentes del PIB y su contenido importador responde a la caída del precio del petróleo, que ha provocado que el crecimiento de las importaciones esté siendo más moderado en términos nominales. De todos modos, antes de que el precio del petróleo empezara a descender, el crecimiento de las importaciones ya era inferior al predicho. Ello refuerza la idea que se está produciendo un cambio estructural hacia una menor dependencia de las im­­portaciones. Segundo, visto que las ramas de actividad que más están creciendo son aquellas con un mayor conte­­nido importador, cabría esperar que el crecimiento de las importaciones observado fuera superior al predicho, y no inferior. Este segundo factor, por tanto, también refuerza la idea del cambio hacia un patrón de crecimiento me­­nos dependiente de las importaciones.3

En definitiva, la evidencia no es directa y, por tanto, es necesario un análisis más detallado para llegar a conclusiones firmes. Pero el ejercicio llevado a cabo apunta a que las ganancias de competitividad obtenidas durante los últimos años están ayudando a construir un modelo de crecimiento menos dependiente de las importaciones. Si se sigue avanzando en la misma dirección, la economía española será capaz de crecer a ritmos elevados sin generar desequilibrios externos.

1. El contenido importador es la proporción del valor de la producción que corresponde a consumos intermedios importados.

2. Véase «El contenido importador de las ramas de actividad en España», Boletín Económico, febrero 2012, Banco de España.

3. La evolución teórica de las importaciones según la intensidad importadora estimada en 2005 se lleva a cabo con un nivel de desagregación por componentes de demanda limitado. Dado el efecto composición comentado, si se pudiera desarrollar dicho ejercicio con un mayor detalle, el crecimiento predicho de las importaciones sería superior.

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