Compartir: 
También disponible:
Informe Mensual - Focus
Juego de tronos en China: claves y complejidades  del sistema político

Mucho se hablará en las próximas semanas del 19.º Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), que arranca el 18 de octubre, y en el que se renovarán los principales órganos del Partido. Pero, para sopesar mejor la importancia de dicho Congreso, resulta necesario adquirir una visión panorámica sobre el sistema político chino para entender sus entresijos y cómo se vehicula la relación del PCCh con el resto del poder político.

Un elemento fundamental es que el PCCh constituye actualmente el núcleo del poder político en China y ejerce una influencia directa sobre el resto de instituciones políticas. La supremacía del PCCh queda recogida formalmente en el preámbulo de la Constitución china, pergeñada en 1982, que define al gigante asiático como una «dictadura democrática popular (...) bajo el liderazgo del Partido Comunista». En China, hay 88 millones de ciudadanos pertenecientes al PCCh (el 6,5% de la población) y los comités del PCCh en las distintas ciudades escogen cada cinco años a los 2.300 delegados que participarán en el Congreso del Partido.1 Formalmente, estos delegados eligen al Comité Central del Partido, formado por algo menos de 400 miembros, que, a su vez, elige al Politburó (25 miembros) y al Comité Permanente, un grupo reducido2 y que representa el escalafón superior de la jerarquía. A la cabeza se halla el secretario general del Partido, la máxima autoridad del PCCh, aunque las principales decisiones deben consensuarse con el resto de miembros del Comité Permanente.

Hay dos elementos que matizan este proceso de elección. El primero es que, en la práctica, los líderes más influyentes del Partido se reúnen antes de la celebración del Congreso para consensuar los miembros del Comité Permanente y del Politburó, y, a posteriori, el Comité Central aprue­­ba los nombramientos. El segundo es que la composición de los órganos del Partido Comunista refleja los equilibrios de poder entre sus distintas facciones. Actualmente, las dos corrientes más importantes son la conservadora y la reformista. La conservadora, de la que proviene el actual secretario general Xi Jinping, aboga por un férreo control del Estado y prioriza el crecimiento económico, mientras que la reformista, de la que proviene el primer ministro Li Keqiang, exhibe una mayor preocupación por temas sociales.

Una vez explicada la hegemonía del PCCh, debemos analizar su engarce con el resto de instituciones. En este sentido, la Constitución de 1982 consagró la separación del Partido y del Estado en un intento de evitar personalismos tan fuertes como el de Mao. Según la Constitución, todas las instituciones del Estado están subordinadas a la Asamblea Popular Nacional, «el máximo órgano del poder del Es­­tado» capacitado para reformar la Constitución y responsable de promulgar leyes y elegir a los miembros del Consejo de Estado, al primer ministro, al presidente del Estado, a la Comisión Militar Central y a los tribunales de justicia. La Asamblea (3.000 miembros) es elegida cada cinco años tras el Congreso del Partido:3 se constituyen asambleas locales mediante elecciones en las que todos los ciudadanos pueden votar, entre los miembros elegidos se escoge a los representantes a nivel provincial y así hasta llegar a la capa superior, la Asamblea Popular Nacional. El proceso está bastante controlado por el PCCh, aunque algunos candidatos independientes lograron, en 2012, acceder a la Asamblea.

El Consejo de Estado, que dirige el primer ministro, se en­­carga de las políticas del día a día, pero su relación con el PCCh también es muy estrecha: de los 33 integrantes del actual Gobierno, 32 son prominentes miembros del PCCh. Asimismo, tanto el primer ministro como los cuatro viceprimeros ministros forman parte del Politburó.

Para acabar, cabe señalar dos elementos interesantes. El primero es que el presidente de China es un cargo meramente institucional que, desde 1993, ha ostentado el se­­cretario general del PCCh para poder representar a China en los principales organismos internacionales. El segundo es que, aunque existe una regla no escrita según la cual el secretario general del PCCh debe dejar el cargo tras dos mandatos de cinco años, existen otras vías para liderar el país o al menos conservar influencia. Un canal es obtener un reconocimiento especial por parte del Partido para ejercer el liderazgo durante un tiempo prolongado, como logró Deng Xiaoping, sin ostentar el cargo de secretario general del PCCh, entre 1978 y 1992. Otro canal, utilizado por Jiang Zemin entre 2002 y 2005, consiste en presidir la Comisión Militar Central, organismo clave que controla las Fuerzas Armadas, al finalizar los dos mandatos.

1. El proceso para engrosar las filas del PCCh es arduo: sin ir más lejos, en 2011, solamente el 15% de las solicitudes fueron aceptadas.

2. Ha oscilado entre cinco y nueve miembros, y actualmente está formado por siete personas.

3. Las elecciones se celebran tras el Congreso del Partido en otoño y tienen lugar en las distintas ciudades hasta marzo, cuando en la sesión anual de la Asamblea se da a conocer su nueva composición.

Compartir: