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Informe Mensual - Coyuntura
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El crecimiento de la economía mantuvo el pulso en el 3T gracias al apoyo de la demanda interna. Los datos de contabilidad nacional del 3T confirman que el PIB creció un 0,8% intertrimestral (3,1% interanual), en consonancia con la previsión de CaixaBank Research y la estimación anticipada por el INE hace un mes. Así pues, tal y como ya apuntaban los indicadores de actividad, el crecimiento del PIB en el 3T fue ligeramente inferior al del 2T, cuando creció un 0,9% en términos intertrimestrales. La contribución de la demanda interna al crecimiento interanual del PIB fue de 2,7 p. p., 4 décimas superior al registro del 2T. La buena evolución de la demanda interna se debe, sobre todo, a la inversión en equipo, que se mostró más vigorosa de lo esperado y avanzó un 2,5% intertrimestral. En contraste, la inversión en construcción se desaceleró, con un crecimiento del 0,3% intertrimestral, consecuencia de la ralentización de la construcción de vivienda y del ligero retroceso de la inversión en ingeniería civil y otras construcciones. Por su parte, el consumo privado se comportó en línea con lo esperado y mantuvo el ritmo de crecimiento del trimestre anterior (0,7% intertrimestral).

La demanda exterior pierde fuelle. La contribución al crecimiento de la demanda externa fue de 0,4 p. p., 4 décimas menos que en el 2T. Esta menor aportación del sector exterior es consecuencia del estancamiento de las exportaciones y las importaciones en términos intertrimestrales. Estos datos, más débiles de lo esperado, entran dentro de la elevada variabilidad de estas series y no hacen variar las perspectivas positivas sobre el sector exterior. De cara a los próximos trimestres, prevemos que el impulso del sector exterior, apoyado en la firmeza del crecimiento de la eurozona –el destino de algo más de la mitad de las exportaciones españolas– y la sincronización del crecimiento a nivel global, seguirá siendo sólido y la demanda externa continuará contribuyendo positivamente al avance del PIB (véase el Dossier «La economía española en 2018: la relevancia del sector exterior» en este Informe Mensual).

Los primeros indicadores adelantados del 4T muestran que la gradual desaceleración de la actividad prosigue. Por el lado de la oferta, el índice PMI del sector servicios, que representa dos tercios del PIB, mostró un ligero retroceso hasta los 54,6 puntos en octubre. Sin embargo, este sigue netamente inscrito en la zona expansiva, por encima de 50. En cambio, los indicadores del sector manufacturero destacaron positivamente, con un índice PMI que se situó en los 55,8 puntos en octubre, el registro más alto desde 2007. Asimismo, la producción industrial se aceleró en el 3T para avanzar el 2,5% interanual (2,2% en el 2T). Por el lado de la demanda, los indicadores del mes de octubre muestran una desaceleración como consecuencia de la incertidumbre relacionada con la situación política. Así, las ventas minoristas retrocedieron un 1,1% interanual en octubre en el total nacional, una caída que fue especialmente acusada en Cataluña (–3,9% interanual). Sin embargo, en noviembre, los indicadores de sentimiento económico muestran muy buen comportamiento. Por ejemplo, el índice ESI que publica la Comisión Europea subió hasta el nivel de los 110,8 puntos (110,2 en octubre), el máximo de los últimos 23 meses.

El mercado laboral evoluciona favorablemente. El dato de afiliados a la Seguridad Social de octubre presentó un aumento de 101.479 personas, en términos desestacionalizados, de modo que el ritmo de creación de empleo se mantuvo en un elevado 3,5% interanual. Asimismo, el número de desempleados disminuyó en 23.690 personas, también en términos desestacionalizados. En cuanto a los datos de contabilidad nacional del 3T, el empleo en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo aumentó un 2,9% interanual, igualando el registro del trimestre anterior. En los últimos 12 me­­ses se han creado 501.000 puestos de trabajo (ETC).

La inflación se modera en el 4T. El repunte del precio del petróleo, que se vio intensificado por una apreciación del dólar frente al euro, contribuyó a mantener la inflación general en el 1,6% en el avance correspondiente a noviembre. Pero la moderación de los precios será la tendencia dominante en este último trimestre de 2017 y en los inicios de 2018. Al efecto de base de los precios de la electricidad, que se compararán con unos niveles muy altos de inicios de 2017, se le une la moderación de la inflación subyacente, que en octubre cedió 3 décimas y se situó en el 0,9%. Este descenso se debió a un menor incremento del precio de los bienes industriales –con un peso del 24,8% en el índice general– y de los servicios –un 41,2% en el índice general–, en concreto de los relacionados con la vivienda y los de ocio y cultura. Para más detalles de las perspectivas de la inflación véase el Focus «Los vaivenes de la inflación española: a vueltas con la energía» en este Informe Mensual.

La cuenta corriente mantiene el superávit pese al encarecimiento de las importaciones energéticas. Tras la publicación de los datos de la cuenta corriente de septiembre, que en el acumulado de 12 meses fue del 1,8% del PIB, mantenemos la previsión de que la cuenta corriente finalizará el año 2017 con un superávit en torno al 1,8% del PIB, cerca del 1,9% de 2016, ya que el aumento de la factura energética por el encarecimiento del petróleo viene compensado por la buena marcha de las exportaciones y por una balanza de rentas que sigue beneficiándose de los bajos tipos de interés. En lo referente al deterioro de la balanza de bienes, este se debe en su práctica totalidad al incremento del déficit energético que, en el acumulado del año hasta septiembre, mostraba un deterioro de 4.867 millones de euros. En cambio, el superávit no energético se redujo en solamente 467 millones de euros entre enero y septiembre. Por lo que respecta al superávit de servicios, la mejora se debe en su mayor parte a los servicios turísticos, cuyos ingresos aumentaron un 11,6% interanual en el acumulado de 12 meses hasta septiembre. No obstante, el aumento del gasto de los turistas españoles en el extranjero, un 13,6%, limita la mejora del saldo de servicios turísticos.

La llegada de turistas evidencia cierta ralentización en octubre. En concreto llegaron 7,3 millones de turistas internacionales, un incremento del 1,8% interanual que supone una notable desaceleración respecto al 10,4% interanual promedio entre enero y septiembre. Esta ralentización del turismo internacional fue especialmente acusada en Cataluña (–4,7% interanual en octubre). Por procedencia, la llegada de turistas alemanes y franceses mostró un leve descenso en términos interanuales, mientras que la llegada de turistas ingleses, el contingente más numeroso, presenta una variación interanual prácticamente nula.

El déficit del conjunto de las Administraciones públicas en septiembre se situó en el 2,0% del PIB (excluyendo corporaciones locales) por lo que muy probablemente se podrá cerrar el año cumpliendo el objetivo de déficit. En particular, hasta septiembre, las Administraciones públicas acumulan un ajuste de 1,2 p. p. del total de los 1,3 p. p. necesarios para alcanzar el objetivo de déficit del 3,0% del PIB en 2017 (3,1% si se incluyen las pérdidas por las ayudas financieras). Por administraciones, el déficit del Estado, con datos hasta octubre, disminuyó hasta el 1,1% del PIB frente al 2,0% de octubre de 2016. También mejora el saldo de las comunidades autónomas, con un superávit del 0,1% del PIB en septiembre, que contrasta con el déficit del 0,2% de septiembre de 2016. Por su parte, la Seguridad Social registró en septiembre un déficit del 0,6% del PIB, el mismo que en septiembre de 2016. Pese a la bondad de estos datos, la deuda pública se mantiene en cotas elevadas. Concretamente, en el 3T se situaba en el 98,6% del PIB, cercana al má­­ximo del 100,7% del 3T de 2016 y muy por encima del 43,8% co­­rrespondiente al promedio del periodo comprendido entre los años 2006 y 2010, ambos incluidos. Ello recuerda la importancia de no caer en la complacencia y seguir con los esfuerzos de la consolidación fiscal.

El mercado inmobiliario sigue fortaleciéndose. El precio de la vivienda que publica el Ministerio de Fomento, basado en tasaciones, subió un 2,7% interanual en el 3T, un 0,7% intertrimestral, recuperándose de un 2T donde había mostrado cierta tibieza. La recuperación del sector mantiene el tono positivo, con unas transacciones de compraventa de vivienda libre que subieron un 13,5% en el acumulado de 12 meses hasta septiembre y unos visados de obra nueva que se incrementaron un 23,2% en agosto. En una perspectiva temporal más amplia, el mercado se encuentra a medio camino entre los niveles de 2007, último año de la burbuja, y los de 2013, último año de descensos. Así, las compraventas de viviendas y los visados de inicio de obra acumulan un aumento del 45,3% y del 57,4% respecto al nivel de 2013, pero están un 41,5% y un 79,6% por debajo del nivel de 2007, respectivamente.

La tasa de morosidad retoma la senda descendente y el crédito bancario sigue fluyendo. En septiembre, la tasa de morosidad disminuyó hasta el 8,33% (–0,16 p. p. respecto a agosto) gracias al aumento de la cartera de crédito y a la reducción del saldo de crédito dudoso. En los próximos meses, la mayor actividad crediticia y la venta de carteras de activos dudosos seguirán favoreciendo la reducción de dicha tasa. El saneamiento de los balances bancarios es uno de los factores que permite que el crédito bancario siga fluyendo vigorosamente hacia los hogares y las empresas, como así muestran los últimos datos disponibles. En octubre, la nueva concesión de crédito a los hogares para la compra de vivienda avanzó un 16,8% inter­­anual en el acumulado del año y el nuevo crédito al consumo, un elevado 17,2%. En la misma línea, el crédito a pymes aumentó un significativo 8,7%, mientras que las nuevas operaciones a grandes empresas se empiezan a recuperar (0,5%).

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