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Documentos de trabajoJorge Meliveo Esteban, Judit Montoriol-Garriga
  • La economía española se encuentra en un proceso de corrección de los desequilibrios macroeconómicos que se generaron en la anterior etapa expansiva. Destaca la importante mejora de la posición externa. Si bien el saldo por cuenta corriente se ha reconducido, de un déficit del 10% del PIB en 2007 se anotó un superávit del 1,4% en 2015, la economía española aún cuenta con un saldo deudor muy elevado con respecto al resto del mundo.
     
  • Es necesario que tanto el crecimiento económico como la suma de la cuenta corriente y la de capital se mantengan, como mínimo, en los niveles actuales durante más de una década para poder reducir la posición de inversión internacional neta (PIIN) del -90,5% del PIB en 2015 hasta niveles considerados como más sostenibles (-35% según la Comisión Europea).
     
  • Mientras no se alcancen estas cotas, la economía española seguirá en una posición de elevada vulnerabilidad ante perturbaciones adversas. En este trabajo analizamos la sensibilidad de la trayectoria prevista de la PIIN ante shocks en la rentabilidad implícita del activo y del pasivo externos. 
     
  • En el caso de la rentabilidad implícita del activo, el shock consiste en una recesión severa en Latinoamérica, lo que reduce los ingresos de rentas de la inversión extranjera directa (IED) española en la región. En este escenario, la PIIN se corrige a un ritmo ligeramente inferior que en el escenario central y todavía se sitúa en el -52% del PIB en 2024.
     
  • Dado el elevado volumen de deuda en el pasivo externo, cambios en los tipos de interés afectan sustancialmente a los pagos de intereses al exterior. En el caso de un shock de riesgo medio, en el que la prima de riesgo española repunta de forma temporal hasta los 180 p. b., la corrección de la PIIN sería más lenta (-55% en 2024). Pero de materializarse un shock más extremo, en el que la prima de riesgo permaneciese elevada en los 500 p. b. de forma persistente, la reducción del saldo deudor se vería muy comprometida, pues en 2024 se seguiría situando en el -71% del PIB. 
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