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La relativa debilidad mostrada en algunos de los indicadores de actividad económica de EE. UU. no cambia las buenas perspectivas de cara al 4T

La relativa debilidad mostrada en algunos de los indicadores de actividad económica de EE. UU. no cambia las buenas perspectivas de cara al 4T. Así, por ejemplo, los índices manufactureros elaborados por la Fed de Nueva York y de Filadelfia cayeron de forma significativa en su registro de diciembre. Con todo, estos se mantuvieron ligeramente por encima de su promedio histórico. En este contexto, la Fed subió tipos por cuarta vez en lo que va de año, hasta el intervalo 2,25%-2,50% (véase la sección de Mercados Financieros). En referencia a la descripción del escenario macroeconómico, la institución monetaria mantuvo unas perspectivas positivas, a pesar de que el presidente, Jerome Powell, destacó que en los próximos trimestres el crecimiento económico será más moderado. Ello no debería sorprendernos, dado el esperado desvanecimiento del efecto del impulso fiscal de 2018. Por otro lado, se ha producido un cierre parcial del Gobierno federal estadounidense por la falta de acuerdo en una parte del gasto presupuestario. De alargarse el cierre, ello podría tener un impacto, aunque contenido, sobre la actividad económica.

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