Compartir: 
La renta variable se apoya en los indicadores de actividad económica para sostener el tono constructivoLa renta variable se apoya en los indicadores de actividad económica para sostener el tono constructivo

La renta variable se apoya en los indicadores de actividad económica para sostener el tono constructivo. Los buenos datos de empleo en EE. UU. y los índices de sentimiento empresarial en EE. UU. (ISM) y en Europa (PMI) contribuyeron a que las bolsas saldaran la semana en positivo. No obstante, el reciente debilitamiento de la inflación y el creciente escepticismo acerca de las reformas prometidas por la Administración Trump han pesado sobre las TIR soberanas de largo plazo, que volvieron a replegarse arrastrando al sector financiero. Parte del retroceso en Europa se explica, también, por el riesgo político, que vuelve a escena con la cercanía de las elecciones británicas y el posible adelanto electoral en Italia (hasta septiembre). Por su parte, el mercado sigue descontando que la Fed vuelva a subir tipos el próximo 14 de junio y contemplan la siguiente subida en 2018. En Europa, Draghi defendió la necesidad de mantener los estímulos monetarios a pesar de la buena marcha de la economía y de la disminución de los riesgos bajistas. En este contexto, el euro siguió mostrando fortaleza frente al dólar (con el cruce en torno a los 1,12 dólares por euro).

Los flujos de cartera hacia los emergentes anotaron notables entradas de capital extranjero, mientras aumentan las dudas sobre el acuerdo de la OPEP. En particular, en mayo, los flujos de cartera hacia los emergentes se situaron por encima de los 20.000 millones de dólares por cuarto mes consecutivo (según datos mensuales del IIF). Ello a pesar de las polémicas alrededor de Trump y de la continuidad en el proceso de normalización de la Fed. Por otro lado, las dudas sobre la efectividad del acuerdo alcanzado por la OPEP y otros grandes productores presionaron a la baja el precio del crudo.

Compartir: