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Las claves del crecimiento mundial: un análisis transversalLas claves del crecimiento mundial: un análisis transversalLas claves del crecimiento mundial: un análisis transversalLas claves del crecimiento mundial: un análisis transversal

El crecimiento económico a nivel global es uno de los termómetros clave para pulsar el estado de la economía. En este artículo, llevamos a cabo un análisis transversal para entender los factores que están impulsando el crecimiento en tiempo real y los países que actúan como catalizadores de dicho crecimiento. Ello nos ayuda a recalibrar las perspectivas para los próximos trimestres, un ejercicio que es especialmente importante en un momento en el que algunos indicadores han sido inferiores a lo previsto y existe un debate muy vivo sobre si el actual ritmo de crecimiento logrará mantenerse.

Para empezar, construimos un indicador que estima el crecimiento mundial en tiempo real utilizando la información que nos proporcionan los principales indicadores de sentimiento económico, de condiciones financieras y de riesgos geopolíticos.1 Tal como observamos en el primer gráfico, el indicador construido es capaz de reflejar con una precisión notable los datos de crecimiento globales que hemos observado durante las últimas décadas (tiene un poder explicativo del 98%). Un elemento interesante es que, tras un 2016 en el que nuestro indicador se situaba por encima del crecimiento observado, en estos últimos trimestres la situación es la contraria: el crecimiento mundial se ha ido emplazando algo por encima del crecimiento de nuestro índice.

Este indicador nos ayuda a visualizar cómo está evolucionando la economía. Así, estimamos, a partir de los datos que han ido apareciendo en abril, mayo y junio para las distintas variables, que el crecimiento global se emplaza alrededor del 3,7% en el 2T 2018, prácticamente el mismo ritmo que tuvimos en el 1T y 1 décima por debajo del dato del 4T 2017. De esta forma, este ejercicio sugiere que el crecimiento mundial continúa siendo muy robusto. Con todo, el indicador se sitúa algo por debajo del crecimiento previsto por CaixaBank Research en el 2T del año (3,9%). Si realizamos un sucinto repaso de las distintas variables que utilizamos en nuestro análisis, observamos que los que arrojan algunas sombras son los indicadores de sentimiento y confianza en la eurozona, los indicadores de sentimiento en China y el repunte de los riesgos políticos y geopolíticos. El resto de los indicadores continúan anotando avances destacables y, aunque las condiciones financieras se han endurecido ligeramente, siguen exhibiendo niveles de laxitud considerables.

¿Qué factores ayudan a explicar el pujante crecimiento que estamos viendo? En CaixaBank Research hemos destacado en numerosas ocasiones la mejora de los indicadores de sentimiento y de confianza, las condiciones financieras acomodaticias y el emplazamiento de los precios de las materias primas en un rango razonable como los principales artífices de los buenos registros y perspectivas del crecimiento mundial, el cual se espera que crezca el 3,9% en 2018. Pues bien, el análisis cuantitativo que hemos desarrollado afianza esta visión. Históricamente, la relación entre estos factores y el crecimiento global ha sido muy estrecha, por lo que no es de extrañar que ahora que todos ellos se emplazan en cotas propicias para impulsar un crecimiento mundial vigoroso, este se esté materializando.

Utilizando técnicas estadísticas sofisticadas podemos discernir la contribución de cada factor al crecimiento global. Concretamente, desde 2015, la contribución de las condiciones financieras ha sido algo superior a la de los indicadores de sentimiento. Ello contrasta con la situación en el periodo entre 1998 y 2007 en el que el grueso del crecimiento global se explicaba por los indicadores de sentimiento, mientras que las condiciones financieras tenían un papel secundario. Finalmente, destaca la relevante contribución de las materias primas en ambos ciclos ex­­pan­­sivos, una muestra del impacto beneficioso sobre el crecimiento mundial que está teniendo en la actualidad un precio de las materias primas emplazado en un rango razonable o sweet spot.

Pasemos ahora al análisis geográfico. Llevamos a cabo un análisis por países que incluye a las principales economías del mundo. En concreto, estudiamos, utilizando datos de los PMI de manufacturas, cuáles son los países que explican en mayor medida el crecimiento mundial desde 2015.2 Obtenemos que el principal motor de la economía mundial en los últimos tres años es EE. UU., con un peso del 23%. Le siguen la economía de la eurozona con un peso del 16,5% y la economía china con un peso del 13,5%. Turquía y Brasil también aparecen como economías relevantes para la economía mundial, un hallazgo significativo si tenemos en cuenta la incertidumbre política que se cierne sobre estos dos países.

Pero, ¿cómo evolucionará la economía mundial en los próximos años? Llevando a cabo un ejercicio de previsión de las distintas variables que explican el crecimiento,3 po­­demos pronosticar la evolución del crecimiento global en los próximos trimestres. Así, obtenemos que el indicador de crecimiento se espera que se desacelere de forma suave en 2018 y 2019. En concreto, dicho indicador crecería en promedio un 3,7% en 2018 y un 3,6% en 2019. Se trata de registros notables, aunque ligeramente por debajo de las previsiones de crecimiento de CaixaBank Research, que se emplazan en el 3,9% en 2018 y 3,8% en 2019. Las perspectivas de unas condiciones financieras algo más exigentes (aunque todavía relativamente acomodaticias), de un mantenimiento de los riesgos políticos y geopolíticos en cotas relativamente elevadas y de unos indicadores de sentimiento algo menos boyantes en los próximos trimestres son los principales factores de nuestro modelo que explican esta ralentización.

Tal como hemos visto en el análisis de los factores de apoyo al crecimiento, las condiciones financieras han adoptado un papel mucho más preponderante para impulsar el crecimiento mundial estos últimos años, merced a las políticas monetarias ultraexpansivas que se han implementado. Por ello, resulta especialmente interesante calibrar la sensibilidad de nuestro pronóstico de crecimiento en función de cómo evolucionen las condiciones financieras en 2019. Así, tal como ilustra el cuarto gráfico, si, en lu­­gar de la previsión de nuestro modelo (que proyecta unas condiciones financieras algo más exigentes pero todavía bastante acomodaticias), las condiciones financieras volvieran en 2019 a su promedio histórico desde 1971 (dicho promedio se sitúa en un valor de 0), nuestro indicador crecería en promedio un 3,0%, 0,6 p. p. por debajo de nuestro pronóstico, una desaceleración del crecimiento bastante sustancial. En cambio, si las condiciones financieras se mantuvieran en 2019 a los niveles de laxitud actuales, nuestro indicador de crecimiento avanzaría un 4,1% en 2019, 0,5 p. p. por encima de nuestro pronóstico. En definitiva, estos escenarios muestran la elevada sensibilidad del crecimiento mundial respecto a las condiciones financieras y, en consecuencia, la gran importancia de que el proceso de normalización monetaria que se está produciendo en EE. UU. y Europa se desarrolle de forma gradual y bien comunicada.

En resumen, nuestro análisis sugiere que, a pesar de que la economía europea ha estornudado en el 1T 2018 (y nunca mejor dicho tras las gripes de este invierno, que se estima que lastraron la actividad económica en varios países), la economía mundial no se ha resfriado y continúa creciendo con brío. Con todo, el ejercicio de predicción que hemos realizado apunta a que el crecimiento mundial se podría desacelerar ligeramente en 2018 y 2019 y que el crecimiento agregado podría ser algo inferior a lo que esperamos. En cualquier caso, debemos ser prudentes: la evolución de las condiciones financieras en el actual contexto de normalización monetaria, los riesgos políticos y geopolíticos y la trayectoria del precio del crudo serán elementos determinantes en los próximos meses y de ellos dependerá, en buena medida, que se confirmen estas predicciones. No vendamos la piel del oso antes de haberlo cazado...

1. En particular, incluimos las distintas variables que hemos identificado como relevantes (PMI, índices de confianza del consumidor, índice de condiciones financieras de la Fed de Chicago, índice de precios de materias primas del Commodity Research Bureau, índice de riesgos geopolíticos de Iacovello y Caldara…) para el crecimiento mundial, tanto a nivel temático como geográfico. Estimamos una regresión lineal con datos desde 2005 del crecimiento sobre estas variables y miramos su valor predicho para construir el indicador en tiempo real.

2. En concreto, hacemos una regresión del crecimiento mundial sobre los PMI de los principales países y calculamos el porcentaje de la varianza explicada al que contribuye cada país.

3. Proyectamos su evolución futura con un modelo de predicción a partir de los datos de los últimos dos trimestres para cada variable.

 
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