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Los mercados de trabajo de la eurozona después  de la crisis: reality-checkLos mercados de trabajo de la eurozona después  de la crisis: reality-check

Desde 2013, el empleo se está recuperando en la eurozona y está previsto que alcance, a finales de 2016, el nivel que había antes de la crisis, en 2008, con unos 154 millones de personas empleadas. Sin embargo, esta recuperación es aún incompleta y se está produciendo a distintas velocidades por países, lo que deriva en una situación del mercado laboral muy heterogénea.

La tasa de empleo volvió a situarse en el 2T 2016 por encima del 65% en el promedio de la eurozona, un nivel similar al de 2008. La situación en países como Alemania es muy buena: su tasa de empleo superó el 74% en el 2T 2016 (4 p. p. más que en 2008). No obstante, esta situación dista de ser generalizada. En particular, en los países de la periferia, las tasas de empleo son casi 6 p. p. inferiores al nivel precrisis, destacando el caso de Grecia, con una tasa del 52,1%, casi 10 p. p. por debajo del nivel de 2008. Si tenemos en cuenta que la tasa de empleo es una medida de hasta qué punto se están usando los recursos de capital humano de una economía, su aprovechamiento en países de la periferia es muy inferior al que realizan Alemania o los Países Bajos.

La diferente dureza y duración de la crisis así como de la intensidad de la recuperación entre países han acentuado aún más las diferencias en los niveles de desempleo. En el conjunto de la eurozona, la tasa de paro se ha reducido de manera continuada pero lenta desde 2013, alcanzando el 10,1% en el 2T 2016 (pero sigue siendo 3 p. p. más elevada que en 2008). La baja tasa de paro alemana (4,3%) permite calificar la situación del país como prácticamente de casi pleno empleo, cuando el paro existente es solo friccional debido al tiempo que pasa mientras los trabajadores transitan de un empleo a otro. Pero otros países como Países Bajos o Francia y, en especial, de la periferia tienen difi­­cultades para reducir el paro a niveles previos a la crisis económica. Las tasas de paro en Italia, España o Grecia son aún muy elevadas: se encuentran unos 5, 10 y 16 p. p. respectivamente por encima de los niveles de 2008.

Los trabajadores más afectados por la pérdida del empleo son los menos formados o de menor edad y/o experiencia. Por ejemplo, la tasa de paro de los jóvenes (de 15 a 24 años) es más del doble que la general (20,9% en el 2T 2016) y al­­canza niveles aún más alarmantes en la periferia, cercanos al 50% en Grecia o en España, el 36% en Italia o el 27% en Portugal. Otra consecuencia del largo periodo de crisis económica es que cada vez una mayor proporción de desempleo es de larga duración: en la eurozona uno de cada dos desempleados lleva más de un año en el paro. Esto es particularmente grave porque la dificultad de encontrar un trabajo aumenta a medida que el individuo ha pasado más tiempo en el paro.

Una buena noticia en este cuadro es el aumento continuado y generalizado por países de la participación laboral entre 2008 y 2016, que en la eurozona alcanzó el 72,8% de la población en edad de trabajar en el 2T 2016. Un aumento que se debe a factores estructurales, como la mayor par­­ticipación laboral de las personas mayores, pero que debería acentuarse para poder contrarrestar el envejecimiento poblacional.1

En conclusión, el panorama brevemente descrito nos mues­­tra que, a pesar de que el empleo ha alcanzado un nivel si­­milar al de antes de la crisis, aún queda mucho ca­­mino por recorrer para constatar una recuperación generalizada de los mercados de trabajo de la eurozona.

1. Véase «The 2015 Ageing Report», de la Comisión Europea.

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