Compartir: 
Los mercados financieros muestran un tono erráticoLos mercados financieros muestran un tono errático

Los mercados financieros muestran un tono errático. Tras la revisión a la baja de las previsiones macroeconómicas del FMI para la eurozona y muchas economías emergentes, los principales índices bursátiles, tanto de las economías avanzadas como de las emergentes, empezaron la semana con pérdidas. Sin embargo, en las siguientes sesiones, el optimismo sobre las negociaciones entre EE. UU. y China y unos resultados empresariales positivos permitieron que la mayoría de índices recuperasen las pérdidas iniciales, aunque sin compensarlas plenamente. En EE. UU., el índice S&P 500 cerró la semana sin apenas cambios. Veremos esta semana cómo reaccionan los mercados estadounidenses al acuerdo que pone fin al cierre de la Administración federal más largo de la historia del país. En el otro lado del Atlántico, los parqués europeos mostraron un comportamiento más positivo (Eurostoxx +0,9%, Ibex 35 +1,3% y PSI 20 +1,7%). Por su parte, el índice MSCI para el conjunto de bolsas emergentes cerró la semana con subidas, lideradas principalmente por las bolsas asiáticas. Este escenario más incierto, junto a la evolución algo más negativa sobre el entorno macroeconómico que ha sugerido el BCE, se trasladó al mercado de renta fija, donde los tipos de interés sobre la deuda soberana de EE. UU. y Alemania se redujeron. Por lo que se refiere al mercado de divisas, predominó la estabilidad y el principal movimiento fue la apreciación de la libra esterlina. En el mercado de materias primas, el precio del petróleo de calidad Brent se mantuvo relativamente estable alrededor de los 62 dólares por barril.

El BCE reitera la intención de mantener unas condiciones financieras acomodaticias. Tras poner fin a las compras netas de activos el pasado diciembre, la primera reunión del año del BCE se centró en evaluar el estado del ciclo económico de la eurozona. Ante la persistencia de incertidumbres alrededor de las tensiones geopolíticas globales, las vulnerabilidades en algunas economías emergentes y los repuntes de volatilidad financiera, el BCE señaló que el mapa de riesgos ha empeorado y ha pasado de considerarlo «equilibrado» a «sesgado a la baja». Además, el BCE también se mostró cauto ante unos últimos indicadores de actividad, más débiles de lo esperado. Aunque Draghi reiteró que la probabilidad de recesión es baja y que las perspectivas a medio plazo siguen bien respaldadas en la solidez de la demanda doméstica, también señaló que es probable que, a corto plazo, el crecimiento se muestre menos dinámico. Ante esta valoración del escenario, pues, el BCE reiteró la intención de mantener un entorno financiero acomodaticio mediante unos tipos de interés oficiales fijos en sus niveles actuales y la reinversión, por un largo periodo de tiempo, de aquellos activos en balance que vayan venciendo.

Compartir: