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En el 3T 2017, la deuda corporativa china se situó en un elevado 163% del PIB. Varias métricas sirven para poner en contexto esta cifra. Por ejemplo, valores superiores al 90% del PIB suelen ir asociados a efectos negativos para el crecimiento económico. Asimismo, según varias estimaciones, la deuda corporativa se encuentra claramente por encima del nivel sostenible a largo plazo.

Buena parte de la deuda corporativa está emitida por empresas públicas, las cuales son menos eficientes y cuentan con unos niveles de apalancamiento elevados, aunque también es cierto que los poderes públicos podrían ayudar a dichas empresas en caso de necesidad. Cabe destacar, como otro factor de riesgo, que más de la mitad de la deuda corporativa vence a corto plazo.

Uno de los principales talones de Aquiles del sistema financiero es la emisión de productos de gestión del patrimonio (WMP), los cuales representan un 32% del PIB. Los WMP son productos de ahorro, normalmente a corto plazo, que, en buena parte, se invierten en activos con un elevado riesgo y con un importante protagonismo del sector inmobiliario.

Los bancos de pequeñas dimensiones han aumentado su peso en el sector bancario, pero ello lo han conseguido tomando más riesgos. En su conjunto, el sistema bancario chino es ahora más complejo y vulnerable.

Otra muestra de la vulnerabilidad del sistema financiero chino la ofrece el espectacular aumento del shadow banking. Este sector, a través del cual se canalizan operaciones de elevado riesgo, ha aumentado un 22% anual en promedio en los últimos cinco años.

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