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Salarios y ciclo económico: una aproximación mediante la curva de PhillipsSalarios y ciclo económico: una aproximación mediante la curva de Phillips

La evolución de los salarios ha vuelto al centro del debate económico ahora que la recuperación española está ga­­nando intensidad. La razón principal es que, si bien es cier­­to que la mejora del mercado de trabajo se va afianzando mes a mes, también lo es que la tasa de paro sigue siendo muy elevada. En este Focus analizamos la relación histórica entre salarios1 y desempleo (conocida como la curva de Phillips)2 en la economía española para entrever cómo es de esperar que evolucionen los salarios en los pró­­ximos trimestres.

En 2007, el año anterior al inicio de la recesión económica y después de una década muy expansiva, los salarios aumentaron un 4,7% en términos nominales (un 1,9% en términos reales) y la tasa de paro se mantuvo en cotas relativamente bajas (del 8,2% en promedio). A partir de 2008, empezó un periodo de ajuste brusco del mercado laboral, caracterizado por una elevada destrucción de em­­pleo. Al mismo tiempo, los incrementos salariales iniciaron una senda descendente (véase el primer gráfico). En concreto, por cada punto porcentual de aumento de la tasa de paro, el crecimiento de los salarios se redujo en 0,45 p. p. (0,35 p. p. en términos reales). Esta sensibilidad es comparable, aunque algo inferior, a la que se produjo durante la recesión de 1992-1993, de –0,65 p. p. en términos nominales (–0,37 p. p. en términos reales), lo que evidencia que los salarios en España, como en otras economías avanzadas, crecen menos durante las recesiones.

Este comportamiento no es igual de intenso en las recuperaciones. En particular, al inicio de una etapa expansiva, cuando el desempleo aún es elevado, los salarios responden menos a la mejora de la economía. En general, los sa­­la­­rios empiezan a repuntar cuando la tasa de paro se sitúa por debajo de su nivel estructural.3 Si prestamos atención a la salida de la recesión de 1993, reparamos en que los incrementos salariales nominales se mantuvieron estancados alrededor del 3% en el periodo 1994-2000, lo que supone un incremento inferior a la inflación, del 3,2% en promedio en ese mismo periodo. Entonces el ritmo de crecimiento de los salarios no se incrementó hasta que la tasa de paro se situó por debajo del 12%, aproximadamente.4

En la actual recuperación económica, a pesar de que la tasa de creación de empleo se situó en un notable 3,0% in­­ter­­anual en el 2T 2015 según la EPA, la tasa de paro sigue siendo muy elevada (del 22,4%). En este contexto, y mientras la tasa de paro no se reduzca de forma significativa, es de esperar que los incrementos salariales para el conjunto de la economía sean limitados, tal y como predice la curva de Phillips al inicio de una etapa expansiva. Sin embargo, un análisis sectorial revela que no todos los sectores de actividad se encuentran en la misma posición cíclica. De este modo, es de prever que los salarios repunten antes en aquellos sectores que disponen de un margen más ajustado para aumentar la producción con los recursos laborales disponibles.

En conclusión, los salarios son un factor clave para la competitividad empresarial y, por este motivo, debería vigilarse de cerca su evolución a fin de no poner en peligro las ga­­nan­­cias de competitividad conseguidas en los últimos años. Para evitar este riesgo, tal y como recomienda el FMI en su informe anual sobre la economía española, sería aconsejable una mayor vinculación de los salarios a las condiciones específicas de cada sector de actividad o empresa.

1. Los salarios se definen como la remuneración por asalariado a tiempo com­­pleto de contabilidad nacional.

2. El trabajo original del economista neozelandés William H. Phillips (1958) encontró una relación negativa entre el crecimiento de los salarios y la tasa de desempleo en el Reino Unido.

3. La tasa de paro estructural es aquella que corresponde a una economía cuya producción alcanza su producción potencial y, como tal, no es directamente observable.

4. En el periodo 2001-2007, los salarios nominales aumentaron un 3,7% y la tasa de paro se situó en el 10,5% en promedio.

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