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Se confirma la desaceleración del crecimiento en la eurozonaSe confirma la desaceleración del crecimiento en la eurozonaSe confirma la desaceleración del crecimiento en la eurozona

Se confirma la desaceleración del crecimiento en la eurozona. Así, según la nueva estimación realizada por Eurostat, el PIB de la eurozona avanzó un 1,1% interanual en el 4T 2018 (0,2% intertrimestral), lo que situó el cómputo anual en el 1,8%. El avance del último trimestre del año se situó claramente por debajo del 1,6% del 3T y confirmó la ralentización económica de la región. Por componentes, la demanda interna contribuyó en 1,4 p. p. al crecimiento interanual del 4T (1,9 p. p. en el 3T). Se trata de un registro notable, a pesar de que el consumo privado mantuvo una evolución discreta. Por otra parte, la demanda externa volvió a flaquear y su contribución al crecimiento interanual fue de –0,3 p. p. (–0,2 p. p. en el 3T), afectada por la desaceleración de las exportaciones. En los próximos meses esperamos que el crecimiento se mantenga en cotas moderadas.

El BCE revisó a la baja las previsiones de crecimiento e inflación de la eurozona. En concreto, la institución revisó 6 décimas a la baja su previsión de crecimiento para el 2019, situándola en el 1,1%. Esta revisión se justificó por la persistencia de factores de debilidad (principalmente de naturaleza global, como la desaceleración del comercio y una mayor aversión al riesgo) y la mayor incertidumbre. A pesar de ello, el escenario a medio plazo que presenta el BCE sigue siendo positivo, puesto que mantuvo prácticamente intactas las previsiones para 2020 y 2021. También fue destacable la revisión a la baja de las previsiones de inflación que efectuó, tanto para este año como para 2020 y 2021. Concretamente, rebajó en 4 décimas sus proyecciones de inflación para 2019 (1,2%) y en 2 décimas para 2020 y 2021 (1,5% y 1,6%, respectivamente).

Economía portuguesa

En 2018 se consolidó el proceso de desapalancamiento. Esta evolución reflejó la reducción de la ratio de endeudamiento tanto del sector privado no financiero (9,0 p. p., hasta el 199,0% del PIB) como de la Administración pública. En esta última, y según el criterio de Maastricht, la mejora fue de 2,7 p. p., hasta el 122,1% del PIB. En términos generales, la economía siguió registrando capacidad de financiación frente al exterior (balanza por cuenta corriente y de capital en el +0,4% del PIB en 2018), lo que favoreció una reducción de los niveles de endeudamiento frente al exterior. En concreto, la deuda externa bruta disminuyó en 3,6 p. p., hasta el 205,8% del PIB.

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