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Septiembre empieza con pesimismo en los mercadosSeptiembre empieza con pesimismo en los mercados

Septiembre empieza con pesimismo en los mercados. En la primera semana del mes, la preocupación por un nuevo incremento de los aranceles comerciales entre EE. UU. y China derivó en un aumento de la volatilidad financiera y provocó pérdidas generalizadas entre los principales índices bursátiles de las economías avanzadas y emergentes. Así, el índice MSCI para el conjunto de los emergentes retrocedió más de un 3%, empujado por los descensos en los mercados asiáticos y las pérdidas algo más moderadas en América Latina. Por su parte, en las economías avanzadas, la bolsa estadounidense cerró la semana en negativo por primera vez desde finales de junio (índice S&P 500, –1,0%), mientras que los parqués de la eurozona siguieron mostrando un peor comportamiento y sufrieron pérdidas más acusadas tanto en el núcleo (DAX alemán, –3,3% y CAC francés, –2,9%) como en gran parte de la periferia. La excepción en esta región fue Italia, donde los inversores corrigieron parte del pesimismo de las últimas semanas: la prima de riesgo soberano disminuyó de los 290 p. b. hasta los 264 p. b. y el índice bursátil MIB avanzó un 0,9%.

Las economías emergentes recibieron menores flujos de capital en agosto. Tras registrar, en julio, una entrada de capital neta por valor de 13.700 millones de euros (flujos de cartera estimados por el IIF), en agosto, en un contexto de inestabilidad financiera, con pérdidas bursátiles y depreciación de sus divisas, las entradas de capital netas recibidas por las economías emergentes se moderaron hasta los 2.200 millones de dólares. Por geografías, según las estimaciones del IIF, las entradas netas de capital se mantuvieron relativamente estables en las economías emergentes asiáticas (alrededor de los 8.000 millones de dólares), mientras que las regiones de América Latina y de África y Oriente Medio sufrieron salidas netas (alrededor de los –3.000 millones de dólares en ambos casos) y Europa emergente mantuvo un saldo relativamente equilibrado (–80 millones de dólares).

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