Coyuntura


  • Los indicadores económicos señalan un avance moderado al inicio de 2019

    Los indicadores de actividad global sugieren que la desaceleración continúa a principios de 2019. En particular, en enero, el índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global se mantuvo en zona expansiva (por encima de los 50 puntos), pero volvió a disminuir y, en los 52,1 puntos, se situó en su mínimo desde septiembre de 2016, lo que apunta a un ritmo de crecimiento mundial más moderado en el 1T 2019. Con todo, parte de esta moderación responde a lastres que se estiman temporales (como el impacto de la nueva normativa de emisiones europea en el sector automovilístico). Así, el escenario de CaixaBank Research estima una desaceleración del crecimiento mundial del 3,7% en 2018 al 3,4% en 2019, por lo que se espera que la economía global mantenga un avance significativo y en consonancia con el promedio histórico.

    Comercio y brexit: una de cal y otra de arena. En el Reino Unido, Theresa May decidió retrasar la nueva votación del acuerdo de salida de la UE en la Cámara de los Comunes (se fijó el 12 de marzo como nueva fecha límite) mientras sigue negociando con la Unión posibles concesiones relativas a la cláusula backstop sobre Irlanda. Asimismo, si se rechaza de nuevo el acuerdo pactado con Bruselas, May anunció una votación (el 13 de marzo) acerca de si se aprueba una salida sin acuerdo. Y, si esta también se rechaza, al día siguiente habrá una tercera votación por una extensión (limitada y corta) del artículo 50 hasta junio. Pero, mientras persiste la incertidumbre alrededor del brexit, en febrero, EE. UU. y China volvieron a dar pasos para rebajar sus tensiones comerciales. Así, fruto de los progresos en las negociaciones entre ambos países, Donald Trump pospuso la subida arancelaria del 10% al 25% sobre 200.000 millones de importaciones chinas (que debía haberse hecho efectiva el 1 de marzo) hasta una fecha indeterminada. De este modo, el buen tono de las negociaciones permite vislumbrar un freno a la escalada de tensiones comerciales y, así, una menor incertidumbre global en el plano comercial (al menos a corto plazo).

    Los indicadores económicos señalan un avance moderado al inicio de 2019. En particular, aunque en febrero el índice PMI compuesto de la eurozona remontó ligeramente tras meses a la baja (hasta los 51,0 puntos), este se situó todavía en cotas moderadas debido al contraste entre los sectores de servicios y manufacturero. Por un lado, el índice PMI manufacturero cayó hasta los 49,2 puntos, un mínimo de casi seis años y por debajo de los 50 puntos que separan la zona expansiva de la recesiva. Pero, por otro lado, el índice PMI del sector servicios se incrementó hasta los 52,3 puntos (su mayor valor en los últimos tres meses). Así, en conjunto, los indicadores sugieren que la eurozona avanzará a ritmo moderado en los primeros meses del año.

    Alemania y Reino Unido sorprendieron a la baja. El PIB de Alemania se mantuvo estable en el 4T 2018 (0,0% intertrimestral y 0,6% interanual, tras un –0,2% intertrimestral en el 3T), lo que situó el cómputo anual en el 1,5%. Con todo, el instituto de estadística alemán sugirió que la demanda doméstica mantuvo una tónica positiva, por lo que se espera que el crecimiento repunte a lo largo de los próximos trimestres. Por su parte, el crecimiento del PIB del Reino Unido sorprendió a la baja en el último trimestre de 2018 (0,2% intertrimestral) y, en el conjunto del año, se emplazó en el 1,4% (el

  • El sosiego sigue permeando en los mercados

    Los mercados financieros mantienen la dinámica positiva. Durante el mes de febrero, el sentimiento de los inversores dio continuidad a la mejora mostrada en enero y los mercados exhibieron un tono positivo, apoyados de nuevo tanto en el flujo de noticias favorables sobre las negociaciones comerciales entre EE. UU. y China como en el tono más prudente de las comunicaciones de los principales bancos centrales y, en especial, la pausa en las subidas de tipos de interés anunciada por la Fed. Así, las cotizaciones siguieron recuperándose del clima de incertidumbre de los últimos compases de 2018, cuando se vivió un fuerte repunte de la volatilidad financiera y las bolsas experimentaron caídas generalizadas, y en el mes de febrero la volatilidad observada en los mercados financieros se mantuvo moderada y los principales índices bursátiles completaron un nuevo mes en positivo. Con todo, prevalece un tono de cautela hacia el grado de desaceleración del crecimiento económico global, con lo que, en los mercados de renta fija, siguen predominando unos bajos tipos de interés soberanos y, según reflejan las cotizaciones financieras, los inversores mantienen la expectativa de que el ciclo de endurecimiento monetario de la Fed ya ha llegado a su fin. En este sentido, será clave la actualización de las proyecciones macroeconómicas que realizará la Fed en su reunión de marzo, dado que en ellas indicará si sus miembros todavía esperan nuevas subidas de tipos en 2019 (las últimas proyecciones señalaban una expectativa mediana de dos nuevos incrementos).

    Los bancos centrales se muestran pacientes ante la presencia de riesgos bajistas sobre el crecimiento global. Por un lado, en las actas de su última reunión, el BCE destacó la intensificación de los riesgos bajistas sobre el escenario económico, derivada de la moderación de los datos de actividad y de las turbulencias financieras vividas a finales de 2018. Si bien los miembros del BCE continúan considerando que una parte de la desaceleración de la actividad de la eurozona es temporal y que la probabilidad de recesión es baja (un escenario que compartimos a grandes rasgos desde CaixaBank Research), las actas resaltaron la elevada incertidumbre alrededor de la persistencia de esa debilidad y de su impacto sobre las perspectivas a medio plazo. Por ello, el BCE reiteró la intención de mantener unas condiciones financieras acomodaticias que respalden la recuperación de la inflación y destacó la necesidad de realizar una evaluación completa del escenario macroeconómico de la eurozona en la actualización de las previsiones que presentará en su próxima reunión del 7 de marzo. Por otro lado, en su comparecencia bianual ante el Congreso de los EE.UU., el presidente de la Fed, Jerome Powell, explicó que la pausa en las subidas de los tipos de interés anunciada en enero responde a la conjunción del repunte de volatilidad financiera sufrido a finales de 2018, un menor riesgo de sorpresas alcistas en la inflación y la desaceleración de la economía global. Con todo, Powell no descartó que se produzcan nuevos movimientos en los tipos oficiales en el futuro y señaló que estos dependerán de la evolución de los datos económicos y financieros. En este sentido, las actas de la reunión de enero de la Fed mostraron que existe cierta disparidad de opiniones entre sus miembros: unos destacaron que, en ausencia de sorpresas positivas en la economía, no desearían aumentar los tipos de interés; otros sostenían que, si como se espera, la desaceleración de la actividad estadounidense es moderada, desearían implementar nuevos incrementos de tipos en la recta final de 2019.

    Los tipos soberanos se mantienen en niveles bajos.

  • La actividad global avanza moderadamente

    Los indicadores de actividad global sugieren que la desaceleración continúa a principios de 2019. En particular, en enero, el índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global se mantuvo en zona expansiva (por encima de los 50 puntos), pero volvió a disminuir y, en los 52,1 puntos, se situó en su mínimo desde septiembre de 2016, lo que apunta a un ritmo de crecimiento mundial más moderado en el 1T 2019. Con todo, parte de esta moderación responde a lastres que se estiman temporales (como el impacto de la nueva normativa de emisiones europea en el sector automovilístico). Así, el escenario de CaixaBank Research estima una desaceleración del crecimiento mundial del 3,7% en 2018 al 3,4% en 2019, por lo que se espera que la economía global mantenga un avance significativo y en consonancia con el promedio histórico.

    Comercio y brexit: una de cal y otra de arena. En el Reino Unido, Theresa May decidió retrasar la nueva votación del acuerdo de salida de la UE en la Cámara de los Comunes (se fijó el 12 de marzo como nueva fecha límite) mientras sigue negociando con la Unión posibles concesiones relativas a la cláusula backstop sobre Irlanda. Asimismo, si se rechaza de nuevo el acuerdo pactado con Bruselas, May anunció una votación (el 13 de marzo) acerca de si se aprueba una salida sin acuerdo. Y, si esta también se rechaza, al día siguiente habrá una tercera votación por una extensión (limitada y corta) del artículo 50 hasta junio. Pero, mientras persiste la incertidumbre alrededor del brexit, en febrero, EE. UU. y China volvieron a dar pasos para rebajar sus tensiones comerciales. Así, fruto de los progresos en las negociaciones entre ambos países, Donald Trump pospuso la subida arancelaria del 10% al 25% sobre 200.000 millones de importaciones chinas (que debía haberse hecho efectiva el 1 de marzo) hasta una fecha indeterminada. De este modo, el buen tono de las negociaciones permite vislumbrar un freno a la escalada de tensiones comerciales y, así, una menor incertidumbre global en el plano comercial (al menos a corto plazo).

    ESTADOS UNIDOS

    EE. UU. creció un robusto 2,9% en 2018 (2,2% en 2017), favorecido por el impulso fiscal aprobado a finales de 2017 y la solidez del mercado laboral (que empujó el dinamismo del consumo privado). Con todo, en el tramo final de 2018 se observó una ralentización en las tasas de avance del PIB. En concreto, el PIB avanzó un 0,6% intertrimestral en el 4T 2018 (3,1% interanual), 2 décimas por debajo del avance del trimestre anterior. Parte de la ralentización se debió a elementos que estimamos transitorios, como el efecto del cierre parcial de la Administración Federal. Un factor, el del cierre administrativo, que podría empañar las tasas de avance del 1T 2019 y que se añadirá a los efectos del frío extremo que padeció el norte del país al inicio del año. Sin embargo, la moderación del crecimiento también responde a la propia madurez del ciclo económico, lo que constituye una fuerza de carácter más estructural. Así, CaixaBank Research proyecta un avance del 2,3% en el conjunto de 2019 (un registro todavía muy robusto pero ciertamente más cercano al potencial del país, que estimamos en el 1,9%).

    Unas presiones inflacionistas en consonancia con el objetivo y la moderación del crecimiento apoyan la decisión de la Fed de mantenerse paciente. La inflación general se moderó en enero hasta el 1,6%, 3 décimas por debajo del registro anterior. Este descenso

  • Una moderación suave del crecimiento

    Los indicadores de actividad muestran que el sector industrial atraviesa un momento difícil. Para el conjunto del año 2018, el PIB español registró un crecimiento robusto del 2,5% y sensiblemente superior a la media de la eurozona (que fue del 1,8%). Para el 2019, se prevé que el crecimiento de la economía española se mantenga más dinámico que el de las principales economías de la eurozona, aunque se moderará ligeramente hasta el 2,1%. Esta moderación del crecimiento se explica tanto por el menor empuje cíclico como por el menor dinamismo del sector exterior en un entorno global de elevada incertidumbre. En este contexto, los indicadores más recientes de actividad emitieron señales mixtas. Por un lado, los indicadores de actividad del sector servicios mostraron un buen tono, tal y como refleja el índice PMI de servicios de enero, que subió 0,7 puntos hasta los 54,7 puntos. En contraposición, los homólogos del sector industrial mostraron que el sector está atravesando un momento difícil. Muestra de ello es la producción industrial, que en diciembre cayó un 6,2%, la mayor caída desde diciembre de 2012, o las cifras de negocio del sector industrial, que, también en diciembre, cedieron 2,5 p. p. y se mantuvieron estancadas (media móvil de tres meses). Este comportamiento desfavorable del sector se debe, en parte, al comportamiento del sector energético, un sector particularmente volátil, y, en menor medida, al del automóvil, un sector que acusa cambios en la regulación a nivel europeo y el deterioro de la demanda internacional.

    El mercado laboral inauguró el 2019 con templanza. El número de afiliados a la Seguridad Social aumentó en 38.179 personas en enero (datos desestacionalizados), un avance menor al de enero de 2018 (58.758). De este modo, el ritmo de creación de empleo se suavizó hasta el 2,9% interanual, tras la ligera aceleración registrada en el mes de diciembre (3,1%). Por sectores, los servicios avanzaron un 2,9% interanual en enero (3,1% en diciembre), la construcción mantuvo su buen tono con un 6,3% interanual y la industria creció un 1,6% interanual, prosiguiendo con la paulatina desaceleración experimentada a lo largo del año 2018. Con todo, la creación de empleo se eleva hasta las 537.269 personas en el acumulado de los últimos 12 meses, un buen dato que se suma a la buena evolución de la EPA y a los datos de contabilidad nacional del 4T 2018. Para los próximos meses esperamos que esta mejoría se mantenga, aunque en tasas más moderadas.

    El sector exterior suma su sexto año consecutivo con superávit, pero continúa adelgazándose. En diciembre de 2018, la balanza por cuenta corriente registró un superávit del 0,8% del PIB (acumulado de 12 meses), aunque claramente por debajo del 1,8% de diciembre de 2017. De esta moderación de 1,0 p. p. del PIB, 3 décimas se explican por el aumento del precio del petróleo, 4 décimas por el deterioro en el saldo de bienes no energéticos y el resto por la caída del saldo de servicios, especialmente los no turísticos, aunque el superávit turístico también se redujo ligeramente por el aumento de las importaciones (españoles que viajan al extranjero). De cara a 2019, CaixaBank Research prevé que el deterioro del sector exterior sea mucho menor (0,2 p. p. del PIB) y que se mantenga en posición superavitaria, apoyándose en el mantenimiento de las ganancias de competitividad y la moderación del precio del petróleo.

    Se confirma la prórroga de los presupuestos públicos para 2019. A cierre de 2018, la deuda de las Administraciones públicas alcanzó los 1,17 billones de euros,

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