Coyuntura


  • Las perspectivas de la eurozona se mantienen positivas, a pesar de un comienzo de año menos dinámico

    Los indicadores económicos globales apoyan unas buenas perspectivas de crecimiento para el resto de 2018. El índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global sigue en una zona claramente expansiva y, en mayo, aumentó ligeramente hasta los 54,0 puntos. Además, el indicador de CaixaBank Research que estima el crecimiento mundial apunta a que, en el 2T 2018, el avance de la economía global se habría situado en cotas muy parecidas a las de los últimos trimestres (véase el Focus «Las claves del crecimiento mundial: un análisis transversal» en este mismo Informe Mensual). Así, los datos globales más recientes avalan el mantenimiento de un ritmo de crecimiento mundial sólido y apoyado en unos indicadores de sentimiento y confianza en niveles elevados, unas condiciones financieras todavía acomodaticias y unos precios de las materias primas en un rango también todavía razonable, tanto para exportadores como para importadores.

    Los riesgos bajistas, sin embargo, se van acumulando. La buena dinámica en la actividad global convive con importantes riesgos en el ámbito comercial y macrofinanciero. En concreto, tras semanas de negociaciones con China, EE. UU. terminó por anunciar una subida arancelaria sobre las importaciones chinas (por valor de 50.000 millones de dólares) con el argumento de reducir el abultado déficit comercial que mantiene con el país asiático. Además, el anuncio provocó una escalada de declaraciones, con amenazas de un aumento equivalente de aranceles por parte de China y la respuesta (vía Twitter) de Trump de elevar la imposición hasta los 200.000 millones de dólares. Asimismo, EE. UU. activó los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio procedentes de la UE, México y Canadá, y Europa respondió con una subida arancelaria sobre un total de 3.300 millones de dólares de importaciones estadounidenses. Aunque todas estas acciones apenas afectan a un 1,5% del total de flujos comerciales de bienes, el clima de incertidumbre que generan podría dañar la confianza y, en consecuencia, el crecimiento global. Por otro lado, en el ámbito macrofinanciero, las salidas de capitales de los emergentes el pasado mayo ponen de manifiesto la inquietud alrededor de su resiliencia en un entorno financiero menos acomodaticio. Por último, el mes de junio también vino marcado por la agenda política europea. Concretamente, en la reunión del Consejo Europeo se acordó un plan común para gestionar la crisis migratoria de la UE, a través de una mayor cooperación con países de origen y tránsito, y medidas para limitar el movimiento de inmigrantes dentro de la UE. Sin embargo, no hubo cambios significativos en otros frentes hacia una mayor integración europea.

    Las perspectivas de la eurozona se mantienen positivas, a pesar de un comienzo de año menos dinámico. La desaceleración del crecimiento de la eurozona en el 1T se debió a factores de carácter temporal (condiciones meteorológicas adversas, huelgas y episodios de gripe) y a un retorno a tasas de avance más moderadas, tras un 2017 excepcionalmente positivo. En los próximos trimestres, la expansión económica en la eurozona se mantendrá sólida, con ritmos de crecimiento por encima del potencial y apoyada en unas condiciones financieras muy favorables, la buena evolución del mercado laboral y el dinamismo de la actividad global. Así lo reflejó el BCE en la última actualización trimestral de su cuadro macroeconómico, en la que revisó a la baja (–0,3 p. p.) las previsiones de crecimiento de la eurozona para el 2018 hasta el 2,1%, pero mantuvo las previsiones para 2019 en el 1,9% (en un escenario muy similar al de CaixaBank Research).

    La demanda interna se

  • Crecimiento a buen ritmo pero con riesgos bajistas

    Los indicadores económicos globales apoyan unas buenas perspectivas de crecimiento para el resto de 2018. El índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global sigue en una zona claramente expansiva y, en mayo, aumentó ligeramente hasta los 54,0 puntos. Además, el indicador de CaixaBank Research que estima el crecimiento mundial apunta a que, en el 2T 2018, el avance de la economía global se habría situado en cotas muy parecidas a las de los últimos trimestres (véase el Focus «Las claves del crecimiento mundial: un análisis transversal» en este mismo Informe Mensual). Así, los datos globales más recientes avalan el mantenimiento de un ritmo de crecimiento mundial sólido y apoyado en unos indicadores de sentimiento y confianza en niveles elevados, unas condiciones financieras todavía acomodaticias y unos precios de las materias primas en un rango también todavía razonable, tanto para exportadores como para importadores.

    Los riesgos bajistas, sin embargo, se van acumulando. La buena dinámica en la actividad global convive con importantes riesgos en el ámbito comercial y macrofinanciero. En concreto, tras semanas de negociaciones con China, EE. UU. terminó por anunciar una subida arancelaria sobre las importaciones chinas (por valor de 50.000 millones de dólares) con el argumento de reducir el abultado déficit comercial que mantiene con el país asiático. Además, el anuncio provocó una escalada de declaraciones, con amenazas de un aumento equivalente de aranceles por parte de China y la respuesta (vía Twitter) de Trump de elevar la imposición hasta los 200.000 millones de dólares. Asimismo, EE. UU. activó los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio procedentes de la UE, México y Canadá, y Europa respondió con una subida arancelaria sobre un total de 3.300 millones de dólares de importaciones estadounidenses. Aunque todas estas acciones apenas afectan a un 1,5% del total de flujos comerciales de bienes, el clima de incertidumbre que generan podría dañar la confianza y, en consecuencia, el crecimiento global. Por otro lado, en el ámbito macrofinanciero, las salidas de capitales de los emergentes el pasado mayo ponen de manifiesto la inquietud alrededor de su resiliencia en un entorno financiero menos acomodaticio. Por último, el mes de junio también vino marcado por la agenda política europea. Concretamente, en la reunión del Consejo Europeo se acordó un plan común para gestionar la crisis migratoria de la UE, a través de una mayor cooperación con países de origen y tránsito, y medidas para limitar el movimiento de inmigrantes dentro de la UE. Sin embargo, no hubo cambios significativos en otros frentes hacia una mayor integración europea.

    ESTADOS UNIDOS

    Los datos más recientes avalan un sólido ritmo de crecimiento en el 2T. Los modelos de previsión Nowcasting del PIB de las Reservas Federales de Atlanta y Nueva York predicen un crecimiento en el 2T en cotas claramente superiores a las del 1T (cuando se situó en el 2,0% intertrimestral anualizado, 0,5% sin anualizar) y muy por encima del crecimiento potencial de
    EE. UU. (cercano al 2%). En este sentido, a medio plazo, la economía tiene el reto de hacer frente al desvanecimiento de los factores cíclicos que están apoyando el buen
    momentum económico, como la política fiscal expansiva. Nuestro escenario es el de una desaceleración relativamente suave, desde un crecimiento del 2,7% este 2018 al 2,2% de 2019 y al 1,9% de 2020. Con todo, los riesgos de que ello no vaya según lo previsto no son desdeñables. En especial, si se tienen en cuenta el menor empuje de la productividad en estos últimos años, el

  • La indecisión predomina en los mercados financieros

    Los mercados completan un semestre con volatilidad. El entorno financiero ha dado un vuelco en los primeros seis meses de 2018 y ha dejado atrás el régimen de muy baja volatilidad de los últimos años. A lo largo de esta primera mitad de año, las bolsas han sufrido distintos episodios de pérdidas, los tipos de interés se han movido al alza, las primas de riesgo de la deuda soberana y corporativa se han mostrado inestables y el dólar se ha fortalecido frente a las principales divisas avanzadas y emergentes. El cambio de panorama ha sido conducido, por un lado, por el tono menos acomodaticio de los bancos centrales de las economías avanzadas, reflejo de un escenario macroeconómico positivo. Además, el semestre ha traído consigo un aumento de la aversión al riesgo por temores a un giro proteccionista a nivel global y mayores tensiones geopolíticas. También en junio ambos elementos estuvieron presentes en la coyuntura financiera. En el plano de los bancos centrales, la Fed realizó un nuevo incremento de tipos y el BCE anunció que terminará las compras netas de activos en diciembre de 2018. Aunque estas decisiones no sorprendieron a los inversores, un nuevo repunte de las tensiones comerciales entre EE. UU. y China (además de con otros socios comerciales, como la UE) y una cierta prevalencia de la incertidumbre política en Italia lastraron, una vez más, unas cotizaciones financieras que cerraron el mes de junio con un tono errático.

    La Fed refuerza el endurecimiento de la política monetaria estadounidense. En su reunión de junio, la Fed incrementó su tipo de interés objetivo en 25 p. b. por segunda vez este año y lo situó en el intervalo 1,75%-2,00%. La decisión estuvo respaldada por una visión muy positiva del escenario macroeconómico, según la cual los miembros de la Fed esperan que la actividad estadounidense siga creciendo por encima de su potencial y el mercado laboral se mantenga en una situación de pleno empleo en los próximos años. De este modo, la Fed reiteró la necesidad de dar continuidad al endurecimiento gradual de las condiciones financieras con nuevas subidas de tipos en los próximos trimestres. En concreto, los miembros de la Fed esperan realizar entre cuatro y cinco nuevos incrementos de tipos hasta finales de 2019, una senda en consonancia con el escenario de CaixaBank Research, pero ligeramente más agresiva que la que descuentan las cotizaciones financieras. Aunque los mercados recibieron estos anuncios sin grandes movimientos, en el conjunto del mes los tipos de interés soberanos de EE. UU. se mostraron volátiles, con un repunte de cerca de 15 p. b. en los primeros 15 días del mes que se deshizo, en la segunda mitad, de la mano del repunte de las tensiones comerciales entre EE. UU. y China.

    El BCE anuncia el final del QE en su reunión de junio, al señalar que mantendrá las compras netas a un ritmo de 30.000 millones mensuales hasta septiembre, las reducirá a 15.000 millones mensuales a partir de octubre y las finalizará en diciembre de 2018. El BCE fundamentó su anuncio en la firmeza del escenario económico y la consolidación de la eurozona en la fase expansiva del ciclo, pero recordó que la infrautilización de los recursos todavía es elevada y las presiones inflacionistas siguen siendo contenidas, por lo que requieren el apoyo de un entorno financiero acomodaticio. Así, el BCE anunció que mantendrá los tipos de interés inalterados hasta, al menos, pasado el verano de 2019 y reiteró que seguirá presente en los mercados financieros a través de la reinversión del

  • Un crecimiento firme con visos de continuidad

    La economía española cierra la primera mitad de 2018 de manera robusta. En concreto, el modelo de previsión del PIB de CaixaBank Research predice un crecimiento del 0,66% intertrimestral en el 2T 2018, prácticamente el mismo registro que en el 1T (0,7%). De cara a la segunda mitad de 2018, prevemos que el ritmo de crecimiento del PIB se suavice de forma muy gradual debido a un menor empuje de los vientos de cola (por ejemplo, por la subida del precio del petróleo) y al menor recorrido que queda para cerrar la brecha de producción. De todos modos, el avance de la economía seguirá siendo robusto y encontrará apoyos en vientos de cola externos y fortalezas internas. Entre los primeros, destacan el buen tono del crecimiento global y unas condiciones financieras acomodaticias y sustentadas por la política monetaria del BCE. Por otro lado, en el plano interno, la economía se beneficiará de la mayor intensidad de la creación de empleo en el actual ciclo expansivo (véase el Focus «Una recuperación intensiva en empleo: factores explicativos», en este mismo Informe Mensual), así como de las ganancias en competitividad exterior y los progresos en la corrección de los desequilibrios macroeconómicos.

    El desglose del PIB del 1T muestra una fuerte contribución de la demanda interna. El consumo privado, que pesa un 58% en el total de la economía, mantuvo el buen tono con un avance intertrimestral del 0,7% en el 1T, y coincide con lo que ya adelantaba el indicador sintético del consumo. Sin embargo, la atención en la publicación de los componentes del PIB se centró en la desaceleración de la inversión. Esta se concretó en un retroceso de la inversión en equipo (–1,6% intertrimestral) por la caída de la inversión en material de transporte, que cedió un 6,6% intertrimestral. Por otro lado, el contrapunto positivo estuvo en la inversión en construcción, que aceleró hasta crecer un 2,4% intertrimestral. Con todo, la moderación de la inversión en el 1T debe entenderse como un factor puntual. Así, mientras que la inversión en equipo podría estar acusando todavía la resaca del repunte anormalmente fuerte del 3T de 2017, a la construcción le queda un camino alcista por recorrer y, lo que es más significativo, los últimos indicadores sugieren que la inversión ha retomado tracción en el 2T, ya que el índice PMI compuesto de mayo subió de los 55,4 a los 55,9 puntos, en zona claramente expansiva (por encima de 50). Por su parte, el sector exterior aportó menos de lo esperado ya que, si bien las exportaciones conservaron un buen tono, las importaciones se incrementaron más de lo previsto, especialmente en servicios.

    El mercado laboral evoluciona muy positivamente. En mayo, el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó en 70.898 personas (términos desestacionalizados), el mayor dato observado en 2018 y netamente superior a los 50.935 de mayo de 2017, con lo que la tasa de variación interanual se mantiene en el 3,1%. Por sectores, destacó la recuperación del empleo en construcción, que ganó tracción con un avance del 6,6%, y el buen comportamiento del empleo en servicios, el componente de mayor peso en el total, que aceleró 1 décima para crecer un 3,2% interanual. Este buen comportamiento del empleo se tradujo en un descenso del paro registrado en mayo de 84.000 personas, un buen dato, aunque algo inferior a la previsión de CaixaBank Research.

    El dinamismo del mercado laboral alimenta el vigor del consumo privado. Si bien las ventas minoristas desaceleraron en abril (0,5% interanual) por el

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