Coyuntura


  • En la eurozona, el crecimiento del PIB decepcionó en el 3T 2018

    Ligera revisión a la baja de las previsiones de crecimiento mundial. Esta revisión se sustenta en la suave moderación de los indicadores de actividad global, como el índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global, que sigue en zona claramente expansiva (por encima de los 50 puntos), aunque volvió a disminuir por tercer mes consecutivo, hasta situarse en los 52,8 puntos en septiembre. Un retroceso que se ha dado tanto para el agregado de economías emergentes como el de avanzadas. El escenario de CaixaBank Research se ha ajustado a esta moderación con una leve revisión a la baja (1 décima) en las cifras de crecimiento global para este año y el próximo, si bien se continúa proyectando un avance en niveles sólidos (3,7% en 2018 y 3,6% en 2019). Del mismo modo, el FMI, en la reciente actualización de su Informe de Perspectivas Globales (World Economic Outlook, en inglés), también redujo sus previsiones de crecimiento mundial (hasta el 3,7% para 2018 y 2019) y mantuvo un balance de riesgos sesgados a la baja. La revisión del Fondo supone, en gran medida, un menor crecimiento previsto entre los emergentes y es el resultado de dos tendencias opuestas: mientras la recuperación del petróleo justifica mejorar las perspectivas de los exportadores energéticos, otros emergentes van a ver penalizado su crecimiento futuro debido a la escalada de tensiones comerciales a nivel mundial (el FMI menciona explícitamente a China e India). Caso aparte son los emergentes que, además de sufrir la combinación de tendencias globales poco propicias (endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, tensiones geopolíticas y efectos de la guerra comercial), exhiben debilidades idiosincráticas (por ejemplo, Argentina, Turquía e Irán).

    Los riesgos bajistas se mantienen presentes. En el plano comercial, en las últimas semanas, y a pesar del desarrollo positivo que supuso el acuerdo entre EE. UU., México y Canadá para reformar el tratado comercial entre los tres países (NAFTA antes y ahora USMCA), las tensiones comerciales entre EE. UU. y China siguen bien presentes. Aunque no pensamos que el recrudecimiento de las sanciones arancelarias entre ambos países desemboque en una guerra comercial a escala mundial en toda regla, los riesgos han aumentado considerablemente en los últimos meses. En este sentido, las elecciones legislativas midterms estadounidenses (el 6 de noviembre) pueden jugar un papel importante en la evolución de dichas tensiones. Si los republicanos salen reforzados, Trump podría verlo como un respaldo a su política comercial y seguir imponiendo sanciones. Si, por el contrario, los demócratas recuperan la Cámara de los Representantes de manera contundente, el presidente podría optar por recalibrar su política comercial. No en vano, un 56% de los es­­tadounidenses cree que los acuerdos de libre comercio han sido positivos para el país en su conjunto. Aunque este porcentaje es considerablemente menor entre los votantes republicanos (43%), ha tendido a incrementar de manera significativa en los últimos años (según una encuesta del Pew Research Center).

    En Europa, los factores geopolíticos dominan el mapa de riesgos. En concreto, en la reunión del Consejo Europeo de mediados de octubre, el Reino Unido y la UE no consiguieron llegar a un acuerdo de salida que permita hacer efectivo, a partir del próximo 29 de marzo, el acuerdo de transición cerrado anteriormente y según el cual el Reino Unido permanecerá en el mercado único y la unión aduanera hasta finales de 2020. Aunque prevemos que, efectivamente, se alcance un acuerdo de salida, es probable que su formalización se retrase más de lo deseado, puesto que el proceso de ratificación del acuerdo en el

  • Buen ritmo de avance hacia una fase más madura del ciclo

    La economía avanza hacia una fase más madura. El mes pa­­sado, desde CaixaBank Research, revisamos ligeramente el escenario con una rebaja de 0,2 p. p. en las previsiones de crecimiento para 2018 y 2019 (hasta el 2,5% y el 2,1%, res­­­­pec­­ti­­va­­mente) para recoger la revisión de la serie histórica del PIB realizada por el INE, el aumento de los riesgos bajistas en el en­­torno internacional y la moderación del crecimiento en una fase más madura del ciclo económico. Del mismo modo, la actualización del cuadro macroeconómico del Gobierno, que se incluye en el borrador del Plan Presupuestario para el 2019, también refleja este avance de la economía hacia una fase más madura del ciclo económico. En particular, el Gobierno ha rebajado las previsiones del PIB en 0,1 p. p., hasta el 2,6% para 2018 y el 2,3% para 2019, relativamente en consonancia con el escenario de CaixaBank Research. Además, el borrador de presupuestos mandado a Bruselas mantiene el compromiso con la reducción del déficit hasta el 1,8% en 2018 (una reducción de 0,9 p. p., que incluye una corrección del déficit estructural en 0,4 p. p.).

    La economía sigue creciendo de forma robusta en el 3T. Según la primera estimación del INE, el crecimiento del PIB se mantuvo en el 0,6% intertrimestral y 2,5% interanual en el tercer trimestre del año (las mismas cifras que en el 2T). Así, la economía española registró un ritmo de avance superior al de las principales economías de la eurozona, pero algo inferior al exhibido en los últimos años, lo que refuerza la visión de una desaceleración suave a medida que se avanza hacia una fase más madura del ciclo. Por componentes, la demanda interna se mantuvo como principal motor de la economía (contribución de 3,0 p. p. al crecimiento interanual) y destacó, especialmente, el repunte del 0,6% intertrimestral del consumo privado tras haber sufrido un bache en el 2T (0,1%), mientras que el crecimiento de la inversión se mantuvo en un sólido 1,0% intertrimestral (una buena cifra que sigue al fuerte 3,5% del 2T). Por su parte, la demanda externa tuvo una contribución neta negativa (–0,5 p. p. tras los –0,8 p. p. en el 2T) que, sin embargo, se situó en línea con lo esperado debido a las tensiones comerciales a nivel global y a la desaceleración de la eurozona.

    Los indicadores de actividad respaldan una desaceleración suave. Por el lado de la oferta, los índices PMI de manufacturas y servicios se situaron en los 52,4 y 52,6 puntos, respectivamente, en el promedio del 3T, unos registros algo inferiores a los del 2T (promedio de 53,7 y 55,8 puntos, respectivamente). Asimismo, la producción industrial, con un crecimiento del 1,2% interanual en agosto y del 0,7% en julio, habría avanzado en el 3T a un ritmo parecido al 0,9% registrado en el 2T. Por último, por el lado de la demanda, en el 3T, las ventas minoristas descendieron un 0,4% interanual tras su estancamiento en el promedio del 2T.

    El ahorro se mantiene en tasas bajas mientras los salarios crecen robustamente. En concreto, la tasa de ahorro de los hogares se situó en el 4,7% en el 2T 2018 (acumulado de cuatro trimestres), 0,5 p. p. por debajo del registro del trimestre anterior. Esta disminución reflejó una divergencia entre el consumo nominal, que mantuvo un crecimiento alrededor del 4% en el segundo trimestre del año, y la renta bruta disponible (RBD), con un avance del 1,9%. Con todo, de cara a los próximos trimestres, prevemos que la tasa de ahorro

  • Las correcciones vuelven a los mercados

    Otoño empieza con un nuevo repunte de volatilidad. Tras un septiembre con un tono relativamente positivo, en octubre los mercados financieros volvieron a sufrir un repunte de volatilidad y la acumulación de pérdidas generalizadas entre las bolsas de las economías avanzadas y emergentes dominó la coyuntura del mes. Además, en Europa la situación se acentuó por el nuevo repunte de incertidumbre política, especialmente alrededor de la política fiscal italiana, que penalizó las primas de riesgo periféricas a pesar de un Banco Central Europeo (BCE) que reiteró su compromiso con el mantenimiento de un entorno acomodaticio en los próximos trimestres. Este repunte de volatilidad entronca con la alerta contra la complacencia que realizó el Fondo Monetario Internacional (FMI) recientemente. En concreto, en su último informe de estabilidad financiera global, publicado este octubre, el FMI recordó que, en el entorno financiero acomodaticio de los últimos años, se han acumulado vulnerabilidades que podrían tensionar el sistema financiero internacional ante un endurecimiento de las condiciones monetarias más intenso de lo esperado (como el incremento de la deuda a escala mundial y las elevadas valoraciones de algunos activos).

    Las bolsas sufren pérdidas generalizadas. Octubre frenó el tono constructivo con el que, en septiembre, las bolsas internacionales se recuperaban de la inestabilidad del verano. A diferencia de las últimas correcciones, que habían afectado especialmente a las bolsas emergentes y europeas (mientras que los índices estadounidenses seguían batiendo máximos históricos), en octubre las pérdidas bursátiles empezaron en EE. UU. y generaron un sentimiento de aversión al riesgo que penalizó a la mayoría de las bolsas internacionales. Así, en el conjunto del mes, el índice S&P 500 de EE. UU. retrocedió casi un 7%, seguido de cerca por las pérdidas algo inferiores de las bolsas europeas. Por su parte, en las economías emergentes, el fuerte retroceso del índice MSCI para el conjunto de la región (–8,8%) fue fruto de un comportamiento dispar entre los índices asiáticos (penalizados por una caída acumulada de cerca del 8% en China) y los latinoamericanos (entre los que destacó el avance del 10,2% de la bolsa brasileña).

    El BCE confirma el fin del QE. En su reunión de octubre, el BCE no modificó los parámetros de su política monetaria y reiteró que espera continuar con la hoja de ruta anunciada el pasado junio. Esta decisión, que se ajustó a las expectativas de analistas e inversores, se basó en una visión positiva del escenario macroeconómico (con un equilibrio entre un entorno externo menos favorable y el buen desempeño de la demanda doméstica) y en la confianza en la convergencia de la inflación hacia el objetivo. Así, se espera que las compras netas de activos terminen en diciembre de 2018 y que no se modifiquen los tipos de interés oficiales antes de la última parte de 2019. Además, el BCE continuará comprando activos por un largo periodo de tiempo al mantener el tamaño de su balance constante (con la reinversión de los bonos en balance que vayan venciendo).

    La incertidumbre penaliza a la periferia de la eurozona. A pesar de que las decisiones del BCE siguen sustentando unas condiciones monetarias acomodaticias, a lo largo de octubre, las primas de riesgo de la periferia de la eurozona se mostraron volátiles y con tendencia a repuntar. El principal factor detrás de esta inestabilidad fue la incertidumbre política, especialmente alrededor de la política fiscal de Italia, donde la prima de riesgo se consolidó por encima de los 300 p. b., con un fuerte incremento que la llevó temporalmente hasta cotas no vistas desde 2013. Además,

  • Crecimiento global significativo, pero con riesgos bajistas persistentes

    Ligera revisión a la baja de las previsiones de crecimiento mundial. Esta revisión se sustenta en la suave moderación de los indicadores de actividad global, como el índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global, que sigue en zona claramente expansiva (por encima de los 50 puntos), aunque volvió a disminuir por tercer mes consecutivo, hasta situarse en los 52,8 puntos en septiembre. Un retroceso que se ha dado tanto para el agregado de economías emergentes como el de avanzadas. El escenario de CaixaBank Research se ha ajustado a esta moderación con una leve revisión a la baja (1 décima) en las cifras de crecimiento global para este año y el próximo, si bien se continúa proyectando un avance en niveles sólidos (3,7% en 2018 y 3,6% en 2019). Del mismo modo, el FMI, en la reciente actualización de su Informe de Perspectivas Globales (World Economic Outlook, en inglés), también redujo sus previsiones de crecimiento mundial (hasta el 3,7% para 2018 y 2019) y mantuvo un balance de riesgos sesgados a la baja. La revisión del Fondo supone, en gran medida, un menor crecimiento previsto entre los emergentes y es el resultado de dos tendencias opuestas: mientras la recuperación del petróleo justifica mejorar las perspectivas de los exportadores energéticos, otros emergentes van a ver penalizado su crecimiento futuro debido a la escalada de tensiones comerciales a nivel mundial (el FMI menciona explícitamente a China e India). Caso aparte son los emergentes que, además de sufrir la combinación de tendencias globales poco propicias (endurecimiento de las condiciones financieras mundiales, tensiones geopolíticas y efectos de la guerra comercial), exhiben debilidades idiosincráticas (por ejemplo, Argentina, Turquía e Irán).

    Los riesgos bajistas se mantienen presentes. En el plano comercial, en las últimas semanas, y a pesar del desarrollo positivo que supuso el acuerdo entre EE. UU., México y Canadá para reformar el tratado comercial entre los tres países (NAFTA antes y ahora USMCA), las tensiones comerciales entre EE. UU. y China siguen bien presentes. Aunque no pensamos que el recrudecimiento de las sanciones arancelarias entre ambos países desemboque en una guerra comercial a escala mundial en toda regla, los riesgos han aumentado considerablemente en los últimos meses. En este sentido, las elecciones legislativas midterms estadounidenses (el 6 de noviembre) pueden jugar un papel importante en la evolución de dichas tensiones. Si los republicanos salen reforzados, Trump podría verlo como un respaldo a su política comercial y seguir imponiendo sanciones. Si, por el contrario, los demócratas recuperan la Cámara de los Representantes de manera contundente, el presidente podría optar por recalibrar su política comercial. No en vano, un 56% de los es­­tadounidenses cree que los acuerdos de libre comercio han sido positivos para el país en su conjunto. Aunque este porcentaje es considerablemente menor entre los votantes republicanos (43%), ha tendido a incrementar de manera significativa en los últimos años (según una encuesta del Pew Research Center).

    En Europa, los factores geopolíticos dominan el mapa de riesgos. En concreto, en la reunión del Consejo Europeo de mediados de octubre, el Reino Unido y la UE no consiguieron llegar a un acuerdo de salida que permita hacer efectivo, a partir del próximo 29 de marzo, el acuerdo de transición cerrado anteriormente y según el cual el Reino Unido permanecerá en el mercado único y la unión aduanera hasta finales de 2020. Aunque prevemos que, efectivamente, se alcance un acuerdo de salida, es probable que su formalización se retrase más de lo deseado, puesto que el proceso de ratificación del acuerdo en el

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