Coyuntura


  • Crecimiento robusto de la economía española

    Perspectivas favorables para 2018. Tras mantener tasas de crecimiento superiores al 3% durante tres años consecutivos, la economía española sigue manteniendo un ritmo de crecimiento sólido. Además, todo parece indicar que este elevado ritmo de crecimiento se mantendrá en los próximos trimestres. Varios elementos invitan al optimismo. En el ámbito externo, destaca la solidez prevista para las economías de la eurozona (que se espera que crezcan un 2,5% este año). Ello debería permitir que las exportaciones sigan avanzando a buen ritmo. En la misma línea, la disminución de la prima de riesgo española también supone un apoyo adicional para la economía española. En el ámbito doméstico, destaca el buen ritmo previsto en la creación de empleo, un elemento imprescindible para que el consumo de los hogares se mantenga como uno de los puntales del ciclo expansivo actual. En este contexto, y tras el robusto avance de la actividad en 2017 (3,1%), la previsión de CaixaBank Research contempla un crecimiento del PIB del 2,8% para el conjunto de 2018, una cifra claramente superior al promedio de las economías avanzadas.

    La demanda interna lidera el crecimiento. Los datos de contabilidad nacional confirman que la economía española mantuvo un sólido ritmo de crecimiento en el 4T (0,7% intertrimestral), gracias a la contribución de la demanda interna, de 0,6 p. p. (0,8 p. p. en el 3T), con el consumo y la inversión como principal sustento. De cara a 2018, el consumo seguirá liderando el crecimiento, aupado por la creación de ocupación y el mantenimiento de unas condiciones favorables de acceso al crédito. De hecho, la primera información disponible para 2018 corrobora esta tendencia. En los dos primeros meses del año, la confianza del consumidor recuperó el terreno positivo y se situó en un promedio de 0,9 puntos, netamente por encima de los –0,7 puntos registrados, en promedio, en 2017.

    La demanda externa recupera protagonismo y compensa la ligera desaceleración de la demanda interna. De hecho, la demanda externa neta tuvo una aportación al crecimiento de 0,1 p. p. en el 4T (–0,1 p. p. en el 3T). Sin duda, el favorable entorno global ha beneficiado a las exportaciones, que han aumentado un 5,0% en el conjunto del año en términos reales. En este 2018, las relevantes ganancias de competitividad experimentadas en los últimos años y la fortaleza económica de los países de la eurozona (el destino del 51,5% de las exportaciones españolas) mantendrán el dinamismo de las exportaciones. Esto, junto con un crecimiento contenido de las importaciones, permitirá mantener la contribución del sector exterior al crecimiento del PIB en cotas similares a las registradas en el último tramo de 2017.

    La actividad económica se muestra robusta en el inicio del año. Los primeros indicadores adelantados confirman que el buen ritmo de crecimiento de la actividad económica continúa en el 1T del año. En particular, los índices de sentimiento empresarial del mes de enero permanecieron en una clara zona expansiva. Por una parte, el índice de sentimiento empresarial PMI del sector servicios anotó un destacable ascenso en enero y se situó en niveles cercanos a los registrados en septiembre, con lo que terminó así con tres meses de descensos continuados. El sector manufacturero, por su parte, también ofrece indicadores que invitan al optimismo: el índice PMI del sector manufacturero se situó en 55,2 puntos en enero, un nivel ligeramente por encima del promedio registrado durante 2017.

    El empleo mantiene una evolución favorable. En concreto, los datos de contabilidad nacional señalan que el empleo equivalente a tiempo completo

  • Repunte de la volatilidad en los mercados financieros

    La volatilidad financiera vuelve a escena en febrero. Mientras que, en enero, los inversores se apoyaron en unas perspectivas de crecimiento positivas para alimentar el repunte de los tipos de interés soberanos de las economías avanzadas y la exuberancia de las bolsas, en febrero el repunte de los tipos de interés solo tuvo continuidad en EE. UU., con un nuevo aumento de cerca de +20 p. b. en el tipo soberano a 10 años que respondió a un nuevo ascenso de los temores inflacionistas en la economía estadounidense. Además, este movimiento, reflejo de una mayor confianza por parte de los inversores en el endurecimiento de la política monetaria de la Fed, trajo consigo una corrección de la bolsa americana que, en las dos primeras semanas de febrero, se extendió virtualmente a todos los índices bursátiles internacionales y se saldó con pérdidas acumuladas de alrededor del 10%. Tras este episodio de volatilidad, las bolsas empezaron a recuperarse de manera generalizada en la segunda mitad del mes, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes, pero permanecieron en niveles inferiores a los de cierre de enero e incluso de principios de año. No obstante, el episodio estuvo contenido en gran medida en las bolsas y en el resto de mercados financieros no se observaron repercusiones tan grandes como en otras correcciones bursátiles anteriores.

    Las correcciones bursátiles alumbran algunos factores de riesgo latentes. El entorno de volatilidad extraordinariamente baja, en el que se han movido los mercados financieros en los últimos años, se apoya en un escenario que combina unas buenas perspectivas de crecimiento con una inflación contenida. Este es el aspecto clave para que el proceso de normalización de la política monetaria se pueda llevar a cabo de manera gradual. Sin embargo, este entorno puede ser proclive a generar excesos de complacencia y sobrevaloraciones de los activos financieros, de modo que, como nos han recordado las correcciones bursátiles de principios de febrero, sorpresas al alza de la inflación y cambios de expectativas alrededor de la política monetaria de la Fed pueden provocar nuevos reajustes bruscos de las carteras de inversión y más episodios de inestabilidad financiera. Además, cabe no olvidar la existencia latente de conflictos geopolíticos internacionales, que representan una importante fuente de riesgo ante la que los mercados financieros ya se mostraron sensibles en el pasado.

    Las pérdidas aparecieron en los principales parqués internacionales durante la primera mitad del mes. Después de un inicio de año con ganancias muy significativas, las pérdidas se impusieron de manera generalizada en las principales bolsas internacionales a partir de la última semana de enero y tuvieron continuidad durante los primeros 10 días de febrero. Las correcciones, que empezaron en EE. UU. con la publicación de datos de inflación y crecimiento salarial por encima de lo esperado por los inversores, se extendieron rápidamente al resto de bolsas internacionales, tanto avanzadas como emergentes, para saldarse con unas pérdidas acumuladas alrededor del –10%. En particular, el S&P 500 estadounidense llegó a retroceder un –10,2%, el Nikkei japonés un –12,3% y en el Reino Unido el FTSE 100 un –8,8%, mientras que los principales índices de la eurozona también acumularon pérdidas generalizadas en las dos primeras semanas del mes (Eurostoxx 50 –9,4%, DAX alemán –10,7%, CAC francés –8,4%, MIB italiano –8,8%, Ibex 35 –9,1% y PSI20 portugués –7,6%). Entre las economías emergentes, los retrocesos también fueron significativos (MSCI para el conjunto de las economías emergentes –10,2%) y generalizados a todas las regiones. Concretamente, en América Latina, el episodio se saldó con retrocesos del –11,1% en Brasil, –14,2% en

  • La economía global muestra una salud de hierro en el inicio del año

    Los indicadores de actividad global continúan mostrando un tono positivo en el 1T 2018. En el tramo inicial del año continúan sucediéndose los buenos datos. Un ejemplo ilustrativo es el índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global que en enero alcanzó su nivel más alto desde marzo de 2011. Es reseñable que la tendencia positiva es generalizada y se produce tanto en los países avanzados como en los emergentes. Ello afianza la aceleración del crecimiento mundial, del 3,7% estimado en 2017 hasta el 3,9% de 2018, que prevé CaixaBank Research. Los factores que sustentan esta aceleración no han cambiado: las condiciones financieras se mantendrán acomodaticias (incluso en EE. UU. se espera que la normalización prosiga de forma gradual), los precios del petróleo se mantendrán en un rango razonable que favorecerá a los países exportadores sin perjudicar a los importadores (la reciente estabilización del crudo algo por debajo de los 70 dólares por barril muestra una recuperación de los precios acotada en magnitud) y en las economías emergentes las buenas perspectivas de crecimiento se intensificarán de la mano de la velocidad de crucero de Asia emergente y de la recuperación paulatina de Rusia y Brasil.

    Y, sin embargo, persisten los riesgos. Un primer foco de riesgo nada desdeñable es la posibilidad de nuevas correcciones en los mercados financieros. La corrección originada en EE. UU. el mes pasado no ha tenido suficiente envergadura para cambiar las perspectivas favorables de la economía global, pero los factores que están detrás de dicha corrección (mayores expectativas de subidas de tipos, aumento de la inflación, posible sobrevaloración de la bolsa y amplificación por las ventas robotizadas) continuarán estando muy presentes en los próximos meses. Así, habrá que permanecer muy atentos a posibles nuevas correcciones y a su impacto sobre la actividad mundial. Por otra parte, los riesgos de índole geopolítica no han remitido (para un análisis en profundidad, véase el Focus «Incertidumbre geopolítica y economía: ¿deep impact?», en este mismo Informe Mensual). Por una parte, una victoria clara de los partidos euroescépticos y populistas en las elecciones italianas del 4 de marzo estrecharía el margen de maniobra para impulsar las anheladas reformas económicas en la eurozona. Por la otra, al otro lado del Atlántico, existe el riesgo de que no se puedan finalizar las negociaciones del NAFTA en el 1T del año, lo que podría entrañar su empantanamiento y un aumento de la polarización política en EE. UU. y México a causa del cargado calendario electoral del presente año (elecciones presidenciales de julio en México y elecciones a mitad de mandato en noviembre en EE. UU.).

    ESTADOS UNIDOS

    Mejoran las perspectivas de crecimiento ante un impulso fiscal mayor del esperado. El Congreso aprobó a principios de febrero una ley para poder aumentar el gasto en 2018 y 2019 con un énfasis especial en el gasto militar. Dicho aumento del gasto es algo mayor de lo esperado y se estima que tendrá un impacto de alrededor de +0,2 p. p. en el crecimiento de la economía norteamericana tanto en 2018 como en 2019. Así, en 2018, revisamos al alza la previsión de crecimiento del 2,4% al 2,7% (la décima restante se explica por el buen dato del 4T 2017) y, en 2019, del 2,0% al 2,2%.

    La inflación de enero sorprende a propios y extraños. En particular, la inflación se emplazó en el 2,1% interanual en enero, el mismo registro que en diciembre, pero notablemente por encima de las previsiones de CaixaBank Research (1,8%) y del conjunto

  • Se confirma el buen momento cíclico de la eurozona

    Mejoran las perspectivas de crecimiento de la eurozona. Tras superar un complicado 2017, la eurozona empieza este año con buen pie. Así lo sugieren tanto los datos de crecimiento del PIB del 4T 2017 como los primeros indicadores de actividad del año, y así se puede ver en una comparativa de las predicciones de crecimiento para el 2018 hechas este febrero respecto a las mismas predicciones realizadas en febrero del año pasado. Si bien existen factores de riesgo a medio plazo que pueden nublar las perspectivas macroeconómicas de la eurozona, prevemos que a corto plazo el área tiene margen para sostener un elevado ritmo de crecimiento de la actividad. Ello se debe a varios factores entre los que incluimos el fuerte empuje de la economía global, una política monetaria acomodaticia y el buen clima de confianza que favorece la creación de empleo. De resultas de todo ello, desde CaixaBank Research, hemos revisado al alza las previsiones de crecimiento de la eurozona en 0,3 p. p., tanto en el 2018 como en el 2019, hasta el 2,5% y el 2,0%, respectivamente.

    El factor político como fuente de incertidumbre económica se modera. Si bien todos los focos de atención están puestos en las próximas elecciones italianas del 4 de marzo, las encuestas siguen pronosticando un parlamento fragmentado. Ello, por un lado, limita la capacidad del Gobierno resultante para implementar reformas de calado, pero, por el otro, también contiene los riesgos derivados de un posible Gobierno populista/euroescéptico. Cabe matizar que varios estudios sugieren que la nueva ley electoral (Rosatellum) podría arrojar un parlamento menos fragmentado de lo que las encuestas sugieren. Sin embargo, tal y como apuntan estos mismos estudios, los partidos que podrían resultar más beneficiados son los de centroderecha, cuyos programas electorales suponen un riesgo limitado de cara al proyecto de construcción europea a corto plazo. En Alemania, los conservadores y los socialdemócratas (SPD) han alcanzado un acuerdo de Gobierno. Este todavía tiene que ser ratificado por los miembros del SPD el mismo día que las elecciones italianas, el 4 de marzo. El acuerdo contempla un mayor gasto público en políticas sociales, en educación e infraestructuras, así como un mayor empuje al proyecto de integración europea (mediante una mayor contribución neta de Alemania al presupuesto y apoyo a la creación de un fondo monetario europeo). Finalmente, el Reino Unido y la eurozona siguen negociando para alcanzar un acuerdo sobre un periodo de transición. El mayor escollo a la consecución de tal acuerdo radica en la petición por parte de la UE de que, aunque el Reino Unido deba salir de todos los cuerpos legislativos de la UE durante este periodo, este deberá seguir aplicando toda la regulación europea que se legisle durante el mismo. Prevemos que, si bien existen riesgos, el acuerdo será alcanzado a finales de marzo para ser ratificado en la reunión del Consejo de Europa. Ello permitiría a ambos bloques dar comienzo a las negociaciones sobre la futura relación comercial.

    Se constata el buen momentum de la eurozona de finales de año. Tal y como mencionábamos anteriormente, los datos de crecimiento del PIB del 4T 2017 muestran una dinámica favorable de crecimiento cuya inercia apunta a que se trasladará a la primera mitad del 2018. Por países, destacó el avance de Alemania y Francia, que en el 4T crecieron un 2,9% y un 2,4% interanual, las tasas más elevadas de todo el 2017, que situó el cómputo global del año en el 2,5% y el 1,9%, respectivamente. Incluso Italia, que, aunque

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