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Verano de inestabilidad moderada en los mercadosVerano de inestabilidad moderada en los mercados

Verano de inestabilidad moderada en los mercados. Tras un inicio del verano en el que las bolsas alternaban la indecisión con sesiones de ganancias, en agosto los mercados financieros de las economías emergentes se vieron tensionados por las turbulencias sufridas en Turquía, las dudas alrededor de la robustez del crecimiento en China y la sucesión de amenazas comerciales entre EE. UU. y China. Así, desde finales de julio, el índice bursátil MSCI para el conjunto de los emergentes acumula unas pérdidas alrededor del 4%, arrastrado tanto por los índices asiáticos (la bolsa de Shanghái acumula un retroceso cercano al 5%) como por los latinoamericanos (el índice MSCI de América Latina arrastra pérdidas de alrededor del 9%). Además, a pesar de que las entradas de capital hacia los emergentes se habían recuperado en julio (+11.900 millones de dólares, tras dos meses de salidas netas, según estimaciones del IIF), los datos más recientes (aunque todavía preliminares) sugieren que en agosto habrán vuelto a sufrir salidas de capital. Por último, este episodio estuvo acompañado de una depreciación generalizada de las divisas emergentes frente al dólar estadounidense, con la lira turca a la cabeza (depreciación superior al 20% desde finales de julio). Las economías avanzadas, por su parte, recibieron las turbulencias de manera dispar. En Europa, las principales bolsas se vieron afectadas por un repunte de la incertidumbre política en Italia (donde la prima de riesgo superó de nuevo los 270 p. b.) y acumularon pérdidas alrededor del 3%. En EE. UU., en cambio, las bolsas continuaron batiendo récords y el índice S&P 500 ya se encuentra de nuevo cerca de los máximos históricos alcanzados a finales del pasado enero.

Los bancos centrales reiteran una visión positiva del escenario. En EE. UU., la Reserva Federal (Fed) mantuvo sus tipos de interés de referencia en el intervalo 1,75%-2,00% en su reunión de finales de julio, pero reiteró que la solidez de la actividad y la mayor firmeza de la inflación apoyan una dinámica de incrementos graduales de los tipos en los próximos trimestres. Por su parte, en Europa, las actas de la última reunión del BCE aportaron pocas novedades, aunque reflejaron que, tras las decisiones de junio (final de las compras netas en diciembre de 2018 y compromiso de no subir tipos antes de septiembre de 2019), sus miembros consideran que las expectativas de los inversores son coherentes con las del propio BCE.

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