Buen cierre de 2025 para la economía de la región
El PIB de la eurozona registró en el 4T 2025 un crecimiento del 0,3% intertrimestral (0,3% anterior) que sitúa el avance para el conjunto del año en el 1,5%. Todas las grandes economías han contribuido a este resultado, que pone de manifiesto la resiliencia de la actividad en un año marcado por una elevada incertidumbre y la aplicación de una política comercial por parte de EE. UU. perjudicial para la eurozona.
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Dato
- El PIB de la eurozona creció un 0,3% intertrimestral en el 4T 2025 (0,3% en el 3T 2025) y situó su avance interanual en el 1,3%. Con este dato, en media de 2025, el crecimiento se situó en el 1,5%, tras el 0,8% alcanzado en 2024.
Valoración
- El PIB de la eurozona registró en el 4T 2025 un crecimiento del 0,3% intertrimestral (0,3% anterior) que sitúa el avance para el conjunto del año en el 1,5%. Todas las grandes economías han contribuido a este resultado, que pone de manifiesto la resiliencia de la actividad en un año marcado por una elevada incertidumbre y la aplicación de una política comercial por parte de EE. UU. perjudicial para la eurozona.
- Alemania creció en el 4T 2025 un 0,3% intertrimestral, tras estancarse en el trimestre previo, gracias a la reactivación del consumo privado y el gasto público. De este modo, el crecimiento para el conjunto de 2025 se confirma en el 0,3% que ya publicara la propia oficina de estadística un par de semanas atrás, después de dos años de caídas en la economía. Italia también aceleró en el cierre del año y registró un aumento del 0,3% intertrimestral (0,2% anterior), gracias a que el impulso de la demanda interna (con inventarios) ha más que superado el lastre de la demanda externa. En balance de 2025, el crecimiento alcanzó un 0,7% (sus respectivas oficinas de estadística comentan las tendencias por componentes, pero no desglosan las cifras en esta primera publicación del dato).
- Francia moderó su ritmo de avance en el 4T 2025 hasta un 0,2% intertrimestral (0,5% anterior), enfriamiento que se explica, en gran medida, por la elevada aportación negativa de los inventarios (–1,0 p. p. vs. –0,4 p. p.), al tiempo que la inversión en capital fijo se modera hasta tasas más sostenibles (0,2% vs. 0,7%) y el consumo privado recupera algo de tono en el cierre del año (+0,3% vs. 0,1%). La demanda externa, por su parte, amplía su aportación positiva al crecimiento intertrimestral del 4T (0,9 p. p. vs. 0,5 p. p.) debido al retroceso de las importaciones (–1,7% vs. +1,5%), en un contexto de enfriamiento de las exportaciones (0,9% vs. 3,2) una vez que las ventas de material de transporte se normalizan (5,4% vs. 14,3%). En balance, la economía francesa creció algo más de lo esperado en 2025 (0,9% vs. 1,1% en 2024), con una tendencia de fondo para este año con ritmos de crecimiento en torno al 0,2%-0,3% intertrimestral.
La eurozona encara un año de retos internos y externos
- El crecimiento de la eurozona alcanzó el 1,5% en 2025, un crecimiento superior a lo que esperábamos al inicio del pasado año, con una marcada volatilidad fruto del «efecto anticipación» a la entrada en vigor de los aranceles de Trump. Las perspectivas para 2026 apuntan a que la región registrará ritmos de crecimiento contenidos, en un contexto de cierta convergencia de las tres grandes economías. El impacto positivo de la política fiscal expansiva que se desplegará en Alemania se verá contrarrestado por los avances en el proceso de consolidación fiscal en Francia e Italia. Además, nos movemos en un contexto de desaceleración del comercio internacional (2,6% vs. 4,1% en 2025, según el FMI), con aranceles más elevados y un euro que seguirá fuerte, al capitalizar la volatilidad de las políticas de Trump. En consecuencia, el crecimiento que esperamos para la eurozona en 2026 sería algo inferior al alcanzado el pasado año, aunque confiamos en cierta reactivación en 2027. Existen riesgos a la baja para estas previsiones, siendo las políticas de Trump el principal factor de incertidumbre. La amenaza de aranceles más elevados a Europa si no se apoyaban sus demandas de anexionarse Groenlandia y el riesgo de que también utilice los envíos de GNL al continente como elemento de presión vuelven a poner sobre la mesa el giro que han sufrido las relaciones entre ambos bloques económicos e incide en la necesidad de que la región avance en los procesos de autonomía energética y defensa, entre otros.
- Alemania, después de dos años cayendo, creció un modesto 0,3% en 2025, muy por debajo de la media de la eurozona. Este pobre resultado responde, en parte, al retraso en la puesta en marcha del Fondo de Infraestructuras (500.000 millones de euros en 12 años) aprobado en marzo de 2025, pero que no pudo empezar a desplegarse hasta la aprobación de los presupuestos para 2025 en octubre del pasado año. De hecho, lo datos publicados por el Ministerio Federal de Finanzas muestran que las inversiones realizadas con cargo al Fondo de Infraestructuras fueron casi un 36% inferiores a lo inicialmente previsto. Sin embargo, hay razones para mostrarse optimista con la evolución de la economía alemana en 2026. Los principales indicadores industriales mostraron una clara reactivación en los meses finales de 2025, impulsados por aquellos sectores más vinculados con defensa y grandes maquinarias, tendencia que se mantendría este año, a medida que avance la implementación de los planes de inversión y defensa aprobados en Alemania. Sin embargo, persisten las dudas acerca de la viabilidad de alcanzar los ambiciosos objetivos de inversión presentados, y la debilidad que sigue mostrando la confianza empresarial y de los hogares aconsejan cierta cautela. Por ello, creemos que el crecimiento en 2026 podría rondar el 1,0%, pudiendo acelerar algo más en 2027.
- Francia sorprendió positivamente en 2025, gracias al buen desempeño del sector aeronáutico y al aumento del gasto público, así como a la notable acumulación de inventarios registrada en la primera mitad del año. Sin embargo, afronta unas perspectivas bastante modestas para este ejercicio. La incertidumbre política seguirá siendo significativa, con un Parlamento muy fragmentado que está retrasando la aprobación de los presupuestos para 2026. Lo más probable es que se aprueben por decreto, lo que abre la posibilidad de que se presenten mociones de censura, aunque se espera que el Partido Socialista se abstenga tras las concesiones logradas (impuesto a las grandes empresas y retrasar a 2027 la entrada en vigor de la reforma del sistema de pensiones). Todo apunta a que el objetivo de déficit fiscal que se establecerá para 2026 será de un 5,0% (5,4% esperado en 2025), mucho menos ambicioso de lo inicialmente propuesto, lo que no impedirá que la ratio de deuda siga ampliándose hasta el 120% del PIB en 2027. La delicada situación de las cuentas fiscales seguirá presionando al alza las rentabilidades de largo plazo, frenando las decisiones de inversión de empresas y familias, lo que compensará parte del impulso que presentará el sector de defensa francés, en el actual contexto de aumento de gasto en defensa en toda Europa. En consecuencia, el ritmo de crecimiento de la economía gala se mantendrá casi sin cambios en 2026, para acelerar modestamente en 2027.
- Italia registró en 2025 otro año de crecimientos modestos, basado en una evolución positiva de la demanda interna, mientras que la demanda externa supuso un lastre para el crecimiento, afectada por el impacto de los aranceles de Trump (EE. UU. es el mayor mercado para los productos italianos fuera de la UE, recibiendo casi el 11% de todas las exportaciones de bienes de Italia). De cara a 2026, podríamos asistir a una primera mitad del año en el que las inversiones crecerían sustancialmente, tratando de demandar todos los fondos disponibles del NGEU antes de su vencimiento en agosto de 2026, inercia que se mantendría, con menor impulso, en la segunda mitad del año. Mientras, la inversión en construcción seguirá frenándose, a medida que se van agotando los incentivos fiscales que conformaron el Superbonus (aprobado en julio de 2020), con un sector exterior que seguirá afectado por los aranceles de Trump en contexto de desaceleración del comercio mundial. Además, se seguirá avanzando en el proceso de consolidación fiscal, con un objetivo de déficit fiscal del 2,7% en 2026, tras haber alcanzado un 3,0% en 2025. En consecuencia, no vemos factible un repunte significativo de la actividad en 2026 y no será hasta 2027 cuando se puedan superar crecimientos del 1,0%.
Última actualització: 30 gener 2026 - 12:07