La Fed se mantendrá en pausa, aunque endurecerá su mensaje
La Fed mantendrá los tipos de interés en el rango actual (3,50%-3,75%), en una reunión marcada por el debut de Kevin Warsh como presidente. El FOMC seguramente quiera señalar su incomodidad con la elevada inflación, pero también que no tiene urgencia por actuar de forma inminente, con un mercado laboral resiliente en términos generales, unas presiones en precios aún poco generalizadas entre las distintas partidas y unas condiciones financieras que se mantienen laxas en el actual momento cíclico. Cualquier cambio será, por tanto, sutil y el foco de los inversores recaerá tanto en el tono del comunicado y el grado de consenso que exhiba el FOMC como en el dot plot y en la comparecencia de Kevin Warsh, la primera desde que asumió la presidencia.
Reunión del 16 y 17 de junio de 2026: ¿qué esperamos?
- Anticipamos que la Reserva Federal volverá a mantener el tipo fed funds en el rango del 3,50%-3,75%. Es una decisión ampliamente descontada por los mercados financieros (que le otorgan en torno al 97% de probabilidad) y el consenso de analistas.
- Esta reunión incluirá nuevas proyecciones macroeconómicas y orientación sobre la senda de tipos de interés (dot plot), lo que permitirá evaluar mejor cómo interpreta el FOMC el entorno actual con el conflicto en Oriente Próximo de fondo y qué señales ofrece sobre el calendario de futuros movimientos de tipos.
- El FOMC seguramente quiera señalar su incomodidad con la inflación (por encima del 4% y en máximos de los últimos tres años), pero también que no tiene urgencia para actuar de forma inminente, ni hay consenso en el seno del FOMC para hacerlo. Los cambios serán, por tanto, sutiles, y el foco de los inversores recaerá tanto en el tono del comunicado como en el grado de consenso reflejado en el dot plot, y en la comparecencia de Kevin Warsh, la primera desde que asumió la presidencia.
- Para el comunicado, esperamos un ajuste de lenguaje hacia un sesgo menos acomodaticio, siguiendo la estela de la última reunión en abril, cuando tres miembros del FOMC votaron en contra de mantener el sesgo acomodaticio de la orientación futura.
- En el dot plot esto podría traducirse en: un ligero aumento de la mediana hacia el rango actual del fed funds (3,50%-3,75%), tanto por una convergencia del sector más dovish hacia tipos más altos como, quizás, porque algún miembro señale alguna subida futura de tipos.
- En cuanto a Warsh, el tono de su intervención en la rueda de prensa puede ser incluso más relevante que los cambios en el comunicado: si sonase excesivamente conciliador respecto a las discusiones del FOMC y las eventuales divergencias, esto podría diluir cualquier intento por abandonar un sesgo acomodaticio.
Condiciones económicas y financieras
- El entorno macroeconómico en EE. UU. continúa ambivalente: las señales que arrojan los últimos indicadores de precios y empleo son mixtas, lo que debería llevar a la Fed a mantenerse a la expectativa y sin cambios en los tipos de interés.
- La inflación es elevada, pero permanece, por ahora, concentrada en relativamente pocas partidas. Según el IPC, la inflación general alcanzó el 4,2% interanual en mayo (desde el 3,3% de marzo, último dato disponible en la reunión previa de abril), empujada por el encarecimiento energético derivado del conflicto en Oriente Próximo. El fuerte repunte del barril de crudo de referencia en EE. UU. (WTI) del 65% en mayo se deja notar en los precios energéticos, pero aún de forma contenida en los alimentos, y sin efecto claro en las partidas menos inerciales. La inflación núcleo se situó en el 2,9%, con un avance intermensual del 0,2%, ligeramente por debajo de lo esperado. La inflación sigue siendo elevada para el FOMC, pero su dinámica no le exhorta aún a un nuevo ciclo de endurecimiento monetario.
- Aunque aparecen ciertas tensiones en los precios de producción. El informe de mayo mostró que, pese a las tensiones en la formación de precios a lo largo de la cadena de valor, aún no están llegando a los consumidores más que en los bienes energéticos, si bien el encarecimiento de los inputs industriales podría permear a los precios finales en próximos meses.
- El mercado laboral se mantiene dinámico, pero no exento de riesgos. La creación de empleo reciente (565.000 puestos en los últimos tres meses) refleja una fortaleza agregada, aunque con una concentración sectorial clara y no particularmente alentadora para la productividad (sanidad y servicios sociales, hostelería y transporte y almacenamiento). En el lado positivo, también, la tasa de paro no da señales de sobrecalentamiento. En definitiva, también por aquí la Fed tendrá razones para esperar a ver cómo evoluciona la situación.
- El consumo privado: ni un gran soporte al crecimiento ni a una fuente de presión en precios. Por un lado, una parte relevante de la resiliencia del gasto está viniendo del consumo de los jubilados a partir de su ahorro (una fuente de renta menos orgánica que los salarios), lo que no apunta a una aceleración en próximos meses. Por otro lado, se espera que las ventas minoristas se mantuvieran dinámicas en mayo, ya que, aunque el encarecimiento de la gasolina debería absorber una mayor proporción del presupuesto de los hogares, la moderación de la inflación alimentaria podría mitigar parcialmente ese drenaje.
- La inflación es elevada, pero permanece, por ahora, concentrada en relativamente pocas partidas. Según el IPC, la inflación general alcanzó el 4,2% interanual en mayo (desde el 3,3% de marzo, último dato disponible en la reunión previa de abril), empujada por el encarecimiento energético derivado del conflicto en Oriente Próximo. El fuerte repunte del barril de crudo de referencia en EE. UU. (WTI) del 65% en mayo se deja notar en los precios energéticos, pero aún de forma contenida en los alimentos, y sin efecto claro en las partidas menos inerciales. La inflación núcleo se situó en el 2,9%, con un avance intermensual del 0,2%, ligeramente por debajo de lo esperado. La inflación sigue siendo elevada para el FOMC, pero su dinámica no le exhorta aún a un nuevo ciclo de endurecimiento monetario.
- En este contexto, las condiciones financieras siguen dando soporte a la economía: el índice de condiciones financieras de la Fed de Chicago1 muestra unas condiciones más laxas de lo que sugeriría el momento cíclico de la economía, tanto por el elevado apetito por el riesgo (volatilidad reducida) como por un acceso todavía fluido al crédito y sin evidencia de desinversiones forzosas generalizadas, lo que reduce la urgencia de nuevos ajustes por parte de la Fed.
- Los mercados financieros descuentan una Fed más hawkish que en la última reunión. El mercado ha pasado a esperar una subida de tipos este año y, por momentos (después de la publicación del dato de empleo de mayo), ha dado como segura también una segunda subida en la primera mitad de 2027. Nuestras previsiones, no obstante, así como las del consenso de analistas, descuentan estabilidad en los tipos en 2026, sobre la base de una inflación aún poco generalizada entre las distintas partidas y para la que no se descuentan efectos de segunda ronda significativos.
- En conjunto, la política monetaria debería seguir siendo restrictiva pero no contractiva, lo que permite a la Fed prolongar la pausa sin perder credibilidad en su compromiso con la estabilidad de precios.
Mensajes recientes de la Fed
- El tono general ha sido algo más restrictivo.
- En el lado más hawkish, diversas voces han subrayado los riesgos al alza para la inflación. En particular, Musalem (St. Louis) ha señalado explícitamente que el balance de riesgos apunta a presiones inflacionistas y que los tipos podrían necesitar mantenerse elevados durante más tiempo, añadiendo que existen escenarios en los que incluso sería necesario volver a subirlos, algo que también ha señalado Logan (Dallas).
- Otros miembros más dovish (como Paulson o Bowman) han puesto el foco en la calidad y dinámica de la inflación, intentando mirar más allá del repunte reciente y centrándose en tendencias estructurales y en la persistencia del shock.
- En este contexto, la llegada de Kevin Warsh como presidente es clave. Su posicionamiento previo, con énfasis en atender a partidas de inflación subyacente, como el trimmed mean (que aún no muestra presiones relevantes) se ha interpretado como relativamente dovish, aunque puede apuntar más hacia una posición menos reactiva a shocks transitorios.
Perspectivas a medio plazo de la Fed
- Anticipamos que la Fed se mantendrá en pausa en las próximas reuniones. Creemos que, ante el repunte de los precios energéticos, la Fed favorecerá mantener los tipos sin cambios, sin necesidad de subirlos, a la espera de confirmar la fortaleza reciente del mercado de trabajo, pero sin sentir entonces prisa en recortarlos hasta que no haya pasado el shock derivado del conflicto en Oriente Próximo.