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El Congreso de EE. UU. acuerda un plan de estímulo contundente para luchar contra el impacto de la COVID-19, mientras los datos de actividad ya muestran la ralentización económica

El Congreso de EE. UU. acuerda un plan de estímulo contundente para luchar contra el impacto de la COVID-19, mientras los datos de actividad ya muestran la ralentización económica. En total, estimamos que las medidas fiscales podrían llegar a superar los 1,2 billones de dólares (6,0% del PIB), y los avales y otras medidas de liquidez podrían alcanzar los 700.000 millones (3,5% del PIB). Entre ellas destacan: pagos directos a los ciudadanos, importantes ayudas a las empresas y sectores más afectados, aumento de la cobertura por desempleo y moratorias fiscales. En este contexto, el índice de sentimiento empresarial compuesto para el mes de marzo elaborado por el IHS Markit cayó de forma pronunciada (9,1 puntos), hasta los 40,5, claramente en zona contractiva. Este fuerte retroceso se debió al deterioro del PMI de servicios ante el cierre obligado de restaurantes, bares y otro tipo de locales de ocio en numerosas ciudades del país, una tendencia que irá a más en las próximas semanas. En la misma línea, las solicitudes de desempleo de la semana del 15 al 21 de marzo se dispararon con un récord histórico (de 3,3 millones).

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