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El COVID-19 contagia a los mercadosEl COVID-19 contagia a los mercados

El COVID-19 contagia a los mercados. La propagación del coronavirus y la incertidumbre sobre sus efectos económicos, ya no solo localizados en China, eclosionaron en el ánimo de los inversores. El nerviosismo se apoderó de los mercados, con notables repuntes de la volatilidad en todos los activos financieros y una huida de los inversores hacia activos refugio, como el oro, la deuda soberana estadounidense y el dólar. Así, en los mercados financieros, el COVID-19 ha pasado a liderar el mapa de riesgos del escenario actual de crecimiento económico, y aspectos como las tensiones comerciales, el brexit y los conflictos en Oriente Próximo han quedado relegados a un segundo plano. Lo mismo sucedió con algunos indicadores de confianza empresarial y de actividad, y con los resultados empresariales del 4T 2019, cuya mejora pasó desapercibida entre las cotizaciones financieras. En este contexto, los principales índices bursátiles experimentaron fuertes correcciones durante la semana (S&P 500 –11,5%, EuroStoxx –12,4%, Dax –12,4%, CAC –11,9%, Ibex –11,8%, PSI –11,5% y MSCI Emerging Markets –7,3%) y sufrieron las mayores caídas diarias en diversos años. El castigo también se extendió a los mercados de materias primas, donde el precio del barril de Brent estuvo sometido a una elevada volatilidad y descendió hasta los 50 dólares, nivel que no alcanzaba desde diciembre de 2018. A finales de esta semana se celebrará la reunión de la OPEP en la que se conocerá la postura de los productores de crudo ante la nueva situación mundial. En el mercado de renta fija, la aversión al riesgo comportó un descenso notable de los tipos de interés soberanos en EE. UU. a lo largo de toda la curva. La rentabilidad del treasury a 10 años descendió a niveles mínimos históricos (1,15%), circunstancia que alimentó las expectativas de bajadas de tipos de la Fed antes del próximo verano. Por su parte, en Alemania, el tipo soberano a 10 años cayó hasta el –0,61% y los inversores también aumentaron sus esperanzas de posibles descensos del tipo depo del BCE (en 10 p. b.) este año. Por el contrario, las primas de riesgo de la periferia de la eurozona aumentaron significativamente. En el mercado de divisas, el dólar reiteró su hegemonía frente al resto de monedas, aunque los elevados niveles de nerviosismo y la reducción de los spreads de su deuda con la europea favorecieron la apreciación del euro hasta los 1,10 dólares.

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