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El nerviosismo se apodera de los mercados financierosEl nerviosismo se apodera de los mercados financieros

El nerviosismo se apodera de los mercados financieros. La incertidumbre sobre la extensión geográfica y temporal del COVID-19 y sus efectos económicos siguieron mermando los ánimos de los inversores. Los temores se reflejaron en el notable repunte de la volatilidad y en la intensificación de la aversión al riesgo. En concreto, los inversores priorizaron la demanda de activos refugio (como la deuda soberana de calidad, el oro, el yen y el franco suizo) y rebajaron su exposición a los activos vinculados al ciclo económico (como las bolsas y las materias primas), a pesar de los esfuerzos realizados por algunos bancos centrales del G-7 (véase la siguiente noticia). Así, las principales bolsas europeas agrandaron sus pérdidas (EuroStoxx 50 –2,9%), mientras que otras, como el S&P 500 y el MSCI Emerging Markets obtuvieron ganancias mínimas. Por su parte, los tipos soberanos de EE. UU. se hundieron y la rentabilidad del treasury a 10 años llegó a situarse por debajo del 0,70% a la vez que en Alemania el bund también cayó a niveles mínimos históricos. Las primas de riesgo de la periferia de la eurozona se mantuvieron relativamente estables, a pesar de noticias positivas como la confirmación del rating de España por DBRS en A. Finalmente, en el mercado de materias primas, el precio del barril de Brent descendió hasta los 45 dólares por barril, después que los aliados de la OPEP, liderados por Rusia, no suscribiesen el acuerdo del cártel por el cual se aumentaban los recortes de producción en 1,5 millones de barriles diarios. La OPEP, sin embargo, recomendó a sus miembros extender los recortes actuales hasta finales de 2020, aunque está por ver cuál será el grado de cumplimiento después de la debilidad mostrada por el cártel.

Los bancos centrales al rescate. Los bancos centrales de las principales economías avanzadas se han mostrado dispuestos a acomodar la política monetaria con el fin de evitar un endurecimiento de las condiciones financieras y apoyar la confianza de los hogares y las empresas ante la emergencia sanitaria del COVID-19. Con esta finalidad, la Reserva Federal programó una reunión de urgencia el pasado martes y rebajó el tipo de interés oficial en 50 p. b., hasta el intervalo 1,00%-1,25%. Con todo, la Fed reconoció que los indicadores económicos de EE. UU. siguen siendo robustos. Otros bancos centrales de las economías avanzadas siguieron la estela de la Fed y también redujeron los tipos de interés (Banco de Australia –25 p. b. y Banco de Canadá –50 p. b.), mientras que el BCE y el Banco de Inglaterra probablemente anunciarán nuevas medidas de apoyo a la economía en sus próximas reuniones este mismo mes de marzo.

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