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Informe Mensual - Coyuntura
El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019 El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019 El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019 El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019 El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019 El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019 El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019 El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019

El Reino Unido creció un 1,4% en 2019, tras estancarse en el 4T 2019 (1,1% en términos interanuales). El parón del consumo privado y la contracción de la inversión respecto al trimestre anterior, en parte afectadas por la incertidumbre en torno al brexit, explican el débil registro al final del pasado año. De cara a 2020, un horizonte político algo más despejado debería favorecer un mejor dinamismo de la actividad. Tras la salida oficial del Reino Unido de la UE el 31 de enero, en febrero se inició un periodo de transición que durará hasta finales de año y durante el cual el Reino Unido se mantendrá dentro del mercado común europeo y sujeto a las reglas de la UE. Además, durante estos meses, se negociarán los términos de la nueva relación entre ambas regiones. Un proceso que será complejo y seguramente requerirá de más tiempo que el estipulado.

En la eurozona, el ritmo de crecimiento fue modesto en el cierre de 2019 y las perspectivas para 2020 siguen siendo moderadas. La región creció un 0,1% intertrimestral en el 4T 2019, lo que situó el cómputo total del año en el 1,2%. Asimismo, los más recientes indicadores de actividad apuntan a que el área mantendrá ritmos de crecimiento positivos pero moderados. Entre otros elementos, inquieta la debilidad de la economía alemana, cuyo crecimiento fue del 0,0% intertrimestral en el 4T 2019 (0,6% en el total del año), lastrado por una caída de la inversión en maquinaria y bienes de equipo, pero también por un estancamiento del consumo privado. El comportamiento del consumo es preocupante, ya que este se había mostrado resiliente en los trimestres precedentes. Asimismo, el país también acusará la pérdida de dinamismo de los flujos de comercio globales prevista en la primera parte del año. Por último, la epidemia del COVID-19 cobró fuerza en Europa a finales de mes y probablemente impondrá un nuevo freno a la actividad. En este contexto, aunque hemos reducido nuestras previsiones para el crecimiento de la eurozona en 2020 en solo 1 décima, hasta el 1,0%, una intensificación del COVID-19 en Europa podría conllevar nuevas rebajas en los próximos meses.

Portugal cerró 2019 con fortaleza, pero no es inmune a la incertidumbre del coronavirus

La economía creció un sólido 2,2% en 2019. La actividad aceleró en el 4T 2019 (2,2% interanual y 0,7% intertrimestral) gracias a una aportación de la demanda externa (+1,3 p. p.) mejor de lo esperado, que es, en parte, consecuencia de las revisiones estadísticas que el Banco de Portugal ha efectuado en las series de la balanza de pagos. Por su parte, la demanda interna tuvo una contribución más moderada en el último trimestre del año, aunque en el conjunto de 2019 se ha mantenido como el motor de la expansión. En concreto, el avance del 2,2% del PIB en 2019 refleja una contribución de 2,7 p. p. por parte de la demanda interna (dentro de la que destaca la inversión, que creció un 6,5% aupada por la aceleración de la inversión en productos de propiedad intelectual hasta el +6,5% y en construcción hasta el 9,4%), mientras que en el conjunto del año la demanda externa tuvo una aportación negativa al PIB de 0,6 p. p. y explica, en buena parte, la desaceleración del PIB respecto al 2,6% registrado en 2018. De cara a 2020, sin embargo, algunos indicadores empiezan a mostrar cierto deterioro. Así, mientras que en enero los indicadores coincidentes del Banco de Portugal continuaban fuertes (2,0% en actividad agregada y 2,4% en consumo privado), en febrero los índices de confianza del consumidor y la industria disminuyeron hasta los –8,1 puntos (el nivel más bajo desde junio de 2019) y –4,2 puntos, respectivamente. Esta caída se debió principalmente a unas expectativas menos positivas con respecto a la situación económica del país en los próximos 12 meses, lo cual podría reflejar la incógnita del efecto del coronavirus COVID-19. Precisamente, este factor de incertidumbre es el que, a pesar del fuerte crecimiento de 2019, nos lleva a no mejorar nuestra previsión para el crecimiento en 2020 (1,7%).

Desaceleración del mercado laboral en el tramo final de 2019. La población ocupada siguió aumentando en el 4T 2019 (+24.600 personas), pero a un ritmo más lento que en el pasado (0,5% interanual, frente al 0,9% en el 3T y el 2,3% en el total de 2018). Por otro lado, la tasa de desempleo aumentó hasta el 6,7% (frente al 6,1% del 3T). El deterioro en la tasa de paro a finales de año es habitual, pero en esta ocasión fue superior a lo esperado como consecuencia del fuerte aumento de la población activa y, especialmente, de la población activa extranjera, además de la menor capacidad de generar empleo en una fase más madura del ciclo. De cara a 2020, prevemos que el mercado laboral siga mejorando, aunque de forma mucho más mo­­de­­rada que en los últimos años.

La balanza por cuenta corriente termina 2019 con un ligero déficit. Después de seis años en terreno positivo, la balanza por cuenta corriente cerró 2019 con un déficit del –0,1% del PIB (181,5 millones de euros), lo que representa un deterioro de 3 décimas con respecto al +0,2% de 2018. Este comportamiento fue consecuencia del empeoramiento del déficit comercial de bienes (7,9% del PIB; 2 décimas más de déficit que en 2018 y afectada por el tirón importador de la inversión) y del menor superávit de los servicios no turísticos (+2,1% del PIB, –0,25 p. p. que en 2018), puesto que el superávit turístico mejoró 1 décima, hasta el 6,2% del PIB. Por su parte, la suma del saldo corriente y el de capital se mantuvo en positivo, lo que permite seguir reduciendo el endeudamiento exterior. En concreto, el superávit conjunto se emplazó en el +0,9% del PIB (5 décimas inferior al de 2018) y la deuda externa mejoró hasta el 85,1% del PIB (89,5% en 2018).

La actividad turística aceleró en 2019. El año pasado, Portugal registró un total de 27 millones de turistas, de los cuales 11 millones fueron nacionales y 16 millones, extranjeros. Ello representó un incremento de la actividad turística del 7,3% en 2019 (5,3% en 2018), con un aumento del número de turistas internacionales del 7,1% (4,8% en 2018). Los turistas procedentes de España, EE. UU. y Brasil fueron los principales responsables de esta dinámica y representaron más de la mitad del crecimiento total de los turistas extranjeros. Por su parte, el ingreso promedio por habitación disponible aumentó nuevamente en 2019, situándose en los 49,4 euros (48,5 euros en 2018) y los ingresos de los establecimientos de alojamiento turístico crecieron un 7,3%. Si estas tendencias continuaran, Portugal podría superar los 17 millones de turistas internacionales en 2020. Sin embargo, el turismo será, probablemente, uno de los sectores más penalizados por la emergencia sanitaria del coronavirus.

La inflación se mantiene anémica. En febrero, la inflación general se desaceleró hasta el 0,4% interanual (0,8% en enero), debido tanto a la caída de los precios energéticos como a la ralentización de la inflación subyacente. Esta excluye los precios energéticos y de alimentos no procesados y se emplazó en el 0,1% interanual, 0,3 p. p. menos que en enero.

La demanda de crédito se mantuvo sólida en 2019. La nueva concesión de crédito al sector privado no financiero creció un 8,9% interanual en 2019 (12,3% en 2018). Por segmentos, el nuevo crédito a la compra de vivienda se aceleró en los últimos meses, tras la ralentización de la primera parte del año pasado (en el total de 2019 avanzó un 10,4%). Por su parte, el crédito al consumo también se mostró dinámico, con un crecimiento del 14,8%. En ambos casos, no obstante, las cifras reflejan un efecto base: en los últimos meses de 2018 ambos segmentos de crédito se vieron afectados negativamente por la implementación, por parte del Banco de Portugal, de medidas macroprudenciales más restrictivas en la concesión de crédito. Por último, en el ámbito de las empresas no financieras, el crecimiento también fue robusto (5,6%, frente al 11,8% de 2018). A pesar del dinamismo de las nuevas operaciones de crédito, la cartera de crédito del sector privado no financiero volvió a disminuir a finales de año (–0,4% interanual), por la contracción de la cartera de las sociedades no financieras (–3,5% interanual; con el ajuste de ventas de carteras de crédito dudoso, habría aumentado un 0,7%). En cuanto a las familias, el aumento del 1,5% interanual se debió, en gran medida, a la dinámica del crédito al consumo (+10,6% interanual).

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