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Empeora el sentimiento económico de la eurozonaEmpeora el sentimiento económico de la eurozonaEmpeora el sentimiento económico de la eurozonaEmpeora el sentimiento económico de la eurozona

Empeora el sentimiento económico de la eurozona. En particular, el índice de sentimiento económico (ESI) descendió 1,9 puntos en junio respecto al mes anterior y se emplazó en los 103,3 puntos, el registro más bajo desde agosto de 2016. De esta forma, el ESI retomó su tendencia bajista, tras el respiro de mayo, lo que indica que la mejora del último mes no fue robusta. El deterioro del sentimiento se debe achacar, en buena parte, al mayor pesimismo sobre la actividad del sector industrial europeo. Por países, Alemania destacó negativamente con una bajada de 2,9 puntos. Estos datos siguen sugiriendo una moderación de la actividad económica de la eurozona en el tramo final del 2T.

La inflación de la eurozona se mantuvo estable en el 1,2% en junio porque el componente energético se moderó de forma significativa y compensó el repunte del precio de los servicios. De esta forma, la inflación subyacente, que excluye los precios energéticos y de alimentos no elaborados, aumentó hasta el 1,2%, 2 décimas por encima del registro de mayo. Por países, la inflación general (no armonizada) se moderó de forma significativa en España, situándose en el 0,4% (0,8% en mayo), mientras que se mantuvo estable en Portugal (0,4%).

Economía portuguesa

Las necesidades de financiación de la economía se situaron en el 0,2% del PIB en el 1T 2019, lo que refleja un deterioro con respecto a la situación de capacidad de financiación de un año antes (+1,1% del PIB). En concreto, destacó en positivo el sector público, que vio cómo sus necesidades disminuyeron hasta el 0,1% del PIB (–0,6 p. p. frente al 1T 2018). Ello se debió, en buena parte, a la reducción de los costes de financiación y al aumento de los ingresos tributarios y contributivos. Por el contrario, las necesidades de financiación de las sociedades no financieras y la capacidad de financiación de los hogares se deterioraron sustancialmente. En concreto, las necesidades de las sociedades no financieras se emplazaron en el 2,4% del PIB (+1,6 p. p.). Con todo, la fuerte recuperación de la inversión está detrás de este deterioro. Por su parte, la tasa de ahorro de los hogares sigue cerca de mínimos (en el 4,5%), ante una expansión más fuerte del consumo que de la renta disponible.

El mercado inmobiliario mantiene su dinamismo. De hecho, el precio de la vivienda aumentó un sólido 9,2% interanual en el 1T 2019, tan solo 1 décima por debajo del ritmo observado en el 4T 2018. Esta leve moderación se debió a la ralentización del ritmo de crecimiento de los precios de las nuevas viviendas (6,0% en el 1T 2019, frente al 8,5% en el 4T 2018), puesto que los precios de las viviendas de segunda mano aceleraron (10,0% frente al 9,5%).

El mercado de trabajo empieza a estabilizarse, tras años de fuerte recuperación. Así, en mayo, la tasa de desempleo se mantuvo estable con respecto al mes anterior (6,6%, datos desestacionalizados), pero por debajo del registro de un año antes (–0,5 p. p.). Por su parte, la población empleada siguió aumentando (0,8% interanual), aunque de forma mucho más moderada que en el pasado (2,5% en mayo de 2018).

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