Las claves de la economía española en 2026
La acelerada e imprevisible reconfiguración del orden geopolítico mundial no da tregua y obliga a reevaluar constantemente la situación en la que se encuentra cada economía. ¿Cuál es el punto de partida, cuáles son las fortalezas y los puntos de apoyo, y cuáles las debilidades o los aspectos a reconducir para reforzar la resiliencia? En el frágil e incierto contexto internacional, reforzar este último aspecto parece más necesario que nunca. La valoración global de la situación de la economía española es relativamente positiva, especialmente en lo que se refiere a la dinámica más reciente, pero siguen presentes importantes desafíos a superar para poder sostener esta tendencia a medio plazo.
La economía española despidió 2025 con registros dinámicos y mejor de lo esperado. La generación de empleo mantuvo un buen ritmo de crecimiento, acelerando el paso respecto a los trimestres anteriores. El consumo de los hogares también anotó un avance notable, especialmente en el tramo final del año, durante la campaña de Navidad. Así lo atestigua el monitor de consumo en tiempo real de CaixaBank Research, que recoge un crecimiento del consumo doméstico del 5,5% en diciembre, lo que representa una aceleración de más de 2 p. p. respecto al 3T. Esta aceleración ha sido impulsada, sobre todo, por el aumento del e-commerce, que ha registrado un destacable crecimiento del 25% interanual en diciembre. La inversión de las empresas también se ha sumado al ciclo expansivo de la economía española, y las exportaciones, a pesar del difícil contexto internacional, mantienen un ritmo de crecimiento positivo gracias al dinamismo de las partidas de servicios, tanto las turísticas como las no turísticas.
El modelo de nowcasting de CaixaBank Research, que estima el crecimiento del PIB a corto plazo a partir de la información de distintos indicadores de alta frecuencia, apunta a un crecimiento en el 4T 2025 del 0,8% intertrimestral. Se trata de un registro ligeramente superior al de los trimestres precedentes y también mejor de lo esperado en el escenario de previsiones de CaixaBank Research. De confirmarse, la economía española se situaría en un buen punto de partida para encarar 2026, y probablemente nos obligaría a revisar al alza las previsiones de crecimiento para este año, actualmente en el 2,1%.
Más allá del punto de partida, hay varios factores que previsiblemente seguirán impulsando la economía en los próximos trimestres, especialmente a través del consumo de los hogares y la inversión. La reducción de los tipos de interés que el BCE llevó a cabo hasta mediados del año pasado seguirá ejerciendo un impacto positivo en los próximos trimestres. Por su parte, la ejecución de los fondos europeos, que en 2026 afronta su recta final, ayudará a que la inversión mantenga un ritmo de crecimiento destacable. Asimismo, el crecimiento demográfico, impulsado por los flujos migratorios, previsiblemente seguirá apoyando el empleo y el consumo.
Ahora bien, no todo son vientos de cola. El contexto internacional no es favorable. Los principales socios comerciales de España presentan un ritmo de crecimiento modesto y la incertidumbre que genera la reconfiguración del orden geopolítico, con sus implicaciones en múltiples ámbitos, también frena la actividad.
En clave interna, destaca el desequilibrio creciente en el sector inmobiliario. El fuerte crecimiento de la demanda de vivienda no va acompañado de un aumento de la oferta. El déficit de vivienda sigue incrementándose, especialmente en las zonas de mayor demanda, como en Madrid y Barcelona. A modo de referencia, en estas dos ciudades los visados de obra nueva sumaron alrededor de 17.000 y 11.000 en los 12 meses hasta septiembre, mientras que el número de hogares aumentó en 43.000 y 18.000, respectivamente (datos a nivel de provincia). La diferencia entre oferta y demanda es importante y continúa ampliándose, ya que los visados de obra nueva presentan un descenso interanual superior al 10% en ambos sitios. Esta situación sigue presionando los precios al alza y dificultando el acceso a la vivienda, especialmente para los colectivos más vulnerables.
Impulsar el crecimiento de la productividad es el segundo gran desafío al que la economía española debe hacer frente. Tal y como se recoge en el Dossier que acompaña a este Informe Mensual, todas las comunidades autónomas (CC. AA.) cuentan con algunas dimensiones en las que pueden apoyarse para seguir mejorando su productividad, y también con ciertas áreas en las que se encuentran en desventaja. Ninguna de ellas es insalvable: si se corrigen, la capacidad de crecimiento de sus economías mejorará y también lo hará su resiliencia. Del estudio se desprende, además, la importancia de los factores geográficos: estar cerca de una región productiva facilita el progreso de ambas regiones, y viceversa. Por ello, si el esfuerzo es conjunto entre todas las CC. AA., la probabilidad de éxito será aún mayor y ayudará a fortalecer las perspectivas económicas de España, no solo en 2026, sino también a medio plazo.