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Los indicadores de sentimiento de la eurozona no logran recuperarseLos indicadores de sentimiento de la eurozona no logran recuperarseLos indicadores de sentimiento de la eurozona no logran recuperarseLos indicadores de sentimiento de la eurozona no logran recuperarse

Los indicadores de sentimiento de la eurozona no logran recuperarse. En mayo, el PMI compuesto de la eurozona se mantuvo prácticamente plano en niveles ligeramente expansivos (51,6 puntos), y muy por debajo del promedio de 2018 (54,5 puntos). Por países, el PMI compuesto de Alemania tampoco mostró grandes novedades y se situó en los 52,4 puntos (52,2 en abril); de nuevo la pujanza de los servicios compensó un PMI de manufacturas alemán en niveles muy bajos (44,3 puntos), que continuó en zona contractiva por quinto mes consecutivo. Francia, en cambio, fue la nota positiva con una mejora importante respecto a abril. Estos datos parecen apuntar a que el crecimiento de la eurozona en el 2T será modesto, y algo por debajo del del 1T (0,4% intertrimestral). Con todo, debemos ser cautos tras lo vivido en el 1T: cuando los indicadores de sentimiento apuntaban a un crecimiento menor del finalmente observado.

El superávit por cuenta corriente de la eurozona continuó moderándose en marzo. Así, en el acumulado de 12 meses, el superávit corriente se situó en el 2,8% del PIB, 5 décimas por debajo del dato registrado en el mismo periodo del año anterior. Este descenso se debió, principalmente, al deterioro del superávit de la balanza de bienes, ante un crecimiento de las exportaciones sustancialmente por debajo del de las importaciones. De cara a los próximos meses, esperamos que el superávit corriente continúe deteriorándose debido a la debilidad de las exportaciones frente a un clima comercial que se mantendrá crispado.

La primera ministra británica anunció su dimisión, con efecto a partir del 7 de junio. Tras la dimisión de Theresa May se iniciará la contienda por el liderazgo del Partido Conservador, que podría extenderse durante el verano. Ello se añade a las dificultades existentes para acordar una estrategia de consenso sobre el brexit en la Cámara de los Comunes antes de la nueva fecha límite del 31 de octubre.

Economía portuguesa

Los indicadores de sentimiento y actividad continúan en niveles cómodos. El indicador de actividad económica de marzo desaceleró ligeramente hasta el 2,0% interanual, con evoluciones menos favorables en la industria y los servicios. No obstante, el indicador de clima económico, que resume el sentimiento en la construcción, los servicios y la industria, se mantuvo en el 2,3% interanual en abril, apoyado por una mayor confianza en la construcción. En la misma línea, el indicador cualitativo del consumo privado también se mantuvo inalterable en el mes de abril (2,4%).

El saldo por cuenta corriente siguió empeorando en marzo. En particular, el déficit corriente se situó en los 2.414 millones de euros (acumulado de 12 meses), equivalente al 1,2% del PIB y en claro contraste con el superávit del año anterior (0,5% del PIB). Este deterioro (de 1,7 p. p.) se debió, en gran medida, al empeoramiento de la balanza de bienes, ante el fuerte crecimiento de las importaciones de bienes de capital y el aumento de la factura energética (explica 1,3 p. p.). Por su parte, las balanzas de servicios y de capital se mantuvieron en terreno positivo, aunque no pudieron compensar los saldos negativos de bienes y de rentas. En concreto, el saldo conjunto de la balanza corriente y de capital se situó en el –0,1% del PIB (acumulado de 12 meses).

La cartera de crédito al sector privado se contrajo un 2,5% interanual en marzo. Destaca la desaceleración del crédito al consumo (del 10,5% interanual en 2018 al 8,7% en marzo) y la contracción del crédito a empresas (–5,3%) debido al mayor dinamismo en ventas de carteras de crédito dudoso. Con el ajuste por este efecto, el crédito a empresas hubiera crecido un 0,5% en marzo.

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