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La incertidumbre gana terrenoLa incertidumbre gana terreno

La incertidumbre gana terreno. Lejos de la calma estival, en agosto la intensificación de la incertidumbre sobre las perspectivas de crecimiento global (de la mano del recrudecimiento de las tensiones comerciales entre EE. UU. y China) dominó el pulso de los mercados financieros. Estas circunstancias pesaron negativamente en el ánimo de los inversores, que hasta el momento se habían mantenido relativamente optimistas, y se reflejaron en un significativo aumento de la volatilidad. Así, los principales índices bursátiles experimentaron descensos en las economías desarrolladas (S&P 500 –5,9% y EuroStoxx 50 –5,4%), a pesar de que los resultados empresariales del 2T fueron mejores de lo esperado, y en las emergentes (MSCI emergentes –7,2%). Por otra parte, el temor de los inversores a que la ralentización del crecimiento sea mayor de lo previsto favoreció el hundimiento de las rentabilidades de la deuda soberana de EE. UU. a niveles de 2016, y de la alemana a mínimos históricos. Las primas de riesgo de la periferia se mantuvieron estables, a excepción de la italiana, perjudicada por su situación política (la ruptura de la coalición de Gobierno italiana posiblemente comportará nuevas elecciones). En las materias primas, el precio del Brent se mostró errático en torno a los 60 dólares el barril. Finalmente, las divisas emergentes cobraron protagonismo al depreciarse ante un dólar fortalecido por la situación de incertidumbre global.

Los bancos centrales confirman el giro de la política monetaria. Ante la persistencia de las tensiones comerciales, la desaceleración del sector manufacturero global y las contenidas presiones inflacionistas en las principales economías avanzadas, la Reserva Federal y el BCE empezaron a ofrecer más estímulos monetarios, en el primer caso, y a prepararse para ellos en el segundo. Por un lado, la Fed decidió en su reunión de julio reducir el tipo de interés oficial en 25 p. b. hasta el intervalo 2,00%-2,25%. Ello, tal y como argumentó Powell, se debió, principalmente, al aumento de los riesgos sobre el escenario. Tras los acontecimientos de agosto, y ante unos mercados que esperan con alta probabilidad un nuevo recorte de tipos en septiembre, Powell reiteró esta misma visión el pasado viernes en su discurso de Jackson Hole, en el que repitió que aunque la economía estadounidense mantiene un buen desempeño se enfrenta a importantes riesgos. Por otro lado, las actas de la última reunión del BCE confirmaron los mensajes que Draghi expuso el 24 de julio: el BCE está dispuesto a ofrecer más estímulos monetarios y podrá disponer de diversas herramientas para ello (reducción del tipo depo acompañada de un sistema de tiering, extensión de la orientación para la primera subida de tipos o incluso reanudación de compras netas de activos).

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