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Los inversores se mantuvieron optimistas en el ámbito de las economías avanzadasLos inversores se mantuvieron optimistas en el ámbito de las economías avanzadas

Los inversores se mantuvieron optimistas en el ámbito de las economías avanzadas. El flujo de noticias sobre las negociaciones comerciales entre EE. UU. y China y la posibilidad de que firmen un acuerdo antes de fin de año fue seguramente un elemento de apoyo a la mejora del ánimo de los inversores durante la semana. En este contexto, se produjo un descenso de la volatilidad en la mayoría de los mercados financieros de las economías desarrolladas. En particular, el índice VIX (que mide la volatilidad en el mercado de renta variable de EE. UU.) llegó a situarse en niveles mínimos del año. Por su parte, los índices bursátiles subieron tanto en EE. UU. (donde el S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico), como en gran parte de la eurozona (EuroStoxx 50 +0,4%, Dax +0,6%, CAC +0,2%, Ibex 35 +1,1% y PSI 20 –1,0%). En el mercado de renta fija, los tipos soberanos en ambos lados del Atlántico se mostraron estables durante la semana, así como las primas de riesgo de las economías de la periferia de la eurozona. En el mercado de divisas, el protagonismo fue para la libra esterlina, que se apreció frente al euro ante el aumento de la probabilidad de victoria de Boris Johnson en las elecciones británicas del 12 de diciembre. Finalmente, el precio del barril de Brent se mantuvo estable alrededor de los 63 dólares, a la espera de la reunión de la OPEP y sus aliados, prevista para el jueves y viernes de esta semana (5 y 6 de diciembre).

Divergencia en los mercados emergentes. La mejora del sentimiento inversor en la región avanzada (comentada en la noticia anterior) se extendió de manera desigual en los mercados financieros de las economías emergentes. Por un lado, las bolsas asiáticas recogieron con cierta esperanza las noticias comerciales y el impacto positivo que la firma de un acuerdo entre EE. UU. y China tendría en sus economías (MSCI Asia Emergente -0,2%). La otra cara de la moneda fue para los mercados de Latinoamérica, donde la continuidad de las tensiones sociopolíticas en varios países, unida a la debilidad de los indicadores económicos, lastraron la cotización de sus índices bursátiles (MSCI América Latina –2,0%) así como el tipo de cambio de sus divisas. En divisas, el mayor descenso lo sufrió el peso chileno, que acumuló una depreciación semanal respecto al dólar cercana al –3,5%, y marcó un nuevo mínimo histórico. En este sentido, el Banco Central de Chile anunció una serie de medidas sobre su divisa, con la finalidad de mitigar los efectos adversos que pudiera tener la volatilidad cambiaria sobre la economía doméstica.

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