Share: 
Also available in:
Weekly Economic PulseEuropean economy
Los indicadores de sentimiento de la eurozona se muestran resilientes al coronavirusLos indicadores de sentimiento de la eurozona se muestran resilientes al coronavirusLos indicadores de sentimiento de la eurozona se muestran resilientes al coronavirusLos indicadores de sentimiento de la eurozona se muestran resilientes al coronavirus

Los indicadores de sentimiento de la eurozona se muestran resilientes al coronavirus. La semana pasada se publicaron los primeros indicadores de actividad que han medido el sentimiento económico tras el estallido de la emergencia sanitaria del coronavirus y, en su conjunto, reflejaron un tono positivo. En concreto, la confianza del consumidor de la eurozona aumentó en febrero hasta los –6,6 puntos, su mayor valor en los últimos seis meses. Asimismo, el PMI compuesto de la eurozona mejoró hasta los 51,6 puntos en febrero (51,3 en enero), con una recuperación tanto de las manufacturas como de los servicios, aunque sigue en niveles que apuntan a un crecimiento modesto de la actividad. Por países, el PMI compuesto se mantuvo prácticamente estable en Alemania (51,1 en febrero, 51,2 en enero), con el contraste entre la recuperación del índice de manufacturas (+2,5 puntos, hasta los 47,8) y la desaceleración de los servicios (–0,9 puntos, hasta los 53,3). Por su parte, en Francia el PMI compuesto mejoró hasta los 51,9 puntos, impulsado por la recuperación del PMI de servicios (+1,6 puntos, hasta los 52,6), que había caído en enero en un contexto de huelgas sindicales.

El superávit por cuenta corriente de la eurozona cerró 2019 en el mismo nivel que al final del año 2018. Así, en el global del año, el sector exterior de la eurozona registró un superávit corriente del 3,2% del PIB. No obstante, el superávit en la balanza de bienes aumentó de manera sostenida a lo largo de 2019, mientras que el de la balanza de servicios disminuyó respecto al año 2018.

Economía portuguesa

Indicadores económicos positivos en Portugal. El indicador del clima económico, que sintetiza el sentimiento en los diversos sectores de la actividad, mejoró levemente en enero, con un avance interanual del 2,2% (2,1% en diciembre). La leve aceleración en la tasa de crecimiento se debió a la mejora en el sentimiento de la industria y el comercio. Por su parte, el indicador de actividad económica de diciembre se estabilizó en un notable 1,8% interanual.

Leve deterioro de la balanza por cuenta corriente en 2019. En el cierre del año, el saldo corriente se situó en el –0,1% del PIB, lo que representa un deterioro con respecto al +0,2% de 2018. Este comportamiento fue consecuencia del empeoramiento del déficit comercial de bienes (7,9% del PIB; 2 décimas más de déficit que en 2018) y del menor superávit de los servicios no turísticos (+2,1% del PIB, –0,25 p. p. que en 2018), puesto que el superávit turístico mejoró 1 décima, hasta el 6,2% del PIB. Por su parte, la suma del saldo corriente y el de capital se emplazó en el +0,9% del PIB, un registro notable pero 5 décimas inferior al de 2018, y la deuda externa mejoró hasta el 85,1% del PIB (89,5% en 2018).

La cartera de crédito al sector privado está cerca de estabilizarse. El crédito al sector privado disminuyó un 0,4% en 2019, tras una reducción del 1,5% en 2018. Destaca positivamente la evolución del crédito a los hogares, que creció un 1,5% anual, apoyado por el dinamismo del crédito al consumo (+10,6%) y una ligera recuperación de los préstamos hipotecarios (+0,3%). Sin embargo, los préstamos a empresas no financieras siguen contrayéndose (–3,5%) como consecuencia de las ventas de carteras de préstamos dudosos (ajustando por este efecto, habrían crecido un 0,7%).

Share: