El sector turístico será sostenible o no será

Una de las consecuencias del estallido de la crisis sanitaria por la COVID-19 ha sido la mayor concienciación de la población y, por extensión, de la clase política, sobre la necesidad de introducir criterios de sostenibilidad en las políticas económicas, con el fin de impulsar una reactivación de la economía de forma más sostenible y resiliente. El sector turístico no es ajeno a estas tendencias porque, en primer lugar, su propia actividad se puede ver perjudicada por las consecuencias del cambio climático y, en segundo lugar, existe un amplio margen para que la actividad turística sea más sostenible. Este artículo trata de responder qué entendemos por sostenibilidad en el sector turístico, cómo se puede medir, en qué punto se encuentra el sector turístico español y hacia dónde se dirige.

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15 de enero de 2022
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¿De qué hablamos cuando hablamos de sostenibilidad en el sector turístico?

El sector turístico español ha experimentado en los últimos años un desarrollo excepcional, hasta convertirse en una de las principales fuentes de actividad, renta y empleo para la economía española. Este fuerte desarrollo desencadenó, de forma paralela, la aparición de algunas conductas críticas y de rechazo social al papel del turismo en ciertos destinos y momentos del tiempo, hasta que, en 2020, la crisis del coronavirus paralizó la actividad del sector y puso sobre la mesa su relevancia en el sistema económico y social en muchos territorios españoles. En la actualidad, las políticas puestas en marcha por las autoridades europeas y por el propio Gobierno español apuntan claramente hacia una salida de la crisis bajo criterios de sostenibilidad y de resiliencia que, en el caso del sector turístico, adquiere una doble vertiente. Por un lado, la actividad turística es especialmente sensible a los efectos del cambio climático, tales como el aumento en el nivel del mar, los fenómenos climáticos extremos, la degradación medioambiental o la pérdida de biodiversidad. Por el otro, existe un amplio margen de mejora para que el sector turístico sea más sostenible, al tratarse de una actividad que comporta elevados niveles de contaminación de la atmósfera y de fuerte presión sobre los recursos naturales.

La Organización Mundial del  Turismo define

los principios de sostenibilidad en función de los aspectos medioambiental, económico y sociocultural del desarrollo turístico

A este respecto, la Organización Mundial del Turismo (OMT) define los principios de sostenibilidad en función de tres ámbitos: medioambiental, económico y sociocultural. El primero persigue dar un uso óptimo a los recursos naturales y medioambientales, así como a preservar la diversidad biológica. El aspecto económico corresponde al impacto de la actividad turística sobre la economía de la localidad receptora de turismo, de tal manera que se promuevan actividades viables a largo plazo, con oportunidades de empleo estable y la obtención de unos beneficios socioeconómicos bien repartidos. Por último, el ámbito sociocultural persigue conservar y fortalecer los activos culturales y arquitectónicos y los valores tradicionales del destino turístico.

¿Cómo podemos medir la evolución del sector hacia la sostenibilidad?

Al tener en cuenta los tres aspectos que la OMT define sobre la sostenibilidad del sector turístico, tratamos de establecer un indicador relevante para cada uno de ellos con el fin de medir en qué punto se encuentra la sostenibilidad en el sector y cuáles deberían ser los pasos a seguir a partir de ahora. Cabe señalar que nuestro análisis se realiza con datos anteriores a 2020, ya que el efecto de la pandemia sobre estos indicadores distorsionaría el análisis que se pretende para este artículo.

La mayor parte de la emisión de gases de efecto invernadero

por parte del sector turístico se concentra en los sectores del transporte

En el ámbito medioambiental, se emplea la evolución de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hacia la atmósfera por parte de los sectores que aglutina la industria turística española.6 Para analizar el sector solo tenemos en cuenta la evolución de los tres gases que más expulsa a la atmósfera: dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno (NOx) y monóxido de carbono (CO). La primera conclusión que se puede extraer es que la mayor parte de la emisión de GEI procede de los sectores del transporte (suponen en torno al 12% del PIB turístico), concretamente a la emisión de óxidos de nitrógeno, derivada de la combustión de los motores. Estos sectores se encuentran entre los más contaminantes del conjunto de las ramas de actividad. Además, sus niveles de contaminación han aumentado desde 2013 para el caso del transporte aéreo, mientras que, para el transporte terrestre han disminuido, pero se mantienen en niveles tremendamente elevados. Respecto a los servicios de alojamiento y restauración, y las actividades de agencias de viajes y turoperadores, el monóxido de carbono es el gas contaminante que más se expulsa a la atmósfera.7 Aunque los niveles de contaminación no son alarmantes, lejos de moderarse, mostraron un crecimiento del 78% en el caso del alojamiento y del 38% en el caso de agencias y turoperación entre 2013 y 2019.

  • 6. Para este análisis se consideran los datos disponibles en el INE por ramas de actividad: servicios de alojamiento, servicios de comida y bebida (rama 55-56, según CNAE 2009); actividades de agencias de viajes, operadores turísticos, servicios de reservas y actividades relacionadas con los mismos (rama 79); transporte terrestre y por tubería (rama 49), y transporte aéreo (rama 51).
  • 7. Este tipo de GEI se produce cada vez que se enciende algún combustible como gas natural, gas propano, gasolina, petróleo, queroseno, madera o carbón. Es decir, el sector lo produce como consecuencia del uso de sistemas de calefacción y refrigeración y del empleo de cocinas de combustión.

Emisiones de gases de efecto invernadero en los sectores turísticos

Servicios de alojamiento, servicios de comida y bebida

Última actualización: 11 enero 2022 - 13:23

Actividades de agencias de viajes, turoperadores y actividades relacionadas

Última actualización: 11 enero 2022 - 13:27

Transporte terrestre

Última actualización: 11 enero 2022 - 14:29

Transporte aéreo

Última actualización: 11 enero 2022 - 14:30

Los indicadores de valor económico consideran la contribución del turismo a la sostenibilidad económica de cada destino. Para medir este ámbito consideramos como variables el número medio de pernoctaciones al mes (volumen de actividad) y el gasto por turista (valor de esa actividad). El volumen y el valor del turismo son esenciales para la sostenibilidad económica de un destino: cuanto más elevado sea el gasto por día, más eficiente será el destino en la generación de valor turístico.

La relación entre el volumen (número de pernoctaciones) y el gasto por turista puede verse en el siguiente gráfico.8 Entre las provincias más turísticas (aquellas con más de 10 millones de pernoctaciones al año), el gasto medio se sitúa en torno a los 300 euros por turista. Entre ellas destaca negativamente el caso de Las Palmas: la segunda provincia con más pernoctaciones, pero con un gasto promedio modesto. Entre el resto de provincias, el gasto medio por turista se sitúa por debajo de los 175 euros. En este caso, destacan de forma muy positiva, entre otras, Girona, Alicante o Guipúzcoa, que se caracterizan por un volumen más modesto de estancias hoteleras pero que disfrutan de un gasto por turista muy elevado.

  • 8. El gasto turístico total por provincia se aproxima utilizando los pagos presenciales con tarjetas de turistas domésticos e internacionales en TPV de CaixaBank en el año 2019.

Indicadores económicos: gasto turístico vs. pernoctaciones

Eje Y: Gasto/turista; Eje X: Pernoctaciones (millones)

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Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos internos y del INE.

Como indicador básico para medir el impacto social y cultural de los diferentes destinos turísticos, medimos la congestión en las distintas provincias, ya que influye en la satisfacción de los residentes y es un indicador básico del impacto social del turismo en una comunidad. Para ello, utilizamos la variable del número de pernoctaciones en proporción a la población residente, cuyos resultados se pueden observar de forma resumida en el siguiente mapa. En términos generales, no se observa una presión turística relevante en la mayor parte del territorio.9 Sin embargo, son llamativos los casos de (i) las regiones insulares, destino eminentemente de playa y naturaleza, que reciben mucho turismo internacional;10 (ii) ciertas zonas cercanas a la frontera con Francia, con un modelo turístico de playa y montaña (Huesca, Tarragona y Girona) que tienen una población local reducida y que reciben la visita de países vecinos, así como (iii) ciertas localidades de Andalucía, que reciben tanto turismo nacional como internacional (Málaga, Huelva y Almería). Evidentemente, la congestión de los destinos más turísticos no ha hecho más que empeorar en los últimos años, teniendo en cuenta que la población ha crecido, por término medio, mucho menos que la llegada de turistas.11

  • 9. En España, la proporción de volumen de pernoctaciones respecto a la población residente se sitúa ligeramente por encima de siete, lo que puede ser tomado como referencia de congestión media para el conjunto nacional. Una congestión por encima de estos niveles se puede considerar elevada. En el caso de la UE, se sitúa alrededor de cuatro, según los datos disponibles en Eurostat.
  • 10. De hecho, Illes Balears destaca como la región europea con mayor congestión por el número de visitantes anuales que acoge, según los datos regionales disponibles en Eurostat, por delante de la Provincia autónoma de Bolzano (Italia), Algarve (Portugal), Tirol y Salzburgo (Austria).
  • 11. En los últimos 10 años, la población ha crecido un 2% por término medio en España, mientras que la llegada de turistas internacionales ha repuntado cerca de un 60%.

Pernoctaciones en proporción a la población residente

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Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.
Hacia un nuevo modelo más sostenible y competitivo

A la luz de los indicadores disponibles, parece claro que existe margen de mejora en los próximos años. En el ámbito medioambiental, los niveles de contaminación incluso han aumentado en los últimos años, y las líneas de mejora van desde la promoción de construcciones más eficientes y con mayor calidad energética, pasando por sistemas de acondicionamiento más modernos, hasta la promoción de medios de movilidad más sostenibles, entre otros aspectos. En términos económicos, no cabe duda de la importancia del sector para el conjunto de la economía española, si bien habrá que vigilar aquellos destinos especialmente demandados, con elevados niveles de congestión, donde la aportación económica del sector es modesta. Por último, en términos socioculturales, existen algunas regiones con una sobredemanda turística creciente que provoca malestar en determinadas poblaciones residentes, ya que causa problemas de congestión en localidades pequeñas, con servicios públicos limitados y que no siempre están preparadas para absorber esa ingente demanda estacional.

A partir de aquí, la agenda hacia la sostenibilidad en el sector pasa por retomar iniciativas anteriores a la COVID-19 y que permitan, ahora, aprovechar los fondos procedentes de Europa.12 En concreto, el sector turístico español aparece en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno a través de la política de «Modernización y digitalización del tejido industrial y de la Pyme, recuperación del turismo e impulso a una España Nación Emprendedora», donde el componente 14 traza un Plan de Modernización y Competitividad del Sector Turístico. Dentro de este último, el eje que más inversión recibirá es la Estrategia de Sostenibilidad Turística en Destinos, que cuenta con un presupuesto estimado de unos 1.900 millones de euros para los próximos tres años.13

  • 12. A principios de 2019, el Gobierno y la Secretaría de Estado para el Turismo ya habían comenzado a trabajar en la Estrategia de Turismo Sostenible de España 2030, donde ya se tenía en cuenta la necesidad de introducir criterios de sostenibilidad en el sector y que comenzaba a introducir los objetivos y criterios que ahora, a través de los fondos NGEU, se han establecido en esta nueva Estrategia de Sostenibilidad Turística en Destinos.
  • 13. El Gobierno realizó en noviembre el reparto de la primera convocatoria extraordinaria de Planes de Sostenibilidad: se desembolsaron 615 millones a las CC. AA., teniendo en cuenta variables económicas (porcentaje de PIB turístico respecto de PIB autonómico y caída en la afiliación de trabajadores del sector turístico entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020), territoriales (porcentaje de superficie de la comunidad autónoma respecto de la superficie nacional y densidad de población) y turísticas (número de turistas internacionales recibidos en 2019 y gasto de esos turistas).
El objetivo final no es otro que tratar de mejorar

la competitividad del sector turístico español a través de un nuevo modelo de mayor valor añadido

Entre los objetivos de estas iniciativas no solo se encuentra que los destinos españoles sean capaces de integrar en su oferta criterios de sostenibilidad medioambiental, socioeconómica y territorial, sino también desarrollar estrategias de resiliencia frente a los retos actuales (cambio climático, sobredemanda turística, crisis sanitarias y de seguridad) y alcanzar una mayor cohesión territorial. Es decir, promover un mejor reparto de las cargas sobre el territorio y consolidar una gestión territorial integral que ayude a frenar los procesos de despoblación. El objetivo final no es otro que tratar de mejorar la competitividad del sector turístico español a través de un nuevo modelo que sea más sostenible, de más calidad y, por tanto, de mayor valor añadido.

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