• El sector inmobiliario español tras el shock de la COVID-19

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    La pandemia de la COVID-19 está teniendo un fuerte impacto en la actividad económica y el sector inmobiliario, aunque no sea uno de los más perjudicados, también se está viendo afectado. Concretamente, en CaixaBank Research esperamos que el PIB retroceda entre un 13% y un 15% en 2020, y que no recupere los niveles precrisis hasta finales de 2023. A pesar de la gravedad de la situación y la elevada incertidumbre sobre la futura evolución de la pandemia, es importante resaltar que el sector cuenta con unos fundamentos mucho más sólidos que en la anterior crisis de 2008.

    Antes de la irrupción del coronavirus, la situación financiera del conjunto de los hogares españoles y de las empresas del sector era más saneada que hace 12 años. Además, la construcción de nuevas viviendas no resultaba excesiva en relación con la evolución de la demografía. Y la posición de solvencia y liquidez del sector bancario es ahora mucho más holgada. Todos estos factores nos dan confianza sobre la capacidad del sector de sortear la crisis actual.

    Con todo, la magnitud del impacto económico de la COVID-19 afectará de manera considerable al mercado laboral y, en consecuencia, a la demanda de vivienda. Las compraventas retrocedieron un 39,2% interanual en abril, y para 2020 prevemos una caída de entre un 30% y un 40% en 2020 (y una gradual recuperación en 2021). La renta de los hogares se está viendo mermada y la incertidumbre sobre las perspectivas laborales futuras puede hacer incrementar el ahorro precautorio de los hogares y que se pospongan decisiones de inversión de largo plazo. Las compraventas de extranjeros, que representaron un 12,5% del total en 2019, se verán especialmente perjudicadas. 

    La actividad constructora se vio directamente afectada durante el estado de alarma, pero se reanudó de forma relativamente rápida a medida que se levantaron las restricciones a la actividad. No obstante, es muy probable que se produzca una notable ralentización en la iniciación de nuevos proyectos de edificación a causa del clima de incertidumbre. Los visados de obra nueva podrían retroceder entre un 20% y un 40% en 2020.

    En un contexto de reducción de la demanda, el precio de la vivienda experimentará un ajuste importante, y a finales de 2021 podría llegar a situarse entre un 6% y un 9% por debajo de los niveles precrisis, en el conjunto de España. Aun así, las disparidades geográficas y por tipología de vivienda serán notables, y todo apunta a que las zonas turísticas y la vivienda de segunda mano son las que más sufrirán. 

    El mercado del alquiler posiblemente se verá menos afectado al recibir el apoyo de una mayor demanda ante las dificultades de los hogares para acceder a la vivienda en propiedad. Precisamente, dedicamos el artículo «¿Comprar o alquilar? Una cuestión de ingresos, pero sobre todo de capacidad de ahorro» de este informe a analizar la accesibilidad a la vivienda en propiedad por parte de los inquilinos.

    Finalmente, deberemos prestar especial atención al hecho de que la crisis actual está desencadenando cambios en múltiples aspectos de nuestras vidas, muchos de ellos relacionados con nuestras preferencias residenciales (¡nunca habíamos pasado tanto tiempo en nuestras casas!). La pandemia también podría acelerar ciertas transformaciones en ámbitos como la rehabilitación de vivienda, que apoyarían la transición hacia una economía más sostenible. 

    Una vez pasado el pico de la epidemia, debemos centrar todas nuestras fuerzas en la recuperación. Los cambios económicos y sociales que resultarán pueden ser de calado y conllevarán una trasformación del mercado inmobiliario. En esta tesitura, debemos ser capaces de convertir los retos en oportunidades, solo así #SaldremosReforzados.

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  • La demanda extranjera de vivienda, clave para la recuperación del sector

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    La crisis de la COVID-19 está castigando la compraventa de viviendas. Una vez superado el desplome que sufrieron las transacciones durante el confinamiento, la evolución de la demanda dependerá en gran medida de la recuperación del mercado laboral y del turismo internacional en los próximos meses. Nuestro escenario de previsiones contempla una recuperación gradual de la demanda, si bien en 2021 todavía no se registrarán el más de medio millón de transacciones de 2019.

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    La compraventa de viviendas se ha visto muy afectada por la crisis del coronavirus en el primer semestre de 2020

    Durante las semanas que duró el estado de alarma, la compraventa de viviendas estuvo en estado de hibernación. Las restricciones a la movilidad no indispensable, el cierre temporal de las agencias inmobiliarias físicas y de las notarías, excepto en casos urgentes e inaplazables, paralizaron la formalización de nuevas transacciones inmobiliarias. Según la estadística del INE, en abril las compraventas cayeron un 39,2% interanual y la nueva concesión de crédito para la compra de vivienda, un 51,0% interanual. Asimismo, los datos de contabilidad nacional muestran que la inversión residencial retrocedió un 9,0% intertrimestral en el 1T 2020, un dato que implica una caída alrededor del 50% en la segunda quincena de marzo si se asume que antes del 14 de marzo la inversión residencial se mantuvo estable. 

    Gracias a las nuevas tecnologías, el sector ha seguido estando operativo

    A pesar de tratarse de cifras muy abultadas, durante el estado de alarma el sector ha seguido estando operativo gracias a las tecnologías digitales. Según la información publicada en varios portales inmobiliarios, las búsquedas online de vivienda han aumentado significativamente durante las semanas de confinamiento (en especial las búsquedas relacionadas con viviendas con más espacio exterior, lo cual apunta a cambios en las preferencias de la demanda) y las inmobiliarias han seguido ofreciendo sus servicios de manera digital (con visitas de pisos virtuales, etc.). En cuanto a la vivienda de obra nueva, la información del mercado apunta a que el ritmo de entregas ha seguido el calendario previsto salvo algunos retrasos puntuales (actualmente se están entregando viviendas cuya decisión de compra se efectuó hace unos 18 meses aproximadamente), aunque sí que se está produciendo una extensión de los plazos de comercialización de nuevas promociones.

    Una vez superada esta primera etapa de hibernación, la cuestión que toma relevancia a medida que la economía va adaptándose a la «nueva normalidad» es: ¿cómo evolucionará la demanda de vivienda a medio plazo? Para responder a esta pregunta, analizaremos los principales factores que determinan la demanda de vivienda: la renta bruta disponible de los hogares, la formación de nuevos hogares, las condiciones financieras, la demanda extranjera y la demanda de segunda residencia.

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    Renta bruta disponible de los hogares

    La crisis de la COVID-19 está teniendo un impacto sin precedentes en el mercado laboral. Los datos de afiliación a la Seguridad Social arrojaron un descenso de casi 950.000 trabajadores entre el 12 de marzo y el 30 de abril (el periodo con mayores restricciones a la actividad), la mayor parte de ellos trabajadores con contrato temporal (aproximadamente un 70% del total). Esta cifra no incluye a los empleados afectados por los ERTE (unos 3,4 millones en abril)1 ya que siguen en situación de alta laboral en los registros de la Seguridad Social aunque no estén trabajando, ni tampoco a los autónomos en cese de actividad (1,3 millones en abril). Es decir, que si tenemos en cuenta a los afiliados que se dieron de baja de la Seguridad Social, los afectados por los ERTE y los trabajadores autónomos que solicitaron la prestación extraordinaria por cese de actividad, obtenemos que más de un 30% de los trabajadores se encontraba sin poder trabajar el 30 de abril.  

    Sin embargo, a medida que la actividad económica se está normalizando, los trabajadores afectados por un ERTE han empezado a reincorporarse paulatinamente a sus puestos de trabajo y se está volviendo a generar empleo (en mayo, la afiliación aumentó en 188.000 personas y los empleados afectados por un ERTE se redujeron hasta algo menos de 3 millones). Prevemos que esta mejora tendrá continuidad en la segunda mitad del año, si bien todavía se cerraría el año 2020 con un aumento del desempleo entre 1,7 millones y 1,9 respecto al 4T 2019.2 La tasa de paro repuntaría en el 3T 2020, hasta situarse en un rango entre el 21,5% y el 22,7%, e iría descendiendo en 2021 (entre el 18,1% y el 19,8% a finales de 2021). 

    El desolador panorama del mercado laboral ha repercutido con fuerza en los ingresos de las familias. Las distintas medidas de apoyo social y económico adoptadas por el Gobierno están tratando de compensar parte de estas pérdidas mediante, por ejemplo, la relajación de las condiciones para acceder a la prestación por desempleo, ayudas a autónomos, subsidios específicos para trabajadores temporales sin derecho a desempleo, la aprobación del ingreso mínimo vital y otras medidas como la garantía de suministros básicos o la moratoria hipotecaria y de créditos al consumo para familias vulnerables.3 El sector bancario también ha tomado la iniciativa de complementar varias de estas medidas, por ejemplo, extendiendo la moratoria hipotecaria de 3 a 12 meses.4  Asimismo, el sector promotor ha adoptado medidas de apoyo como moratorias en el pago de las cantidades a cuenta que se pagan antes de la entrega de la vivienda.

    El incremento de la incertidumbre sobre las perspectivas económicas y laborales futuras es probable que afecte a la demanda de vivienda durante los próximos trimestres. Generalmente, en las crisis económicas, los consumidores tienden a aumentar el ahorro precautorio y a posponer el consumo de bienes duraderos y las inversiones a largo plazo, como la compra de una vivienda. Los datos disponibles apuntan en esta dirección: la inversión en construcción de vivienda residencial retrocedió un 9,0% en el 1T 2020, la mayor caída desde el inicio de la serie en 1995. Asimismo, los datos de la Comisión Europea para el 2T 2020 muestran que el porcentaje de hogares que tienen la intención de comprar una vivienda en los próximos 12 meses se encuentra muy cerca del mínimo histórico.

    • 1. Los trabajadores afectados por ERTE suelen ser, en mayor proporción, trabajadores con contrato indefinido.
    • 2. Estas previsiones asumen que, en el 4T 2020, aproximadamente un 15% de los trabajadores afectados por ERTE o cese de actividad pasarían a estar parados.
    • 3. Para más detalles, véase el artículo «Medidas económicas para contrarrestar el impacto de la COVID-19 en España» disponible en: https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/mercado-laboral-y-demografia/medidas-economicas-contrarrestar-impacto-covid-19.
    • 4. Véase el comunicado de la Asociación Española de Banca en: https://www.aebanca.es/noticias/comunicados/los-beneficiarios-de-la-moratoria-aprobada-por-el-gobierno-podran-complementarla-con-la-moratoria-sectorial/.
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    La pérdida de empleo entre la población más joven y el descenso de inmigración

    ralentizarán la formación de hogares y, por consiguiente, la demanda de vivienda principal.

    Formación de hogares

    Muy probablemente la formación de hogares se ralentizará durante la crisis. Por un lado, el deterioro de la situación laboral de los jóvenes, más afectados por la pérdida de empleo puesto que muchos de ellos suelen tener contratos de trabajo temporales, puede llevarlos a posponer la decisión de formar un hogar. Por otro lado, es muy probable que las restricciones a la movilidad internacional establecidas en muchos países a raíz de la COVID-19 frenen la entrada de inmigrantes a España en 2020. Cabe recordar que, desde el año 2015, España ha vuelto a ser un país receptor neto de inmigración extranjera tras años de crisis en los que las salidas de inmigrantes fueron mucho mayores que las entradas.6 En efecto, de los 322.600 nuevos hogares que se han formado en los últimos cinco años,7 una gran parte tienen miembros de nacionalidad extranjera (un 76% del total), ya sea de forma exclusiva o en hogares mixtos. De hecho, en los dos últimos años (2018 y 2019) los hogares compuestos únicamente por personas de nacionalidad española han descendido, lo que muestra la importancia de la inmigración para mantener el dinamismo poblacional en España. 

    La composición por nacionalidad de los hogares es relevante para el mercado inmobiliario, ya que la propensión a alquilar es mucho más elevada entre los extranjeros: un 65,6% alquilan su vivienda principal frente a un 12,5% de los hogares formados exclusivamente por españoles. A pesar de las menores entradas de inmigración, se espera que la demanda de vivienda en alquiler siga al alza, dado que la mayor incertidumbre de las perspectivas laborales puede afectar la decisión de comprar, como se ha mencionado anteriormente.

    • 6. Véase el artículo «El regreso de la inmigración a España» disponible en https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/mercado-laboral-y-demografia/regreso-inmigracion-espana.
    • 7. Cifras de la encuesta continua de hogares (ECH). Los datos de la EPA muestran un aumento algo superior en el número de hogares entre 2014 y 2019, de 384.900. Usamos la ECH porque ofrece el desglose por nacionalidad de sus miembros y el régimen de tenencia de la vivienda principal.
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    Condiciones financieras

    La crisis de la COVID-19 generó inicialmente un notable tensionamiento de las condiciones financieras mundiales en un contexto de marcada volatilidad en los mercados financieros y de aversión al riesgo por parte de los inversores. Los principales bancos centrales no tardaron en dar respuesta y actuaron con rapidez y contundencia. El BCE adoptó un paquete de medidas extraordinarias en marzo, ampliado en abril y en junio, orientado a garantizar la abundancia de liquidez, el acceso favorable al crédito a familias y empresas, y anclando un entorno de bajos tipos de interés.8 

    El entorno de bajos tipos de interés ofrece un importante balón de oxígeno a las familias, puesto que favorece que la carga financiera que soportan los hogares por el pago de intereses de sus deudas se encuentre en niveles muy bajos (0,6% de la renta bruta disponible en 2019).9 Se espera que los tipos de interés de referencia se mantengan alrededor de los niveles actuales durante varios años. 

    • 8. Entre las medidas adoptadas por el BCE destacan el programa de inyecciones extraordinarias (PELTRO), la reducción del coste de las TLTRO y aumento de su volumen, flexibilización de los distintos requisitos regulatorios sobre el sector financiero, ampliación del universo de activos que se aceptan como colateral en las inyecciones de liquidez en los distintos mercados y la ampliación de las compras de activos previstas para 2020.
    • 9. La reducción de la carga financiera de la deuda también se explica, en menor medida, por el descenso de la deuda de los hogares: representó un 91% de la renta bruta disponible de los hogares en 2019, ligeramente por debajo del endeudamiento promedio de los hogares de la eurozona y muy inferior al máximo alcanzado en 2009 (132%).
    Una parte de la caída de la demanda, relacionada con el turismo y los extranjeros, será más persistente.

    En cambio, la demanda de segunda residencia por parte de españoles se podría ver menos afectada en términos relativos.

    Demanda extranjera

    En los últimos años, las compraventas de extranjeros han sido un puntal para la dinamización del sector inmobiliario español, especialmente en las grandes ciudades y las zonas turísticas. En 2019, los extranjeros compraron casi 63.000 viviendas en España, lo que representó un 12,5% del total según el Colegio de Registradores. La distribución geográfica es muy desigual: mientras que los extranjeros apenas tienen presencia en algunas provincias, en las más turísticas su peso es muy relevante, como es el caso de Alicante, con más del 40%. 

    Como era de esperar, la COVID-19 ha tenido un fuerte impacto en las compraventas de extranjeros. El carácter global de la pandemia ha supuesto que muchos países hayan impuesto restricciones a la movilidad de personas. En particular, los principales países compradores de vivienda en España (Reino Unido y Francia) han tomado medidas de un calado similar al de España. Así, observamos que en el primer trimestre se registraron 14.850 compraventas por parte de extranjeros, lo que supone una caída del 6,4% interanual. El retroceso de compraventas por parte de ciudadanos del Reino Unido (–14%) es especialmente notable y acentúa una tendencia descendente que ya veníamos observando. En cambio, franceses y alemanes, segunda y tercera nacionalidades compradoras, aguantaron bastante bien en el primer trimestre, aunque el cierre de fronteras y la paralización del mercado inmobiliario en el segundo trimestre van a suponer un freno a la evolución de esta variable.

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    Dada la gradualidad que se espera en la recuperación de los flujos internacionales de personas, es de esperar que la caída de la demanda de vivienda extranjera (en muchos casos para fines vacacionales o de inversión para alquiler turístico) sea más persistente y tarde bastante más en recuperarse. Aun así, en los meses de mayo y junio los datos de Google Trends muestran un incremento de la popularidad de las búsquedas «property Spain» en el Reino Unido, «acheter maison Espagne» en Francia y «Haus Spanien» en Alemania, lo que sugiere que el interés del comprador internacional sigue presente. Asimismo, el entorno de bajos tipos de interés y la volatilidad de los mercados financieros incrementa el atractivo inversor del sector inmobiliario frente a otros activos alternativos. En este sentido, los inversores domésticos e internacionales siguen mostrando su interés por el mercado español. 

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    Demanda de segundas residencias

    Las segundas residencias tienen un peso destacable en el mercado inmobiliario español: representan un 14,6% del parque de viviendas y, en 2019, supusieron un 13,6% del total de compraventas (unas 75.000).10 Durante el estado de alarma, las segundas residencias coparon, tristemente, los titulares de prensa a causa de los desplazamientos no permitidos a estas viviendas y el riesgo que comportaban para la expansión del virus hacia regiones y poblaciones menos afectadas. Pero también puso de relieve que poseer una segunda residencia es una práctica muy arraigada en España. 

    • 10. Las compraventas de segunda residencia se estiman a partir de las compraventas realizadas en una provincia distinta de la provincia de residencia del comprador.
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    La edad y la situación económica del hogar son los principales factores que inciden en la decisión de adquirir una segunda residencia.11 A pesar de que la crisis está afectando a todos los hogares en mayor o menor medida, la población de más de 40 años y con un nivel de ingresos medio-alto, que son los potenciales compradores de segunda vivienda, está sufriendo menos sus consecuencias. En este sentido, es de esperar que las compraventas de segundas residencias retrocedan en menor medida que las compraventas totales, un patrón que ya se observó en la recesión anterior: el peso de las compraventas de segunda residencia pasó del 13,4% en 2006 al 17,3% en promedio entre 2008 y 2013.

    • 11. Véase el artículo «Las segundas residencias: ¿mar o montaña?» disponible en: https://www.caixabankresearch.com/es/analisis-sectorial/inmobiliario/segundas-residencias-espana-mar-o-montana.
    Perspectivas de la compraventa de viviendas para 2020-2021

    Estas son las perspectivas y principales mensajes de CaixaBank Research para el sector inmobiliario en 2020-2021, en un contexto en el que las previsiones están sujetas a un grado de incertidumbre muy superior al habitual:

    • La pérdida de empleo entre la población más joven y el descenso de la entrada de inmigrantes a España ralentizarán la formación de hogares y, por consiguiente, la compra de vivienda principal. El alquiler podría verse favorecido por esta coyuntura. 
    • El aumento de la incertidumbre podría incrementar el ahorro precautorio y retrasar las decisiones de inversión a largo plazo. Aun así, las condiciones financieras apoyarán la recuperación de la demanda.
    • Una parte de la caída de la demanda, relacionada con el turismo y el mercado extranjero, será más persistente. En cambio, la demanda de segunda residencia por parte de españoles podría resultar menos perjudicada en términos relativos.
    • La conjunción de estos factores nos lleva a estimar que las compraventas de vivienda podrían caer entre un 30% y un 40%, por lo que se situarían en un rango entre las 300.000 y las 350.000 compraventas en 2020. En 2021, la incertidumbre todavía es más elevada, y las situamos en un rango entre las 310.000 y las 450.000. 
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  • Un duro golpe para un sector bien posicionado

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    Es inevitable que el sector promotor y el sector constructor, muy sensibles a las condiciones económicas y al clima de confianza, experimenten una notable contracción este año. Prevemos un notable descenso de los visados de obra nueva y un fuerte impacto en el empleo del sector de la construcción. Con todo, la naturaleza del shock y la situación en la que se encontraba el sector antes de la llegada de la COVID-19, mucho más favorable que hace una década, ofrece cierta confianza sobre su capacidad de recuperarse. 

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    Impacto en la actividad constructora

    La actividad constructora se vio directamente afectada a lo largo del estado de alarma, especialmente durante las dos semanas en las que se restringieron todas las actividades no esenciales. El desplome del consumo de cemento en abril, del –50% interanual, así lo atestigua. Sin embargo, a medida que se han ido levantando las restricciones a la actividad, las obras que estaban en construcción se han reanudado de forma relativamente rápida y, a pesar de algunas disrupciones de aprovisionamiento en la cadena de suministros, no se esperan retrasos significativos en la entrega de viviendas nuevas en 2020. Los últimos datos disponibles sobre certificados de fin de obra, correspondientes al mes de marzo, muestran que en los últimos 12 meses se han terminado 81.700 viviendas (+17,6% interanual). Dado que en 2019 se concedieron visados por más de 100.000 viviendas, prevemos que este año se podrían terminar entre 80.000 y 100.000. 

    El clima de incertidumbre afectará el ritmo de inicio de nuevos proyectos inmobiliarios
    Nueva edificación

    En cambio, es muy probable que este año se ralentice el inicio de nuevos proyectos de edificación a causa del clima de incertidumbre y de mayor aversión al riesgo, lo que afectaría al número de viviendas terminadas en 2021. Los visados de obra nueva retrocedieron un 37% interanual en el mes de marzo frente a un crecimiento del 5,5% en 2019. El impacto que pueda tener la COVID-19 en la nueva edificación dependerá, en gran medida, de las expectativas sobre la persistencia del shock económico. La promoción inmobiliaria es un negocio a largo plazo y que requiere de un entorno de cierta estabilidad de precios para asegurar que la promoción sea rentable a unos dos años vista. En este sentido, la caída del índice de sentimiento económico del sector constructor hasta los –32,4 puntos en mayo (frente a un promedio de –7 puntos en 2019) apunta a mayores caídas de la actividad en los próximos meses. 

    Así, prevemos que los visados de obra nueva retrocedan de forma significativa en 2020. La incertidumbre es muy elevada, y ello se refleja en un rango de previsiones relativamente amplio: prevemos una caída entre el 40% y el 20%, es decir, entre 65.000 y 85.000 visados de obra nueva. En 2021, se produciría una recuperación gradual de los visados de obra nueva de la mano de una menor incertidumbre económica y sobre la evolución de la pandemia (rango entre 75.000 y 95.000 viviendas).

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    Efectos sobre el mercado laboral

    La pandemia ha tenido un fuerte impacto en el mercado laboral. Entre el 11 de marzo y el 31 de mayo, el número de afiliados en el sector de la construcción retrocedió un 5,9% (–75.000).1 Adicionalmente, 93.400 afiliados en la construcción estaban afectados por un ERTE y 168.647 autónomos habían solicitado la prestación extraordinaria por cese de actividad a 31 de mayo. Por tanto, un 26,4% de los afiliados del sector a 11 de marzo no estaban trabajando a finales de mayo. Este elevado porcentaje, sin embargo, es inferior al promedio del conjunto de la economía (29,1%), puesto que hay sectores como la hostelería (79,7%) y el comercio (36%) mucho más afectados por la crisis (véase el siguiente gráfico). Las actividades inmobiliarias, por su parte, han sufrido relativamente menos en términos de afiliación (–6.700 afiliados entre el 11 de marzo y el 31 de mayo, un –4,5%), pero en cambio muchos trabajadores han sufrido un ERTE (16,7%) y un 43% de los autónomos del sector han solicitado la prestación extraordinaria por cese de actividad. 

    En los próximos meses, las expectativas de creación de empleo por parte de las empresas del sector constructor no son halagüeñas. En mayo, el indicador de la Comisión Europea sobre perspectivas de contratación en el sector anotó –30 puntos, una mejora de 10 puntos respecto al mínimo de abril (–40 puntos), pero muy inferior al promedio de –7 puntos registrado en los 12 meses precrisis.

    Las importantes pérdidas de empleo en la construcción están relacionadas con el tipo de relaciones laborales y la estructura empresarial. En concreto, la mayor destrucción de empleo ante un shock se explica en parte por la elevada temporalidad (un 40% de los trabajadores del sector constructor tenían un contrato temporal en 2019), por el elevado peso de trabajadores autónomos (un 30% del total) y de empresas pequeñas (un 55% de las empresas de construcción en España no tienen asalariados y un 40% adicional tienen menos de 10 asalariados). Esta situación pone de relieve los problemas estructurales del sector, que se hacen más visibles en épocas de crisis. En este sentido, se debería apostar por una estrategia de salida de la recesión en la que se fomente el crecimiento empresarial y la gestión del capital humano, por ejemplo, con medidas para retener la mano de obra cualificada e invertir en formación y calificación del personal.

    • 1. La construcción perdió 157.000 afiliados en la última quincena de marzo, si bien los datos de abril y mayo fueron más positivos y arrojaron una notable recuperación del empleo perdido.
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    El shock actual es de naturaleza muy distinta que el que originó la recesión anterior, ya que no tiene su origen en el sector inmobiliario.

    El punto de partida de los agentes económicos es mucho más robusto que el del año 2008.

    Situación del sector respecto a la crisis de 2008

    Con todo, es muy importante también poner de relieve que el punto de partida del sector es mucho más sólido que cuando estalló la anterior crisis, en 2008, y ello ofrece cierta confianza sobre su capacidad de recuperarse: 

    • Las empresas constructoras y promotoras han mejorado notablemente su posición financiera. Destaca la notable reducción del peso de la deuda a corto plazo en los balances empresariales, un factor determinante para evitar que problemas de liquidez puedan acabar derivando en problemas de solvencia. 
    • La producción de nuevas viviendas no parece excesiva en relación con la necesidad de vivienda estructural. En 2019, los visados de obra nueva ascendieron a 106.266 viviendas (una octava parte de los visados de 2006) frente a los 134.176 nuevos hogares creados el año pasado según la EPA. Además, las nuevas viviendas se están construyendo en zonas con alta demanda acreditada y mayor dinamismo demográfico.
    • Menor exposición del sector bancario al sector promotor y constructor. La proporción del crédito al sector inmobiliario en los balances bancarios se ha reducido significativamente. Asimismo, la tasa de morosidad de los préstamos bancarios al sector se ha reducido de forma drástica desde 2013 (valor máximo) y, en general, la situación de solvencia y de liquidez de la banca es más robusta y holgada.
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  • El precio de la vivienda acusará la crisis, pero con diferencias notables según la geografía y la tipología de inmueble

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    En un contexto de una reducción muy significativa de la demanda, es de esperar que el precio de la vivienda experimente un cierto ajuste en el periodo 2020-2021, aunque las disparidades geográficas y por tipología de vivienda serán notables. En concreto, prevemos que el retroceso de los precios de la vivienda será superior en el mercado de segunda mano y en las zonas turísticas, muy afectadas por la restricción a la movilidad internacional.

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    Antes del shock de la COVID-19, el precio de la vivienda ya se estaba desacelerando

    Según la estadística publicada por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (basada en tasaciones), el precio de la vivienda retrocedió un 0,8% intertrimestral en el 1T 2020. En términos interanuales, el avance todavía fue positivo, con un mínimo incremento del 0,3%, un dato que supone una marcada ralentización frente al 2,1% interanual registrado en el 4T 2019. La estadística de precios de la vivienda publicada por el INE (basada en precios de transacción) también mostró una desaceleración hasta el 3,2% interanual en el 1T 2020 frente al avance del 3,6% en el 4T 2020. Dicha desaceleración se produjo por el menor crecimiento del precio de la vivienda de segunda mano (0,4% intertrimestral), mientras que la vivienda nueva anotó un importante repunte (5,1% intertrimestral). 

    Los indicadores de precios de la vivienda procedentes de distintos portales inmobiliarios (basados en precios de oferta), que se publican con más frecuencia y menos retraso temporal, poco a poco empiezan a reflejar el impacto de la crisis. Por ejemplo, el índice de Fotocasa, que recoge la evolución del precio por metro cuadrado de la vivienda de segunda mano, retrocedió un 1,1% interanual en mayo, y el índice de Tinsa mostró un tímido avance en la costa mediterránea (0,3%). Sin embargo, todavía se registran crecimientos significativos en las grandes ciudades (3,6%) y las Islas Baleares y Canarias (3,8%), aunque en ambos casos se observa una desaceleración respecto al avance de 2019. Asimismo, se empiezan a observar algunas rebajas de precios en las ofertas de pisos de los portales inmobiliarios, pero el impacto en los precios de transacciones por ahora sigue siendo contenido. 

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    Se prevé que la tendencia negativa del precio de la vivienda se acentúe en la segunda mitad del año

    De cara al segundo semestre, es de esperar que la tendencia negativa del precio de la vivienda se acentúe. Habitualmente, tras una caída significativa de las compraventas, unos meses más tarde suele empezar a producirse un ajuste de los precios. En esta ocasión, la caída de compraventas ha sido muy abrupta debido a las medidas de confinamiento que han restringido la movilidad de las personas. Es de esperar, por tanto, que los precios de la vivienda poco a poco vayan reaccionando al nuevo entorno. 

    Existe una notable incertidumbre sobre la magnitud de la corrección que experimentará el precio de la vivienda en esta recesión. Pensamos que es muy improbable que se produzca un ajuste de una magnitud similar a la acaecida en el anterior periodo recesivo. Asimismo, cabe esperar que el periodo de ajuste de precios sea significativamente más corto. Como ya se ha comentado en el artículo anterior, ni el shock actual tiene su origen en el sector inmobiliario ni este había acumulado desequilibrios que hagan prever que se puedan activar los mecanismos de ajuste de precios que se retroalimentan. En particular, antes de la COVID-19 el precio de la vivienda no estaba sobrevalorado en agregado.1  Todo ello nos lleva a dibujar escenarios en los que el precio de la vivienda sufrirá un ajuste de una magnitud más contenida que la de la última crisis. En concreto, prevemos que el precio de la vivienda podría retroceder entre un 6% y un 9% durante el bienio 2020-2021 en el conjunto de España. Si bien el precio de la vivienda empezaría a anotar tasas positivas en el segundo semestre de 2021, no prevemos que recupere el nivel precrisis antes de 2024.

    • 1. Véase el artículo «La creciente divergencia del precio de la vivienda en España» disponible en: https://www.caixabankresearch.com/es/analisis-sectorial/inmobiliario/creciente-divergencia-del-precio-vivienda-espana.
    En 2020-2021, el precio de la vivienda sufrirá un cierto ajuste,

    que será de mayor magnitud en las zonas turísticas y en la vivienda de segunda mano

    La evolución del precio será muy dispar según la localización de la vivienda.

    Aquellos mercados que ya mostraban unos precios algo más tensionados, como los centros de las grandes ciudades y las zonas turísticas, experimentarán un mayor ajuste. La magnitud del ajuste dependerá, en parte, de cómo evolucione el interés de los inversores internacionales por seguir comprando en estas zonas, porque en los últimos años han contribuido al mayor dinamismo de estos mercados.2 Asimismo, los cambios en las preferencias residenciales en lo que respecta a dónde y cómo vivir, propiciadas por ejemplo por la mayor prevalencia del teletrabajo en la «nueva normalidad», pueden reducir la presión sobre los precios residenciales en las ciudades más congestionadas y trasladar parte de la demanda hacia las conurbaciones mejor conectadas con los centros de trabajo. 

    Por otra parte, la evolución de los precios de la vivienda en las zonas turísticas se verá altamente condicionada por la recuperación de los flujos de movimientos internacionales de personas. Si bien las restricciones se levantaron parcialmente a finales de junio, la recuperación de los flujos de turistas se prevé que sea incompleta mientras no haya una vacuna o un tratamiento eficaz contra la enfermedad.

    • 2. Véase Álvarez, L., Blanco, R. y García-Posada, M. (2020), «La inversión extranjera en el mercado inmobiliario residencial español entre 2007 y 2019», Boletín Económico del Banco de España 2/2020.
    p 20
    Las disparidades en la evolución de los precios por tipología de vivienda también pueden ser notables

    Es probable que el retroceso de los precios de la vivienda sea superior en el mercado de segunda mano, que representa el grueso de transacciones (más del 80% en 2019), puesto que suele ser más sensible al ciclo económico. El precio de la vivienda de obra nueva experimentará un menor retroceso en términos relativos, ya que la oferta es más escasa en este segmento. Esta dicotomía en la evolución del precio de la vivienda nueva y la usada ya se observó en la recesión anterior: desde su valor máximo en 2008 hasta el mínimo en 2013, el precio de la vivienda nueva retrocedió un 32% en términos acumulados, mientras que la vivienda de segunda mano acumuló una caída muy superior, del 43,7%. Este patrón se observó también en todas las comunidades autónomas.

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  • La crisis de la COVID-19 acelerará la transformación del sector inmobiliario

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    La crisis actual está desencadenando cambios en numerosos aspectos de nuestras vidas, muchos de ellos relacionados con nuestras preferencias residenciales. Por ejemplo, el teletrabajo puede llegar a transformar cómo y dónde vivimos. La pandemia también ha supuesto un impulso a la digitalización del sector inmobiliario y podría acelerar ciertas transformaciones en otros ámbitos como la rehabilitación de vivienda, lo que apoyaría la transición hacia una economía más sostenible.

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    La crisis como impulsora del teletrabajo

    Más allá del análisis coyuntural de cómo evolucionará la economía y el sector inmobiliario este año y el próximo, es importante preguntarse si una vez superada esta pandemia volveremos a una situación similar a la de antes del shock, o si se producirán cambios sustanciales en nuestra sociedad y en nuestra forma de vivir y relacionarnos. Unos cambios que pueden afectar de forma permanente nuestros hábitos y preferencias de consumo, y abarcar muchos ámbitos desde cómo nos educamos o trabajamos hasta cómo compramos y hacemos deporte, por ejemplo. Aunque es difícil dar respuestas definitivas a esta cuestión, hay algunas transformaciones que ya estaban en marcha antes del coronavirus y que se pueden acelerar con la crisis, lo que precipitaría el cambio de forma permanente.1 

    La crisis ha supuesto un impulso al teletrabajo. Durante la pandemia, el teletrabajo se ha instaurado como la opción preferente para quienes pueden trabajar desde casa con el fin de facilitar el distanciamiento social y evitar desplazamientos innecesarios al centro de trabajo. Lo cierto es que, ya antes de la pandemia, cada vez más empresas estaban favoreciendo el teletrabajo con la creación de las infraestructuras necesarias para la conexión remota, poniendo dispositivos móviles a disposición de sus trabajadores y ofreciéndoles la formación necesaria en herramientas digitales. Un estudio reciente de CaixaBank Research estima que en la actualidad un 32,6% del total de los empleados en España podría potencialmente llevar a cabo su trabajo en remoto, un porcentaje similar al de la mayoría de las economías avanzadas.2 En este sentido, es muy probable que el teletrabajo sea uno de esos cambios que ya se estaban produciendo y que se acelerarán gracias a la crisis. 

    • 1. Léase el Dossier «El mundo después de la COVID-19» en el IM05/2020 disponible https://www.caixabankresearch.com/es/informe-mensual/445/mayo-2020/mundo-despues-covid-19, que contiene reflexiones sobre los cambios que la pandemia traerá para la economía y la sociedad.
    • 2. Véase el artículo «La COVID-19 da un empujón al teletrabajo» disponible en https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/mercado-laboral-y-demografia/covid-19-da-empujon-al-teletrabajo. Y Dingel, J. y Neiman, B. (2020). «How many jobs can be done at home?». NBER Working Papers.
    El teletrabajo influye en las preferencias de los compradores a la hora de elegir vivienda

    El aumento del teletrabajo tiene importantes implicaciones para el mercado inmobiliario, pues afecta directamente a las preferencias de los compradores sobre la ubicación de la vivienda (se puede vivir más lejos del centro de trabajo si hay que desplazarse menos días a la semana) y sobre el tamaño y distribución de la vivienda (se demandarán viviendas más amplias y que sean versátiles, con distintos usos del espacio, por ejemplo).3 Esta transformación tiene un impacto que sobrepasa el propio sector inmobiliario, pues las planificaciones urbanística, de transportes y servicios públicos deberán adaptarse a esta nueva realidad. 

    Los cambios en la forma de trabajar afectarán a nuestro modo de vida y pueden ayudar a acelerar la transición económica hacia un sistema más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Los compradores cada vez prestan más atención a aspectos relacionados con la sostenibilidad de las viviendas y su eficiencia energética, un cambio que ya se estaba produciendo, pero que puede verse acelerado tras la pandemia. La crisis también ha puesto al descubierto las carencias en algunas viviendas, que no cumplen los mínimos requisitos de salubridad. En este sentido, puede cobrar una mayor importancia la rehabilitación de las viviendas existentes, pues generalmente se construyeron con unos estándares de sostenibilidad muy distintos a los que se exigen actualmente a la obra nueva. 

    • 3. Asimismo, el largo periodo de confinamiento ha hecho que los consumidores valoren más que las viviendas tengan terraza o algún espacio exterior de uso privado, aunque no está claro todavía si este cambio de preferencias ha sido temporal o se trata de un fenómeno más persistente, por ejemplo, ante la posibilidad de que se produzca un rebrote y se vuelvan a implementar medidas de confinamiento.
    La crisis también ha puesto de manifiesto que las empresas más digitalizadas salen reforzadas

    Las empresas que habían invertido en adoptar las nuevas tecnologías digitales han podido seguir ofreciendo sus servicios a distancia, por ejemplo, mediante visitas virtuales a las viviendas. También se han dado facilidades a los potenciales compradores, por ejemplo, ofreciendo la posibilidad de reservar un piso por más tiempo de lo habitual durante el estado de alarma y sin coste en caso de desistimiento. En muchos casos, posiblemente se haya conseguido mejorar la experiencia del cliente. Esto podría propiciar que el cliente siguiera demandando una mayor flexibilidad y personalización de los servicios una vez que se supere la pandemia. 

    Algo que también ha dejado al descubierto la crisis del coronavirus es la enorme dificultad de construir viviendas cumpliendo las medidas de distanciamiento social en las obras. En parte, esto se debe a la propia naturaleza de la actividad. Pero también es cierto que pone de relieve que el sector de la construcción se encuentra rezagado en la adopción de las nuevas tecnologías digitales y de la robotización. Por ejemplo, se podría reducir el número de trabajadores en las obras con procesos de producción más industrializados, en los que muchos de los trabajos especializados se realizaran en otra ubicación y de forma más automatizada. 

    El mercado del alquiler y la accesibilidad a la vivienda

    La crisis también ha traído cambios en el mercado del alquiler. En los últimos años, el número de pisos destinados al alquiler turístico a corto plazo crecieron de forma exponencial. Con el derrumbe del turismo, estos pisos han quedado vacíos y muchos inversores particulares han decidido traspasarlos al alquiler convencional. Probablemente este proceso dé marcha atrás a medida que el turismo internacional se vaya recuperando, pero es posible que no se revierta completamente la situación si los inversores perciben un mayor riesgo en el mercado de corto plazo (por ejemplo, una mayor volatilidad de los ingresos). 

    En una vertiente más negativa, la crisis también ha puesto al descubierto los problemas de accesibilidad a la vivienda, especialmente entre la población más vulnerable, que suele vivir en régimen de alquiler.Imagen eliminada. El Gobierno ha adoptado varias medidas para apoyar a los inquilinos ante la crisis de la COVID-19, como la suspensión de los desahucios hasta final de año, la renovación automática de contratos de alquiler por seis meses y la concesión de microcréditos para pagar el alquiler. Estas medidas ayudarán a atajar la emergencia social del momento. Sin embargo, el mercado del alquiler adolece de problemas estructurales que necesitan de una regulación estable que favorezca la inversión. En este sentido, la creación de un parque relevante de vivienda con alquileres asequibles debería ser una prioridad.

    En definitiva, la COVID-19 no solamente nos ha traído una profunda crisis económica. Una vez superemos este bache, que lo haremos, los cambios económicos y sociales resultantes pueden ser de calado y tendrán un importante impacto en el mercado inmobiliario a largo plazo. No hay vuelta atrás. 

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  • Una recesión económica global sin precedentes

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    La extensión del coronavirus a nivel global ha supuesto un shock sin precedentes para la economía mundial. La economía española se ha visto especialmente afectada, en parte por su mayor dependencia del turismo internacional. En el segundo semestre del año, prevemos que se afiance el proceso de recuperación económica gracias a la relajación de las medidas de distanciamiento social y al apoyo de la amplia batería de medidas fiscales y monetarias adoptada. Sin embargo, prevemos que la economía seguirá operando por debajo de su potencial durante los próximos años.

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    La actividad mundial caerá fuertemente en 2020

    A principios de año se manejaban previsiones que apuntaban a una continuidad de la senda expansiva del sector inmobiliario español en 2020, si bien a unos ritmos más moderados que en los años anteriores. Sin embargo, estos escenarios pronto quedaron superados por la extensión global del coronavirus. Aunque todavía es muy difícil calcular con exactitud las consecuencias económicas que acabará teniendo esta crisis (la incertidumbre sigue siendo muy elevada), muy probablemente serán de una intensidad inaudita, tanto para la economía mundial como para la española y, en particular, para el sector inmobiliario.

    La actividad mundial caerá fuertemente en 2020 (en torno al 4%), un retroceso muy superior al experimentado durante la Gran Recesión de 2009, debido a los efectos que están teniendo sobre la economía las medidas de distanciamiento social implementadas por la mayoría de los países para contrarrestar el avance del virus. Para hacer frente a este fuerte impacto económico, se han desplegado rápidamente una batería de medidas fiscales y monetarias de una amplitud y un calado extraordinarios, con el objetivo de proteger los balances de los hogares y las empresas. Los principales bancos centrales están actuando con rapidez y contundencia, garantizando la abundancia de liquidez y el acceso favorable al crédito, y anclando un entorno de bajos tipos de interés. Estas medidas favorecerán que se afiance el proceso de recuperación de las economías a partir del segundo semestre de 2020, un proceso que debería culminar en un intenso crecimiento en 2021 que podría llegar a situarse por encima del 6% a nivel global.

    La economía global y la española están experimentando una fortísima contracción que afectará al sector inmobiliario en 2020.

    Las medidas económicas que se están implementando apoyarán el proceso de recuperación de la actividad.

    La economía española acusó especialmente la caída de la actividad

    La economía española se encuentra entre las economías desarrolladas que más acusó la caída de la actividad en el primer semestre de 2020, por el fuerte impacto de la pandemia y por la mayor importancia del turismo, un sector gravemente afectado por la crisis como consecuencia de las restricciones a la movilidad internacional de las personas. Así, tras un desplome del 5,2% intertrimestral (–4,1% interanual) en el primer trimestre del año (el mayor retroceso intertrimestral desde que empezó la serie histórica del INE en 1995), la información disponible apunta a que en el 2T la actividad habría sufrido un descenso claramente superior, puesto que las restricciones asociadas al estado de alarma han afectado a más semanas. No obstante, a partir de mayo, las fases iniciales del desconfinamiento trajeron consigo una reactivación progresiva de la actividad, tal y como muestran indicadores como el consumo de electricidad o el gasto con tarjetas. 

     

    En el segundo semestre de 2020, la actividad económica seguirá remontando

    Aunque la activivdad económica seguirá remontando en la segunda mitad de 2020, la incertidumbre que rodea el escenario de previsiones es excepcionalmente elevada, sobre todo por las incógnitas que rodean la futura evolución de la pandemia. Por ello, hemos optado por presentar un rango central de previsiones. Una de las hipótesis clave es que las medidas de distanciamiento social se tendrán que mantener hasta bien entrado el año que viene, hasta que se descubra una vacuna o un tratamiento efectivo contra la COVID-19. Durante este tiempo, es probable que se produzcan nuevos brotes de contagio, pero se asume que serán locales y puntuales, y que su control no requerirá volver a un confinamiento generalizado. Todo ello lastrará la capacidad de recuperación de la economía, que si bien esperamos que experimente un notable rebote en 2021, difícilmente podrá recuperar los niveles de actividad previos a la crisis antes de 2023.1

    • 1. Véase el artículo «La actividad empieza a reactivarse gradualmente con el desconfinamiento» disponible en https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/analisis-coyuntura/actividad-espana-empieza-reactivarse-gradualmente para una descripción detallada de los supuestos de este escenario y el cuadro macroeconómico completo.
    p4
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  • El sector turístico frente a la COVID-19: un impacto sin precedentes

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    La COVID-19 está teniendo un fuerte impacto sobre la actividad económica de España y, en particular, sobre el sector turístico. En CaixaBank Research esperamos que el PIB retroceda entre un 13% y un 15% en 2020, y que no recupere los niveles precrisis hasta el año 2023. En lo que respecta al sector turístico, las perspectivas son incluso más adversas para el año 2020, al ser uno de los sectores más afectados por la pandemia. 

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    Tras decretarse el estado de alarma el 14 de marzo, la movilidad de la población quedó reducida a la mínima expresión. Se cerraron las fronteras y la población tuvo que confinarse en sus hogares con el fin de controlar la propagación del coronavirus. En consecuencia, un sector tan dependiente de la movilidad como el turístico entró en un estadio de inactividad casi total. Solo tras el inicio de la desescalada de las medidas de confinamiento, las perspectivas del sector han comenzado a mejorar. Los indicadores de gasto de tarjetas en TPV de CaixaBank apuntan a que el gasto turístico ha dejado atrás su fase de hibernación y muestra una incipiente recuperación. Por ello, si la situación sanitaria se mantiene bajo control, para la segunda mitad del año 2020 se espera una considerable mejora de la actividad que, en cualquier caso, no impedirá que la caída de la demanda para el conjunto del año sea de gran intensidad. Según las previsiones de CaixaBank Research, en 2020 el gasto turístico de extranjeros caerá alrededor del 50%, y el de turistas domésticos se verá reducido casi un 30%.

    El tejido empresarial turístico afronta una situación de gran complejidad. Durante los meses más duros del confinamiento, ningún alojamiento turístico pudo abrir sus puertas, de tal manera que la temporada primaveral se perdió por completo. Esta circunstancia ha empujado al sector a recurrir masivamente a las líneas de crédito con el aval del ICO y a los ERTE, para así asegurar la supervivencia de las empresas en un entorno sin ingresos que se ha prolongado durante más de dos meses. En esta situación, el sector ha sido el que más empleo ha destruido en la primera mitad del año. Hasta junio, cerca del 44% de la caída de la afiliación a la Seguridad Social se debió a la pérdida de empleo en empresas turísticas. A pesar de ello, los indicadores de actividad apuntan a una reapertura paulatina del negocio turístico: según los datos de facturación en TPV de CaixaBank, mientras que en el mes de mayo un 75% de los hoteles y agencias turísticas permanecían cerrados, durante la segunda semana de julio la cifra descendió al 31%. Si en los próximos meses la mejora de las perspectivas de demanda se sostiene, la reactivación del sector continuará avanzando y, con ella, la recuperación de parte del empleo perdido.

    En este contexto, según nuestras estimaciones, el PIB turístico podría caer cerca de un 45% en el conjunto de 2020, lo que supondría la pérdida de alrededor del 5% del PIB total. Este impacto será especialmente intenso en las comunidades autónomas mediterráneas y en las islas, donde existe una fuerte dependencia de la llegada de turistas extranjeros y donde los sectores turísticos tienen un mayor peso sobre la actividad económica.

    A pesar de que las perspectivas de 2020 son abrumadoramente negativas, el medio plazo invita a ser más positivos. El sector turístico llegó a febrero de 2020 tras encadenar casi una década de resultados extraordinarios, en la que se hizo frente a las inversiones necesarias para apuntalar su competitividad. Los tiempos del turismo poscoronavirus van a requerir una oferta turística adaptada al nuevo contexto y con capacidad de poner a disposición de la demanda servicios personalizados y de calidad, algo por lo que los empresarios del sector llevan apostando durante los últimos años. Por todo ello, aunque la COVID-19 dibuja un futuro más incierto que nunca, el sector turístico se presenta capaz de recuperarse de manera vigorosa a medio plazo, lo que lo recolocaría como un motor de crecimiento clave para la economía española.

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  • El año más duro para el sector turístico

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    La crisis sanitaria causada por la COVID-19 ha supuesto un shock sin precedentes para el sector turístico español. Los indicadores de demanda confirman que el parón durante los meses de confinamiento ha sido total, tanto para el turismo internacional como para el turismo doméstico. El cese del estado de alarma y la recuperación de la movilidad internacional en la UE han supuesto un revulsivo para la reactivación de los flujos de turistas en España. Las perspectivas para los próximos meses apuntan a una recuperación relativamente rápida del turismo doméstico y más gradual para el extranjero, aunque la delicada situación sanitaria será un foco muy vivo de incertidumbre.

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    La movilidad ha sido parte fundamental del éxito del sector turístico español durante las últimas décadas. La gran expansión de las conexiones aéreas internacionales y el boom de conectividad que supuso la puesta en marcha del espacio Schengen ayudaron a que España pasase de recibir 32 millones de turistas internacionales en el año 1995 a más de 83 millones en 2019 y se colocase como segundo país en llegadas de turistas internacionales, solo por detrás de Francia. En lo que llevamos de 2020, la propagación de la COVID-19 a escala global ha puesto contra las cuerdas la movilidad internacional y doméstica de la población mundial. Las medidas de confinamiento implantadas por un elevado número de países para controlar la crisis sanitaria han comportado que, a finales de junio, 183 países tuvieran sus fronteras cerradas o con restricciones de entrada. Esto ha supuesto una dramática caída de los flujos de turistas internacionales, y España no ha sido la excepción.

    El estado de alarma y la paralización del turismo

    El estado de alarma se declaró el 14 de marzo y supuso el cierre de las fronteras españolas. Entre esa fecha y el 15 de junio, primer día en el que se permitió la entrada de un grupo de turistas alemanes a la isla de Mallorca, ningún turista extranjero pudo viajar a España. Según datos del INE, entre enero y mayo de 2020 se registraron 10,5 millones de llegadas internacionales, un 63,9% menos que durante el mismo periodo de 2019. La magnitud de la caída es similar si observamos el gasto turístico que efectuaron los turistas internacionales hasta mayo (–61,7%) o las pernoctaciones en alojamientos turísticos (–61,5%), lo cual apunta, inequívocamente, a que la caída durante los meses de abril y mayo de la actividad del turismo extranjero, que representa el 70% de la demanda turística, ha sido extraordinariamente profunda.

    Por otro lado, el estado de alarma también supuso el confinamiento de la población local, lo cual provocó que, hasta mayo, las caídas en los flujos turísticos domésticos fueran similares a las de los flujos internacionales. Así, las pernoctaciones en alojamientos turísticos efectuadas por viajeros españoles se desplomaron un 62,8% interanual entre enero y mayo. No obstante, la recuperación de la movilidad doméstica ha sido uno de los ejes centrales de la desescalada que ha vivido España, lo que ha llevado a que a finales de mayo ya se registrara una tímida recuperación de la actividad hotelera. Según datos de la encuesta de ocupación hotelera, en mayo, 82.600 viajeros españoles se hospedaron en un hotel, pasando una estancia media de 2,5 noches. Se trata de un volumen muy pequeño (un 98% inferior al de mayo de 2019), pero ilustra que la desescalada ya empezó a influir positivamente en los flujos de turistas domésticos.

    Nuevas fuentes de información para monitorizar la evolución del turismo en tiempo real

    En la coyuntura actual, tan cambiante de semana en semana, detenerse en la descripción de los datos oficiales, en su gran mayoría disponibles hasta mayo de 2020, profiere una imagen algo obsoleta de la situación actual del sector. Por ello, en los últimos meses, uno de los principales esfuerzos llevados a cabo por los analistas económicos ha sido la explotación de indicadores de mayor frecuencia que nos ayuden a hacer un seguimiento en tiempo real de la situación. En este sentido, un buen número de empresas tecnológicas y de instituciones públicas ha hecho un esfuerzo por poner a disposición del público estadísticas diarias de movilidad que nos ayudan a comprender la magnitud del impacto y, sobre todo, la velocidad de normalización de la actividad.1 

    Entre estos indicadores, el elaborado por Google a partir de las lecturas de su aplicación Google Maps en dispositivos móviles nos resulta de gran utilidad. Tal y como se observa en el siguiente gráfico, la movilidad fuera de los hogares durante la fase más intensa del estado de alarma alcanzó caídas del 80%.2 Por otro lado, a partir del 2 de mayo, primer día de la desescalada por fases, se observa un claro cambio de tendencia. En tan solo un mes, el nivel de movilidad de la población limitó su caída con respecto a los niveles pre-COVID de un 68% a un 29%. Esta recuperación de la movilidad a finales de mayo, tal y como se ha mencionado anteriormente, facilitó que se registraran las primeras pernoctaciones hoteleras del estado de alarma. Los datos de junio apuntan a que la recuperación de la movilidad doméstica continuó avanzando (a finales de mes se situó alrededor del –12%), y presumiblemente continuarán mejorando en los próximos meses si logramos evitar la expansión del virus sin tener que volver a aplicar medidas de confinamiento estrictas y generalizadas. 

    • 1. El INE ha elaborado un indicador de movilidad construido a partir de datos de las principales compañías de telecomunicaciones de España. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha publicado estadísticas de movilidad diarias a partir de los registros de las infraestructuras de transporte que gestiona (carretera, estaciones de tren, aeropuertos, etc.). Entre otras empresas tecnológicas, Google (google.com/covid19/mobility/), Apple (apple.com/covid19/mobility) y CityMapper (citymapper.com/cmi) han publicado estadísticas de movilidad a partir de las lecturas efectuadas por sus aplicaciones de navegación.
    • 2. El periodo con mayores restricciones a la movilidad se registró entre el 30 de marzo y el 15 de abril, cuando se prohibieron todas las actividades no esenciales.

    Movilidad no residencial en España

    Variación con respecto al nivel base* (%)

    p4
    Nota: Datos en promedio de 7 días. (*) El nivel base corresponde a la movilidad promedio registrada en el mismo día de la semana entre el 3 de enero y el 6 de febrero. Fuente: CaixaBank Research, a partir de Google Mobility Report.
    Los datos de pagos con tarjetas muestran que el gasto turístico se está reactivando más lentamente que la movilidad

    El seguimiento de la movilidad es de enorme utilidad, puesto que actúa como indicador adelantado de la movilización de los flujos turísticos. Sin embargo, no nos revela con exactitud la situación actual y la evolución del consumo, sea turístico o no. Por ese motivo, CaixaBank también ha hecho un gran esfuerzo para elaborar indicadores a tiempo real mediante la metodología big data, a partir de los datos de pagos con tarjeta en sus terminales de puntos de venta (TPV), y aprovechando la información sobre el país de emisión de la tarjeta que realiza el pago y sobre el tipo de comercio donde se efectúa.3 

    Lo que revelan estos indicadores es que el consumo de bienes no esenciales se redujo a la mínima expresión durante el estado de alarma y que, con el levantamiento de las restricciones a la movilidad, se recuperó con fuerza. Tal y como se puede observar en el siguiente gráfico, la evolución del consumo minorista (textil, electrodomésticos, etc.) con tarjetas españolas ha respondido muy rápidamente a la mejora de la movilidad local y, desde mediados de junio, se situó en niveles similares o superiores a los del mismo periodo de 2019. En el caso del consumo de ocio y restauración, que depende en gran parte de la población local pero que también forma parte del consumo habitual de los turistas, se observa una tendencia de recuperación clara. Durante la última semana de junio, el consumo presencial de tarjetas en ocio y restauración cayó apenas un 1% interanual, frente a la caída de alrededor del 95% observada durante el estado de alarma.

    En lo que respecta al gasto turístico, a la recuperación aún le queda mucho recorrido. El consumo turístico doméstico mejoró de manera muy tímida tras la entrada en la fase 2 de parte del territorio nacional a finales de mayo, cuando se reabrieron las zonas comunes en hoteles, y ya de un modo más significativo tras la finalización del estado de alarma a finales de junio, que nos permitió volver a viajar entre comunidades autónomas. No obstante, tal y como se observa en el gráfico posterior, el gasto turístico doméstico todavía registró una caída del 47% interanual entre el 6 y el 12 de julio. En cuanto al consumo turístico de extranjeros, mejoró intensamente tras las primeras semanas de fronteras abiertas para ciudadanos del espacio Schengen, al registrar una caída del 74% interanual entre el 6 y el 12 de julio, alrededor de 22 puntos porcentuales (p. p.) menos que antes de la apertura de fronteras. En conclusión, el gasto turístico se sitúa aún en niveles extraordinariamente bajos, pero las mejores perspectivas de la movilidad de turistas tras la reapertura de las fronteras autonómicas e internacionales con los países Schengen (80% de la demanda de España) nos invitan a pensar que la recuperación del gasto turístico puede ganar tracción si la conectividad entre orígenes y destinos se reactiva y la pandemia se mantiene bajo control.

    • 3. CaixaBank Research publica semanalmente un informe sobre la evolución de este indicador de consumo en tiempo real en https://www.caixabankresearch.com/es/publicaciones/notas-breves-actualidad-economica-y-financiera

    Pagos presenciales en TPV de CaixaBank

    Variación interanual (%)

    p 6
    Notas: El gasto turístico se aproxima utilizando los pagos en TPV de hoteles y agencias de viajes. Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos internos.
    Los turistas internacionales recuperan su interés por viajar a España, según Google Trends

    Según lo indicadores de reservas y de búsquedas en internet, que suponen un indicador adelantado de demanda, el interés por hacer turismo en España está mejorando considerablemente. Así, los datos de Google Trends muestran que las búsquedas del término «hotel» realizadas desde España, que ilustrarían el interés por hacer una reserva hotelera por parte de los turistas domésticos, han pasado de un –84% interanual en abril a un –46% durante la última semana de junio. Por otro lado, las búsquedas de turistas extranjeros sobre viajes a España están repuntando en países clave para el sector turístico español. Tal y como se observa en los siguientes gráficos, si comparamos el nivel semanal de búsquedas realizado desde cada país con el nivel esperado de acuerdo con el patrón histórico de búsquedas, vemos que en el Reino Unido y Alemania el interés de la población por viajar a España se ha normalizado en gran medida durante la última semana de junio, mientras que en los Países Bajos se sitúa levemente por debajo del nivel esperado. Por su parte, se observa que en Francia e Italia el interés se situó, respectivamente, un 27% y un 47% por debajo de sus niveles esperados a esas alturas de año, probablemente debido a que son dos mercados emisores que ofrecen alternativas turísticas domésticas muy competitivas. En el caso de Italia, además, el Gobierno ha lanzado una medida de incentivos directos (hasta 150 euros por hogar) a los italianos que decidan hacer turismo doméstico, de tal manera que la perspectivas de llegadas de turistas italianos a España son menos favorables. Finalmente, en el caso de EE. UU., un país con el que la UE mantiene su frontera cerrada, se puede observar que el interés por hacer turismo en España se continúa alejando de su nivel esperado. 

    Búsquedas semanales en Google sobre viajes a España

    Índice (100 = máximo histórico)

    p 7
    Nota: Se utilizan datos de búsquedas de la palabra España en el idioma oficial de cada país dentro de la categoría de viajes. Las búsquedas esperadas consisten en la previsión de búsquedas realizada con datos de un año antes utilizando un modelo ARIMA (1
    Previsiones sobre la evolución del sector turístico en 2020

    A pesar de la mejora de las perspectivas que se infiere del análisis de los últimos datos, no hay que olvidar que el escenario actual va asociado a una gran incertidumbre y que dependerá de que se consiga mantener el balance entre movilidad y seguridad hasta que se encuentre una vacuna o un tratamiento efectivo contra la COVID-19. Así, las previsiones que presentamos a continuación dependen en gran medida de la evolución de la pandemia en España y en los países emisores de turistas. Nuestro escenario central de previsiones supone que la expansión de la COVID-19 en España se mantiene controlada, aunque incorpora la posibilidad de rebrotes que podrían obligar a tomar medidas de confinamiento localizadas. Adicionalmente, trabajamos bajo el supuesto de que el descubrimiento de una vacuna o de un tratamiento efectivo tendría lugar a mediados de 2021.4

    Con estos supuestos, prevemos que el gasto turístico doméstico se recupere considerablemente durante la segunda mitad del año. En concreto, prevemos que alcance cotas muy similares, aunque ligeramente inferiores, a las registradas en el mismo periodo de 2019, debido al balance de los factores limitantes y de apoyo. En primer lugar, la situación sanitaria continuará restringiendo la recuperación de la demanda, a causa de i) una percepción de menor seguridad, ii) la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia y iii) las medidas de distanciamiento social que se mantendrán a lo largo de todo el año. Además, estimamos que las consecuencias de la crisis actual sobre la capacidad adquisitiva de los hogares llevarán a muchos españoles a gastar menos en turismo este año por motivos puramente económicos. Por otro lado, los factores que apoyarán la recuperación serán i) la buena conectividad que ofrece la red de carreteras para el transporte privado dentro de la península, ii) la recuperación de los vuelos domésticos, más fácil de coordinar a través de la acción de Aena, y iii) la sustitución de las salidas turísticas al exterior por viajes domésticos. Este último hecho se presenta como uno de los más determinantes para la recuperación del turismo doméstico. Entre julio y diciembre de 2019, los turistas residentes en España gastaron 9.500 millones de euros en el extranjero, frente a los 18.800 que destinaron al turismo doméstico. Según nuestras previsiones, el efecto sustitución puede aportar unos 2.500 millones de euros al turismo doméstico.  

    • 4. éase el artículo «La actividad empieza a reactivarse gradualmente con el desconfinamiento» disponible en https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/analisis-coyuntura/actividad-espana-empieza-reactivarse-gradualmente?212= para una descripción detallada de los supuestos de este escenario y el cuadro macroeconómico completo.
    p 8

    Por tanto, si se produce esta recuperación que esperamos, el gasto turístico doméstico para el conjunto de 2020 podría retroceder en torno al 30%, unos 8.400 millones de euros menos que en 2019, principalmente como consecuencia de la paralización de la actividad entre los meses de marzo y junio.

    Por otro lado, tal y como se observa en el siguiente gráfico, nuestras previsiones de
    gasto turístico de extranjeros muestran una evolución algo menos positiva en lo que resta de año debido a i) la pérdida de turismo extracomunitario, ii) una recuperación paulatina de la conectividad en la UE (muy dependiente de las conexiones aéreas y de la situación de la pandemia en el origen) y iii) la menor propensión a viajar fuera del país de residencia a causa de la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia. Con todo ello, según nuestras estimaciones, el gasto turístico extranjero caerá alrededor de un 25% interanual entre julio y diciembre de 2020, lo que llevaría a registrar una caída de más del 50% para el conjunto del año 2020 (47.000 millones de euros menos que en 2019). 

    Gasto turístico doméstico (izquierda) y extranjero (derecha)

    Millones de euros

    p 9
    Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.

    Con todo, el turismo doméstico no será capaz de mitigar el efecto de la caída en la demanda extranjera, que supuso el 70% del gasto turístico en 2019 y que en 2020 representará alrededor del 60%. Así, el gasto turístico total que efectuarán turistas residentes y extranjeros en España podría situarse alrededor de los 68.000 millones de euros en 2020, una caída cercana al 45% en relación con el año anterior. 

    La complejidad del entorno en el que opera actualmente el sector turístico también obliga a tener en consideración la evolución de la pandemia en los países de origen de nuestros turistas extranjeros, lo que añade, si cabe, mayor incertidumbre a la situación. Tal y como se puede observar en la siguiente tabla, donde se analizan 10 de los principales países emisores de turistas hacia España, la situación sanitaria y de conectividad parece relativamente favorable. Nuestra dependencia de los países europeos, donde la expansión de la pandemia parece más controlada, lleva a que gran parte de la demanda turística internacional de España mantenga unas buenas perspectivas sanitarias. Tan solo los mercados del continente americano, que suponen menos del 10% de la demanda turística extranjera en España, tienen unas perspectivas claramente negativas. En cualquier caso, a pesar de que la situación de los mercados emisores es buena, se trata de una situación incierta.

    Situación de los principales mercados emisores del sector turístico español a finales de junio

    p 10
    Nota: (*) Los gráficos muestran el crecimiento del número de contagios por 100.000 habitantes entre el 23 de enero y el 30 de junio. A la derecha de cada gráfico, se indican los contagios por 100.000 habitantes los últimos 7 días de junio en cada país. Fu
    Previsiones sobre la evolución del sector turístico a medio plazo

    Realizar previsiones para este 2020 resulta altamente complejo por la elevada incertidumbre que rodea la evolución de la pandemia. En cambio, si nos centramos en el medio plazo, y asumiendo que en este horizonte de previsión ya se ha descubierto una vacuna o un tratamiento eficaz para la COVID-19, la recuperación de la confianza de los turistas internacionales, el mayor atractivo de destinos consolidados y seguros durante las primeras etapas de la recuperación, y el rebote de la economía mundial proyectan unas perspectivas del sector turístico considerablemente mejores que para el año 2020.

    Tal y como se observa en el próximo gráfico, nuestras previsiones apuntan a una recuperación relativamente rápida de la demanda a medio plazo. En 2021, el gasto de los turistas internacionales alcanzaría un nivel superior al de 2016, aunque aún estaría lejos del nivel precrisis. No obstante, el sector viene de unos años extraordinarios, batiendo en 2019 todos los récords de volumen y gasto turístico, y recuperar los niveles de ingresos de 2016 ya podría considerarse como muy positivo.

    Gasto de los turistas internacionales en España

    Miles de millones de euros

    p 11
    Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.

    En conclusión:

    • La demanda turística en 2020 va a caer dramáticamente, sobre todo debido a la pérdida de movilidad de los turistas entre marzo y junio. 
    • En la segunda mitad del año, el gasto turístico se irá recuperando gradualmente apoyado por el turismo doméstico y por la llegada de turistas internacionales de países emisores tradicionales como Alemania y el Reino Unido. 
    • La dependencia de los flujos de turistas a la situación sanitaria en España y en los países emisores supondrá un foco de incertidumbre. A pesar de ello, las perspectivas para el sector a medio plazo continúan siendo positivas, gracias a que parte de una situación precrisis muy sólida.
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  • La reactivación del tejido empresarial turístico

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    Tras el shock que supuso la irrupción de la COVID-19, el tejido empresarial turístico redujo ostensiblemente sus niveles de actividad, destruyendo una gran cantidad de empleo y acogiéndose de manera masiva a los ERTE. En la actualidad, la oferta turística se encuentra inmersa en un proceso de reactivación. La eliminación de las restricciones a la movilidad ha animado a un buen número de establecimientos turísticos a reabrir sus puertas, a pesar de que los niveles de demanda aún se sitúan en cotas reducidas. Con el arranque de la temporada estival, es fundamental que el sector turístico pueda mantener, y gane, su apuesta por la reactivación. Solo
    así se logrará volver a generar empleo. 

    Plantilla

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    El colapso de la demanda turística entre los meses de marzo y junio estuvo acompañado de la desactivación de una gran parte de empresas turísticas que se vieron obligadas a cesar su actividad por las restricciones de movilidad y la imposibilidad de ofrecer sus servicios. Así, según datos de la encuesta de ocupación hotelera, entre marzo y mayo de 2020, permanecieron abiertos un promedio mensual de 4.100 establecimientos hoteleros, lo que representa un 73% menos que en el mismo periodo de 2019. Se trata de una caída muy importante, pero algo menor que la sufrida por la demanda (más del 90%). Esto se debe a que la reactivación del sector durante el mes de mayo ha sido algo más intensa de lo que se podría inferir a partir de los datos de demanda. Así, en el mes de mayo, un 12% de los establecimientos que estaban activos en febrero reabrieron sus puertas (principalmente establecimientos pequeños y con bajas necesidades de personal), adelantándose ligeramente a la demanda y a la expectativa de hacer frente a un repunte de reservas.

    Un análisis de la facturación por TPV para seguir a tiempo real la actividad de la oferta turística

    La complejidad de la coyuntura actual es tal que las encuestas que realiza el INE y que tradicionalmente nutren el análisis de la oferta turística de este informe nos otorgan mucha menos información que en el pasado, ya que el número de encuestas llevadas a cabo a establecimientos abiertos es insuficiente.1 Gracias a la explotación del big data de CaixaBank, hemos podido sortear este problema mediante la elaboración de un indicador que permite hacer un seguimiento en tiempo real de los niveles de inactividad de la oferta turística. Para ello, utilizamos la proporción de comercios con TPV de CaixaBank, que han pasado a no registrar facturación. Tal y como se observa a continuación en el gráfico, según este indicador el sector vivió un cierre casi total en el periodo comprendido entre la declaración del estado de alarma y el 24 de mayo, fecha que marcó el inicio de la fase 2 en parte del país. Desde entonces, la reactivación de la oferta ha ido ganado tracción. A finales de junio, y por primera vez desde el mes de marzo, la proporción de comercios turísticos inactivos se situó por debajo del 50%, coincidiendo con la finalización del estado de alarma y la apertura de las fronteras con los países de la UE. 

    • 1. El INE no ha publicado datos a nivel regional de la encuesta de ocupación hotelera, debido al limitado número de establecimientos encuestados en abril y mayo. Tampoco se han publicado datos del índice de precios hoteleros ni de rentabilidad (ADR y RevPAR).

    Proporción de hoteles y agencias de viajes sin facturación en sus TPV de CaixaBank

    % sobre el total

    p 13
    Nota: La serie está normalizada para que la proporción de comercios inactivos sea igual a 0% en diciembre de 2019. Fuente: CaixaBank Reserach, a partir de datos internos.

    La reactivación de la oferta turística está respondiendo de manera anticipada a la demanda, reaccionando positivamente a las perspectivas de recuperación y a la relajación de las medidas de distanciamiento social. De la limitación del aforo al 30% y del cierre de las zonas comunes en los establecimientos hoteleros que se estableció
    en la fase 1 de la desescalada, se ha pasado en muchos casos a un límite de aforo
    por encima del 70% en la actualidad, lo cual permite superar ampliamente el umbral de demanda necesario para compensar costes.2 Aun así, según datos internos de CaixaBank, durante la segunda semana de julio, el 31% de los establecimientos turísticos permanecían inactivos y la facturación de establecimientos hoteleros presentaba aún caídas alrededor del 65% interanual, lo que lleva a inferir que probablemente no se ha alcanzado el umbral de rentabilidad para la mayor parte de operadores.

    • 2. En la actualidad, la regulación de las medidas de distanciamiento social son competencia de las comunidades autónomas, por lo que no hay un criterio común sobre los límites de aforo en establecimientos turísticos y hostelería. Cabe señalar que, en el caso de establecimientos comerciales y hosteleros pequeños, las medidas de distanciamiento social entre clientes suponen limitaciones de aforo más estrictas que las indicadas.
    La reactivación del sector turístico: políticas económicas y adaptación a la nueva demanda

    Hasta que no se alcance dicho umbral de rentabilidad, es importante que se sigan tomando medidas de política económica que continúen apoyando al sector. Las principales medidas de apoyo se han basado en facilitar los ajustes temporales en las plantillas mediante la flexibilización de los ERTE y en proporcionar liquidez a las empresas (100.000 millones de euros en avales ICO para empresas, con un tramo de 2.500 millones de euros solo accesible para empresas turísticas), además de una moratoria de hasta 12 meses para operaciones de financiación hipotecaria de inmuebles ligados a la actividad turística suscritas con entidades de crédito. Todas estas medidas, enfocadas a mitigar el impacto de la crisis del coronavirus, han sido fundamentales para que el tejido empresarial turístico sobrellevara estos meses de parón de la demanda. 

    El sector turístico deberá impulsar su transformación para adaptarse a los nuevos parámetros de seguridad sanitaria a corto plazo y a las nuevas corrientes de fondo de la demanda a medio y largo plazo.3 Así, el plan de reactivación del turismo propuesto por el Gobierno a mediados de junio contempla medidas en esta misma dirección, como los créditos blandos para financiar soluciones sostenibles para empresas turísticas o inversiones en transformación digital. En este sentido, ampliar el papel de las políticas públicas podría suponer un elemento dinamizador fundamental para que el sector tenga la capacidad de llevar a cabo estas inversiones y logre mantener sus niveles de competitividad.

    Por otro lado, la disminución de la competencia internacional por el turismo en un entorno de menor demanda como el actual puede ser clave también para acelerar la reactivación del sector este verano. Cabe recordar que, en 2019, mejoró la percepción por parte de los turistas británicos y alemanes de otros mercados mediterráneos como Turquía, Egipto, Túnez y Marruecos, lo cual limitó el crecimiento de la demanda extranjera en España.4 Sin embargo, la pandemia ha provocado que dichos mercados estén sufriendo restricciones importantes para recibir turistas europeos, no solo por no formar parte de la UE, sino porque las restricciones que han impuesto sus gobiernos son más severas que en el caso de España y de otros socios comunitarios del Mediterráneo. Así lo recoge el siguiente gráfico, basado en el COVID-19 Government Response Tracker que elabora la Universidad de Oxford.

    • 3. Véase el artículo «Lo que se avecina en el turismo global» en este mismo informe.
    • 4. Véase artículo «La lucha por el turismo internacional en el Mediterráneo» del Informe Sectorial de Turismo del 1er semestre de 2020 publicado en www.caixabankresearch.com

    Intensidad de las restricciones fronterizas

    p  14
    Fuente: CaixaBank Research, a partir de Oxford COVID-19 Government Response Tracker.
    El empleo del sector turístico, el más afectado por la COVID-19

    La reactivación gana, si cabe, un mayor protagonismo por razón del impacto que puede tener sobre el empleo. El mercado laboral español ha sufrido un shock contundente. En el mes junio, el número de afiliados a la Seguridad Social se situó en 18,6 millones de personas, 974.000 empleos menos con respecto a junio de 2019 (–5% interanual), de los cuales alrededor del 70% eran trabajadores temporales. Adicionalmente, 1,8 millones de empleados estaban afectados por ERTE, es decir, seguían afiliados a la Seguridad Social, no contabilizaban como parados, pero o bien no trabajaban o bien no lo hacían a tiempo completo. 

    El empleo del sector turístico ha sido el más afectado por las condiciones actuales. A cierre de mayo, el empleo asociado a actividades turísticas se situó en 2,5 millones de personas, cerca de 387.000 empleos menos que en el mismo mes de 2019 (–13,5% interanual). Esto implica que el 44% de la destrucción del empleo en España fue causada por el sector turístico. Además, alrededor del 31% de los afiliados del sector turístico entraron en ERTE y el 5,5% se acogieron a la prestación por cese de actividad, muy por encima de la media de España en mayo, con un 9,8% en ERTE y un 2,0% en prestación por cese de actividad.

    Partiendo de un nivel de empleo tan bajo y dado el peso tradicional del empleo turístico en el conjunto de la economía (el 12,8% de la afiliación en 2019), la «reapertura» del sector podría tener un efecto sustancial sobre la ocupación y sobre la moderación de la cifra del empleo afectado por los ERTE. A pesar de que el empleo del sector turístico acusa una gran estacionalidad a lo largo del año, el nivel de ocupación que genera el turismo en momentos de demanda moderada es muy relevante. Es decir, el grueso del empleo se genera cuando el establecimiento hotelero decide abrir, aunque el nivel de ocupación de las plazas disponibles en el hotel sea bajo. Lógicamente, a medida que aumenta el grado de ocupación también aumenta la contratación de empleados, pero de una forma mucho más gradual. En concreto, según nuestras estimaciones, la plantilla base de un hotel (aquella que no depende del grado de ocupación) es de alrededor del 65% del personal que contrataría el hotel en caso de estar lleno. Por ejemplo, un hotel medio español, que según datos del INE consta de 49 habitaciones, con un grado de ocupación del 100% contrataría a 17 empleados, mientras que con un grado de ocupación mínimo del 35% contrataría a 13. Si bien la diferencia de empleo entre la temporada alta y la baja es sustancial, destaca que la contratación del grueso de la plantilla de los establecimientos hoteleros no depende tanto de la estacionalidad de la demanda. 

    En este sentido, a pesar de que la ocupación media en España se situará en niveles contenidos en lo que queda de año, una pequeña mejora en las perspectivas de llegadas de turistas podría suponer un factor diferencial para la reactivación del sector y para el conjunto del mercado laboral.

    Simulación de personal hotelero contratado según nivel de ocupación

    p 16
    Nota: Se ha estimado la sensibilidad del número de empleados por plaza hotelera frente a distintos grados de ocupación utilizando datos de la Encuesta de Ocupación Hotelera para 106 municipios entre los meses de enero de 2005 y diciembre de 2019. Fuente:

    En conclusión:

    • La oferta turística se está reactivando paulatinamente. La proporción de comercios turísticos inactivos pasó del 95% a mediados de abril a situarse en el 31% durante la segunda semana de julio.
    • Las medidas de liquidez y de ajustes temporales en las plantillas han sido y serán fundamentales para que el tejido empresarial turístico pueda superar el periodo de menor actividad turística.
    • La «reapertura» de los comercios turísticos podría suponer una fuerte generación de empleo y moderaría considerablemente la cifra de afectado por ERTE.
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  • La pérdida de actividad turística supone un duro golpe para la economía española

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    El sector turístico es un sector clave para la economía española y, por ello, la caída del turismo prevista para 2020 supondrá un impacto mayúsculo sobre el nivel de actividad económica del país. Además, el impacto económico no se distribuirá de manera homogénea en la geografía española puesto que existen profundas diferencias en el peso del sector turístico entre regiones. Así, esperamos que las comunidades insulares y mediterráneas quedarán más expuestas que el promedio de España, mientras que las del interior sufrirán de manera más leve. 

    Plantilla

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    Mucho se ha hablado durante la crisis actual del elevado peso del sector turístico en la economía española y no es para menos, puesto que se trata de uno de los sectores económicos que más va a sufrir las consecuencias de la crisis causada por la COVID-19. Según los datos de la cuenta satélite de turismo que publica el INE, el sector turístico genera el 12,3% del PIB de España y el 12,7% de la ocupación. Esta gran relevancia del sector en la economía española no es una casualidad, sino que es fruto de su gran competitividad y de su resiliencia. No obstante, en 2020 el sector turístico ha pasado a ocupar el epicentro de la crisis en la que ha entrado la economía española, que, según las previsiones de CaixaBank Research, registrará una caída del PIB de entre un 13% y un 15%. 

    Evolución del PIB turístico en España

    Índice (100 = 2019)

    p 18
    Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.
    El impacto de la reducción de la actividad turística en la economía española

    Debido a la fuerte caída del gasto turístico prevista para 2020, que ciframos en torno al 50% para el turismo extranjero y en torno al 30% para el turismo doméstico, el sector dejará de generar una gran cantidad de actividad económica. En concreto, según nuestras previsiones, el PIB turístico caerá alrededor de un 44% en 2020, suponiendo un severo impacto para la economía española. Esta caída de la actividad turística podría suponer una pérdida de 3 p. p. de crecimiento del PIB de manera directa. Además, debido al fuerte efecto arrastre del sector sobre el resto de la economía, de manera indirecta se podrían llegar a perder entre 1,6 p. p. y 2,3 p. p. adicionales.1 Así, el sector turístico contribuiría negativamente al crecimiento de la economía española entre 4,6 p. p. y 5,3 p. p. del PIB.

    A medio plazo, prevemos que la actividad turística recuperará el nivel precrisis a partir del 2024. Sin embargo, ya en 2021 se recuperaría el nivel de actividad del 2017, un año que puede servir de referencia, puesto que los resultados cosechados fueron positivos.

    • 1. Según nuestras estimaciones, por cada 100 euros de valor añadido que genera de manera directa el sector turístico, se generan 76 euros de valor añadido indirectos en el resto de la economía, lo que implica que alrededor del 40% de la actividad económica que genera el sector turístico es indirecta.
    Análisis de la caída del gasto turístico por comunidad autónoma

    En clave regional, el impacto económico que tendrá la caída de la actividad turística en 2020 será muy heterogéneo y dependerá, principalmente, del peso del turismo extranjero y de la importancia del sector turístico en la economía de cada región.

    En el siguiente gráfico se muestran las previsiones de la variación del gasto turístico por comunidad autónoma para 2020. De acuerdo con estas estimaciones, las Islas Baleares son la región que más sufrirá la caída del gasto turístico (un 59%), por su gran dependencia del turismo extranjero (95% del gasto) y también porque los meses de primavera y verano (los que más están acusando el shock de la COVID-19) concentran una gran parte de su demanda turística (el 86% de su demanda anual en 2019). En el otro extremo, Castilla-La Mancha y Aragón son las comunidades que registrarán una caída menos intensa del gasto turístico, por su reducida dependencia del turismo extranjero (un 14% y un 24%, respectivamente). Obviamente, estos resultados quedan muy condicionados por la evolución de la pandemia en las distintas regiones.

    Caída del gasto turístico en 2020 en las CC. AA.

    Variación anual % y contribución en puntos porcentuales

    P 19
    Fuente: CaixaBank Research.
    Análisis del impacto económico de la caída del gasto turístico por comunidad autónoma

    El peso del sector en la economía regional también es muy relevante para entender el impacto económico de la caída del turismo, siendo además un factor muy heterogéneo entre comunidades autónomas. Dado que no disponemos de estimaciones de la contribución del sector turístico al PIB por comunidad, nos servimos de la ratio de gasto turístico sobre PIB para obtener una medida aproximada de la relevancia del sector turístico. Utilizando esta métrica obtenemos que las comunidades de Navarra y La Rioja son las que registran un peso menos relevante del sector turístico (alrededor del 4% de su PIB), mientras que las comunidades insulares de Baleares y Canarias registran una ratio de consumo turístico sobre PIB de más del 40%. 

      Mapa del impacto de la caída del gasto turístico en 2020

      Caída del gasto turístico en % de PIB

      p 20
      Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.

      Al combinar el peso del gasto turístico y nuestro escenario central de previsiones para 2020, obtenemos una medida de impacto económico en las comunidades autónomas, que recogemos en el mapa anterior. Así, vemos cómo la pérdida de actividad turística será muy relevante en las Islas Baleares y las Islas Canarias, con caídas del gasto turístico que representan el 28% y el 18% de sus PIB regionales, respectivamente. Las comunidades mediterráneas de Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía registrarán un impacto más contenido aunque aún superior al del promedio de España, con una caída del gasto turístico de más del 5% del PIB en los tres casos. Por su parte, la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia, Cantabria y Galicia registrarían un impacto medio de entre el 2% y el 4% del PIB, mientras que el resto de las comunidades autónomas se verían menos afectadas.

      En conclusión:

      • El sector turístico sufrirá muy duramente las consecuencias de la crisis sanitaria causada por la COVID-19, lo que provocará que el PIB turístico caiga en torno al 44% en el año 2020.
      • A causa de su destacado papel en la economía española, el impacto de la crisis en el sector turístico lastrará la evolución de la economía nacional, a la que restará 5 p. p. de crecimiento en 2020. 
      • A escala regional, el impacto será heterogéneo, concentrándose especialmente en las Islas Baleares y en las Islas Canarias, así como en la costa mediterránea. 
      • Las perspectivas de cara a 2021, aunque inciertas, apuntan a un fuerte rebote de la actividad que podría llegar a situar el PIB turístico en niveles similares a los de 2017.
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    • Lo que se avecina en el turismo global

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      La pandemia de coronavirus tomó al mundo por sorpresa y paralizó el turismo internacional casi por completo. Las primeras etapas de una cierta recuperación están pasando por la reinstauración de la conectividad entre los países emisores y destinos turísticos que hayan controlado la expansión del nuevo coronavirus. No obstante, el sector deberá acometer una profunda y rápida transformación para adaptarse a un nuevo perfil de turista internacional pos-COVID-19, mucho más preocupado por recibir un servicio personalizado, flexible y, sobre todo, más seguro. 

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      La irrupción del coronavirus SARS-CoV-2 ha sido un fenómeno global. Hasta el mes de junio se registraron más de 10 millones de contagios y 500.000 fallecidos a causa de la COVID-19 en todo el mundo. Ninguno de los 177 países para los que el Centro de Investigación del Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins publica estadísticas está libre del virus y más del 25% de los países presentan una incidencia de más de 1.000 casos por cada millón de habitantes.1 La situación ha llevado a que se hayan tomado medidas sin precedentes para limitar la movilidad internacional y doméstica de los ciudadanos en todo el mundo, lo cual provocó que el flujo de turistas internacionales se paralizara entre marzo y junio.  

      Las implicaciones del parón del turismo para la economía global son de gran magnitud. La Organización Mundial del Turismo (OMT) baraja tres escenarios para el año 2020, dependiendo de cuándo empiecen a retirarse las restricciones para viajar en el mundo. El escenario menos adverso, y más probable, plantea una caída del 58% del turismo mundial bajo el supuesto de que las fronteras se abran de manera gradual a partir del mes de julio, lo que ya está sucediendo. Por el otro lado, un escenario más extremo, en el que las restricciones fronterizas no se suavizaran hasta el mes de diciembre, plantearía una caída de hasta un 78%.2 Con ello, incluso en el escenario menos pesimista, el número de turistas en el mundo retrocedería a cifras inéditas en lo que llevamos de siglo, lo que supondrá un duro golpe para un sector que genera más del 10% del PIB mundial y cerca del 12% del empleo.

      • 1. Véase al dashbord interactivo que elabora la Universidad Johns Hopkins para consultar los datos relativos a la COVID-19 en https://systems.jhu.edu/
      • 2. Véase «UNWTO World Tourism Barometer (May 2020)».
      El turismo internacional podría retroceder un 58%

      según estimaciones de la OMT. Sería un duro golpe para un sector que genera más del 10% del PIB mundial y cerca del 12% del empleo.

      Un primer paso para comprender cuál será la situación del turismo mundial a corto plazo es analizar los indicadores de movilidad de la población, condición sine qua non para que el turista pueda desplazarse a su destino. En un contexto en el que la proximidad al destino turístico va a ser fundamental, analizamos a continuación la situación de la movilidad dentro de las principales regiones del mundo: Europa, Asia y las Américas.

      p 23
      Europa: coordinación en la desescalada y buenas perspectivas

      En Europa, las medidas de confinamiento se iniciaron en Italia el día 7 de marzo, cuando el Gobierno implantó restricciones a la movilidad de la población en la región de Lombardía, en primera instancia, y poco después en toda Italia. A las pocas semanas, la gran mayoría de los países europeos ya habían implantado medidas similares y la movilidad de personas en el continente se redujo al mínimo esencial para garantizar el abastecimiento de bienes y servicios esenciales a la población. Si nos detenemos a observar los indicadores de movilidad que elabora Google a partir de los registros de la aplicación Google Maps, comprobamos que las medidas de confinamiento fueron extraordinariamente efectivas en Europa (véase el gráfico). En apenas 20 días, la movilidad en establecimientos comerciales a lo largo de toda Europa Occidental cayó alrededor de un 80% (entre el –62% de Alemania y el –91% de España). Y, aunque se fue recuperando paulatinamente a lo largo de la desescalada (iniciada en mayo en muchos países de la UE), a finales de junio todavía no había recuperado los niveles pre-COVID-19: en el Reino Unido, el país que se encuentra más rezagado en el proceso de desescalada, la movilidad todavía es un 50% inferior, mientras que en Alemania, Italia o Francia la movilidad en los locales comerciales se encuentra «solo» un 20% por debajo de los niveles pre-COVID-19.

      Movilidad de la población en locales comerciales

      Variación con respecto al nivel base* (%)

      p 22
      Nota: Datos en promedio de 7 días. (*) El nivel base corresponde a la movilidad promedio registrada en el mismo día de la semana entre el 3 de enero y el 6 de febrero. Fuente: CaixaBank Research, a partir de Google Mobility Report.

      Una vez encaminada la recuperación de la movilidad doméstica, desde finales de junio la desescalada europea ha pasado a tener como objetivo la recuperación de los flujos turísticos internacionales. Para ello, se ha iniciado un proceso de reapertura de fronteras, eliminando a su vez los periodos de confinamiento obligatorios a la entrada en el país de destino. Se trata de un proceso algo más complejo y delicado, puesto que depende de la situación de la COVID-19 tanto en la región de destino como en la región de origen del turista. A pesar de ello, las perspectivas de reactivación de los flujos turísticos domésticos e internacionales en el continente parecen relativamente positivas, a tenor de los siguientes factores. El primero es que gran parte de los países del sur de la UE, donde se localizan la mayoría de los destinos turísticos y donde con más rudeza golpeó el coronavirus, han conseguido controlar la expansión del virus tras un periodo de medidas muy estrictas de confinamiento y los rebrotes que se han observado son, por ahora, localizados. En segundo lugar, los países emisores del norte de Europa, salvo en contadas excepciones, han mostrado una sólida capacidad de detección de nuevos brotes y están tomando las medidas necesarias para permitir viajar a su población de manera segura y controlada. Por último y no menos importante, la figura de la UE y del espacio Schengen está empujando a que se alcance un nivel de coordinación entre países de la UE que no se está observando en ninguna otra región del mundo a la hora de reabrir fronteras. 

      La figura del espacio Schengen

      ha forzado a un elevado nivel de coordinación entre los países de la UE que será clave para iniciar la recuperación del turismo en Europa.

      Si bien es cierto que las posibilidades de conectar a los turistas europeos con multitud de destinos dentro de la UE parecen favorables, aún queda un largo camino por recorrer. Si nos fijamos en el siguiente gráfico, con datos de conectividad aeroportuaria en los principales aeropuertos de Europa entre el 1 de enero y el 30 de junio, se puede observar el recorrido que aún existe. La movilidad aérea se sitúa en la actualidad un 67% por debajo de la observada entre enero y febrero, aunque ligeramente por encima del nivel registrado en abril, cuando la movilidad aérea era un 92% inferior a los niveles pre-COVID. A la luz de los exiguos niveles de movilidad internacional en la región, queda claro que la recuperación del turismo en Europa es todavía incipiente.

      Conexiones aeroportuarias diarias en los principales aeropuertos de Europa

      Número de vuelos 

      p 24
      Nota: Se contabilizan las salidas en los aeropuertos de Londres (Heathrow), París (CDG), Fráncfort, Amsterdam, Madrid, Roma, Zúrich y Moscú. Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de OpenSky Network.
      p 26
      Asia: la gran potencia turística avanza a paso lento

      El caso de Asia ha sido comúnmente señalado a la hora de entender los posibles escenarios futuros del sector turístico. No en vano, se trata de una región que en 2019 emitió el 38% del gasto turístico mundial y que recibió más de 360 millones de turistas al año (25% del total). Además, algunos países asiáticos se encuentran en estadios más maduros de la pandemia, lo que nos empuja a pensar que se sitúan en una posición más avanzada del calendario de la recuperación. Cabe recordar que el día 8 de abril, la ciudad de Wuhan, donde se detectó el primer brote de COVID-19, acababa de finalizar un periodo de confinamiento de 76 días. En esas mismas fechas, Europa aún se encontraba en su fase más inicial y dura del confinamiento. No obstante, hay algunas diferencias que han llevado a que los calendarios de Europa y Asia se solapen, lo que nos impide poder elaborar predicciones a partir de la experiencia asiática.

      Según lo que podemos observar en los indicadores de movilidad domésticos, la reacción en el sudeste asiático fue, en general, más comedida que en Europa, aunque mucho más heterogénea que en el Viejo Continente.3 Países como Hong Kong o Corea del Sur tomaron medidas muy tempranas pero menos severas, y vieron reducida la movilidad de su población en solo un 30%. En el caso de Singapur, hasta que sufriera un rebrote a principios de abril, apenas había limitado la movilidad de su población. Caso aparte es el de India, con una reacción mucho más tardía pero mucho más intensa que la del sudeste asiático.

      Ante esta reacción más temprana pero contenida, los países asiáticos pudieron anticipar mejor la crisis sanitaria y evitar el colapso de sus sistemas sanitarios, pero también dilataron el tiempo que les ha llevado controlar la expansión del coronavirus, hasta tal punto que la desescalada en países como Hong Kong y Japón estaba a finales de junio al mismo nivel que en Europa, con un turismo doméstico aún arrancando y con restricciones a las llegadas internacionales.

      • 3. Llegado este punto, es relevante señalar que Google no dispone de datos de movilidad para China, puesto que a pesar de que Android es el sistema operativo mayoritario, no se permite la instalación de software de Google en dispositivos chinos.

      Movilidad de la población en locales comerciales

      Variación con respecto al nivel base* (%)

      p 25_1
      Nota: Datos en promedio de 7 días. (*) El nivel base corresponde a la movilidad promedio registrada en el mismo día de la semana entre el 3 de enero y el 6 de febrero. Fuente: CaixaBank Research, a partir de Google Mobility Report.

      Conexiones aeroportuarias diarias en los principales aeropuertos del sudeste asiático

      Número de vuelos 

      p 25_2
      Nota: Se contabilizan las salidas en los aeropuertos de Hong Kong, Tokio, Osaka, Seúl, Taipéi, Singapur y Manila. Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de OpenSky Network.
      La situación del sector turístico asiático

      sigue siendo compleja porque las restricciones a la entrada de extranjeros siguen activas en todo el continente.

      Con ello, la situación del sector turístico asiático sigue siendo compleja. Si nos fijamos en los datos de movilidad aérea que se muestra en el gráfico anterior, vemos cómo el número de vuelos en la zona a finales de junio mantenía caídas cercanas al 60%, aunque se alejaba de los mínimos marcados durante la segunda mitad de abril. A pesar de ello, las restricciones a la entrada de extranjeros continúan vigentes en junio en todos los países de la región, según datos de la Agencia Internacional del Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés). En caso de que no haya una coordinación clara entre países para la reapertura controlada de fronteras, como en el caso de la UE, difícilmente los flujos turísticos en Asia retomarán el vuelo.

      Américas: malas perspectivas para el nuevo foco mundial de COVID-19

      La situación sanitaria del continente americano es más preocupante. En el último mes, el 54% de los nuevos casos de COVID-19 se produjeron en países del continente americano. El número de casos positivos en Brasil, Chile, México, Colombia y Argentina se multiplicó por tres en el mes de junio y se dobló en los casos de Estados Unidos y Perú. En otras palabras, las américas han pasado a ser el foco mundial de la pandemia. Tal y como se puede observar en los siguientes gráficos, el único país donde se observa una clara tendencia bajista desde el mes de mayo es Canadá.

      Incidencia del contagio de la COVID-19 en América

      Casos positivos diarios por cada 100.000 habitantes

      p 27
      Nota: Los sombreados reflejan datos diarios y las líneas, promedios de 7 días. Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de Johns Hopkins University CRC.

      Lo más preocupante es que esta complicada situación sanitaria se ha dado en un contexto de movilidad reducida. A pesar de que las medidas aplicadas por los gobiernos nacionales no han sido de un calado tan profundo como las europeas y se han tomado con cierto retraso, según los indicadores de movilidad doméstica, la población de los países latinoamericanos presenta una movilidad un 50% menor a su nivel habitual. En Canadá y EE. UU. sí se observa cierta mejora de la movilidad, aunque existen dudas sobre la sostenibilidad de esta tendencia en el caso del segundo, dada la magnitud de la segunda oleada de contagios. A causa de esta situación, el sector turístico del continente lleva paralizado desde mediados de marzo, con una caída de la movilidad aérea de hasta el 63% con respecto al nivel precrisis a finales de junio.

      Movilidad de la población en locales comerciales

      Variación con respecto al nivel base* (%)

      p 28-1
      Nota: Datos en promedio de 7 días. (*) El nivel base corresponde a la movilidad promedio registrada en el mismo día de la semana entre el 3 de enero y el 6 de febrero. Fuente: CaixaBank Research, a partir de Google Mobility Report.

      Conexiones aeroportuarias diarias en los principales aeropuertos de América

      Número de vuelos 

      p 28-2
      Nota: Se contabilizan las salidas en los aeropuertos de Atlanta, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York (JFK), Toronto y São Paulo. Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de OpenSky Network.
      La crisis sanitaria en buena parte de los países de América

      hace imposible, por ahora, que la recuperación del sector turístico se active.

      Con todo ello, podemos afirmar que las perspectivas de recuperación del turismo americano son especialmente negativas. Es fundamental que la región acometa las medidas de contención necesarias, para, ante todo, atajar la crisis sanitaria. Solo a partir de una situación sanitaria bajo control se podrá comenzar a recuperar el nivel de movilidad suficiente para iniciar la reactivación del sector turístico. No obstante, lo que hemos aprendido de la experiencia de Europa y Asia es que controlar el crecimiento de los contagios es un proceso lento, lo que nos lleva a prever una recuperación muy tardía para el conjunto de la región.

      p 29
      El turismo global pos-COVID-19: gran incertidumbre y grandes cambios a medio plazo

      Este contexto ha llevado a la OMT a contemplar una caída de los flujos de turistas internacionales de más de un 58% en sus previsiones de 2020. A pesar de ello y bajo las condiciones adecuadas, una vez la movilidad internacional gane tracción, se prevé que la recuperación del turismo global sea relativamente rápida, aunque el próximo año se mantendría apreciablemente por debajo de los niveles de 2019. Así, la OMT espera que el número de turistas internacionales pase de una caída de cerca del 100% durante el segundo trimestre de 2020 a situarse «solo» un 30% por debajo de los niveles precrisis al inicio del año 2021, gracias a la recuperación de las regiones europeas y asiáticas. La cuestión, entonces, es enfocarse en el medio plazo, en lo que los analistas han pasado a llamar «el turismo pos-COVID-19». 

      Es difícil pensar que el sector turístico saldrá de la situación actual sin sufrir cambios de gran calado por el camino. La principal transformación, que probablemente será el gran dinamizador de la renovación de todo el sector, será la manera en la que los turistas querrán hacer turismo. Antes de la irrupción repentina del coronavirus, la demanda turística estaba dando señales de cambio, aunque graduales. El número de turistas que apostaban por elegir destinos con una oferta de mayor calidad, donde se pusieran a su disposición un mayor número de servicios, crecía fuertemente, además de la entrada en juego del turista con conciencia ecológica, que apostaba por destinos sostenibles e innovadores.

      La irrupción de la COVID-19 acelerará cambios que ya estaban en marcha:

      la calidad y la sostenibilidad como banderas de un nuevo turismo.

      Probablemente el coronavirus no supondrá un cambio de dirección en las tendencias que veníamos observando, sino más bien una gran aceleración. Estos son algunos elementos que podrían ser clave a la hora de entender cómo será el nuevo turismo pos-COVID-19: 

      1. Descongestión y destinos sostenibles: parece más claro que nunca que la sostenibilidad es una apuesta de futuro. Tan solo unas semanas en casa han puesto en evidencia que la acción individual de cada uno de nosotros tiene un gran impacto medioambiental, lo que ha concienciado a buena parte de la sociedad. Con este cambio de actitud, es ciertamente probable que los destinos que sean capaces de ofrecer una solución sostenible y no masificada pasen a ser más atractivos para una parte de la demanda que cada vez será más importante. Por otro lado, mientras no exista una vacuna o un tratamiento eficaz, los turistas preferirán destinos en los que se pueda mantener la distancia social con facilidad frente a los destinos con mayor congestión.

      2. Servicios personalizados: el turista poscoronavirus valorará más poder personalizar su experiencia en detrimento de las experiencias masificadas. En otras palabras, el valor añadido de la oferta turística ganará peso. Ante este cambio, aquellos destinos que apuesten por reducir el volumen y que ofrezcan experiencias únicas serán ganadores. 

      3. Digitalización: el turista que viene será mucho más digital, porque la sociedad actual ya lo es. No hay que olvidar que vivimos en un contexto en el que la utilización de medios digitales ha repuntado con fuerza por la necesidad de mantenernos conectados desde casa, tanto por motivos laborales como personales. Con ello, se han puesto en valor los canales digitales para muchos ciudadanos que no los dominaban y que probablemente los demandarán a la hora de hacer turismo.   

      4. Seguridad y salud: la seguridad siempre ha sido un factor de gran peso a la hora de elegir destino turístico y, tras un shock como el actual, la accesibilidad y la calidad del sistema sanitario serán factores a tener en cuenta a la hora de valorar la seguridad de dicho destino. 

      5. Cercanía y conectividad: en este artículo ya se ha comentado que la conectividad es un factor fundamental para el turismo. Se trata de un hecho obvio, pero nada trivial. Es muy probable que los primeros canales de conectividad que se reactiven sean los de rango medio y corto. Con ello, hasta la consecución de una vacuna, el turismo de proximidad (doméstico y de países cercanos) planteará muchas más posibilidades para el turista y más seguridad ante la eventualidad de querer volver a su hogar. De un modo similar, aquellos destinos que puedan ofrecer una conexión cómoda podrían mejorar considerablemente sus perspectivas.  

      p 31

      Los cambios en la forma de hacer turismo deberán acompañarse de un esfuerzo transformador de la oferta, que deberá apostar por la innovación, la integración de un mayor número de servicios, la expansión de destinos menos explotados, una mejora de la conectividad y, en definitiva, por algo que el propio sector ya viene apuntando desde hace años: un turismo de calidad y no de cantidad.4 Por tanto, se trata del momento oportuno para acelerar las inversiones necesarias para la adaptación del sector a este nuevo mercado turístico mundial. La movilización del empresariado del sector será clave, como también lo será el apoyo del sector público no solamente para salir de esta crisis, sino para garantizar que el sector siga siendo un puntal de nuestra economía de forma sostenible en el futuro. 

      En conclusión, es palpable que el contexto actual es de una complejidad sin precedentes para el sector turístico mundial, tanto a corto como a medio plazo. En 2020, la demanda turística global probablemente se verá reducida a menos de la mitad de lo alcanzado en 2019 y seguirá estando muy condicionada por la recuperación de la movilidad de la población y la capacidad que tengamos de mantener un nivel de contagios contenido y controlado hasta que se descubra una vacuna o un tratamiento efectivo contra el coronavirus. En este contexto, Europa se presenta como el proyecto piloto para la reactivación del turismo mundial gracias a que ha conseguido reactivar la movilidad de la población y ha iniciado el proceso de reapertura de las fronteras. A medio plazo, los cambios que se infieren en la sociedad acelerarán la tendencia hacia nuevas formas de turismo. Con ello, la oferta deberá adaptarse aún más rápidamente de lo que ya estaba haciendo hacia un turismo más sostenible, digital, seguro y de calidad.

      • 4. Véanse «Informe Sectorial de Turismo. 2S 2019» e «Informe Sectorial de Turismo. 1S 2020» publicados en www.caixabankresearch.com.
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    La COVID-19 da un empujón al teletrabajo

    La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha obligado a gran parte de la sociedad a adaptarse de manera veloz e inesperada al trabajo en remoto, una práctica relativamente minoritaria en España antes de la eclosión de la pandemia.¿Tiene España simplemente un bajo potencial para el teletrabajo o, por el contrario, lo tiene, pero no lo está ex­­plotando?

    Contenido disponible en
    Ana Brás
    Lukas Schaefer
    17 de junio de 2020
    Portátil y móviol
    • El teletrabajo se ha revelado como un mecanismo eficaz para mantener los empleos y asegurar la continuidad de la actividad económica en el contexto de la COVID-19.
    • Según nuestras estimaciones, un 32,6% del total de los empleados en España podría potencialmente llevar a cabo su trabajo en remoto.
    • La COVID-19 penalizará más o menos a cada sector económico según su capacidad para implementar el teletrabajo.

    La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha obligado a gran parte de la sociedad a adaptarse de manera veloz e inesperada al trabajo en remoto, una práctica relativamente minoritaria en España antes de la eclosión de la pandemia. En 2019, tan solo un 8,3% de los ocupados en España recurrían a la opción de trabajar desde casa, ya fuera habitualmente o de forma ocasional. Esta es una ci­­fra que se sitúa claramente por debajo de la media de la UE (16,1%) y de las economías líderes en teletrabajo de la eurozona, como los Países Bajos (37,1%) y Luxemburgo (33,1%).1 ¿Cómo debemos interpretar estas diferencias? ¿Tiene España simplemente un bajo potencial para el teletrabajo o, por el contrario, lo tiene, pero no lo está ex­­plotando?

     
    • 1. Datos de EU Labor Force Survey 2019. Se muestra el porcentaje de trabajadores que indican que trabajan habitual u ocasionalmente desde casa.
    ¿Está España preparada para teletrabajar?

    La facilidad con la que un trabajador puede desempeñar sus tareas desde casa depende de las exigencias de su ocupación. Por ejemplo, un profesor universitario puede seguir dando sus clases fácilmente desde casa a través de videoconferencias, mientras que un camarero no tiene la posibilidad de servir mesas desde las plataformas digitales. En general, pues, debemos fijarnos en las tareas asociadas a cada profesión para valorar si permite aprovechar el teletrabajo. Dingel y Neiman (2020) proponen una metodología según la cual el potencial de teletrabajar en una profesión se determina a partir del tipo de actividades que se desempeñan en la misma y el contexto en el que se desarrollan.2 En concreto, consideran que una ocupación puede realizarse en remoto si ninguna de las tareas asociadas a dicha ocupación ha sido clasificada como difícilmente reproducible desde casa.3

    Dingel y Neiman estiman que un 37% de los empleados en EE. UU. pueden desempeñar su actividad desde casa. A partir de su clasificación, y de los datos de la encuesta de población activa (EPA), podemos reproducir sus estimaciones para España.4 Según nuestros cálculos, un 32,6% del total de los empleados en España podría potencialmente llevar a cabo su trabajo en remoto.5 En general, el potencial de trabajar desde el domicilio es algo superior para las mujeres, y aumenta con la edad y el nivel educativo.6

    Desde una perspectiva europea (véase el primer gráfico), el potencial promedio de la antigua UE-28 (37%) es algo mayor que el de España, especialmente por la elevada capacidad de países muy avanzados respecto al trabajo en remoto, como Luxemburgo (53,4%), Suecia (44,2%) o el Reino Unido (43,5%). En gran medida, esta diferencia entre países refleja disparidad en las composiciones sectoriales de sus economías. Así, las economías con un mayor peso de los servicios de elevado valor añadido (como la información y las comunicaciones o los servicios financieros) presentan un mayor potencial de teletrabajo que los países donde prevalecen sectores como la construcción o el comercio minorista, en los que es más difícil teletrabajar por la propia naturaleza de este tipo de actividades económicas.7

    En este sentido, es muy ilustrativo relacionar el potencial para teletrabajar con el posible impacto económico de la pandemia de la COVID-19. Si aproximamos este impacto como la diferencia entre las previsiones realizadas en octubre de 2019 y abril de 2020 para el crecimiento del PIB de 2020, observamos que los países con una alta capacidad para el teletrabajo parecen ser los que se verán menos afec­­tados por el shock del coronavirus (véase el segundo gráfico).8 Aunque, sin duda, las consecuencias económicas del shock dependerán de muchas variables, el potencial de los trabajadores para poder llevar a cabo sus tareas desde casa es un mecanismo importante para mitigar los efectos del confinamiento. En este sentido, las diferencias en la estructura ocupacional y sectorial observadas entre los países europeos probablemente se traducirán en una mayor o una menor capacidad para hacer frente al impacto económico causado por las medidas de distanciamiento social.

    • 2. Véase Dingel, I. y Neiman, B. (2020) «How many jobs can be done at home» (http://www.nber.org/papers/w26948).
    • 3. Dingel y Neiman (2020) utilizan datos de la encuesta O*NET, que proporciona información detallada sobre el contexto y las actividades genéricas realizadas en cada ocupación.
    • 4. A partir de su clasificación para las ocupaciones estadounidenses, convertimos sus datos al sistema europeo (ISCO-08) y los agregamos a un nivel de tres dígitos teniendo en cuenta las cuotas ocupacionales. Esta conversión asume implícitamente que las tareas de cada ocupación se llevan a cabo de la misma manera tanto en España como en EE. UU.
    • 5. Estudios similares han sido publicados tanto por el Banco de España (30,6%), como por Juan César Palomino, Juan Gabriel Rodríguez y Raquel Sebastián (33%). Las pequeñas diferencias encontradas responden al uso de metodologías ligeramente diferentes y de datos procedentes de distintos periodos.
    • 6. El potencial de teletrabajar por franja de edad es del 22% (15-24 años), 33% (25-44 años), 32% (45-64 años) y 38% (65 años o mayor). Según el nivel educativo, es del 11,1% (estudios inferiores a bachillerato), 23,5% (bachillerato) y 51,2% (grado universitario y superior).
    • 7. En concreto, los dos sectores con mayor potencial para la realización del teletrabajo –información y comunicaciones y actividades financieras y de seguros (ambos 80%)– contribuyen conjuntamente casi el doble al PIB del Reino Unido (12,5%) que al PIB español (6,7%), lo que sitúa al Reino Unido en una posición aventajada para beneficiarse del teletrabajo.
    • 8. FMI. «World Economic Outlook» de octubre de 2019 y abril de 2020.
    ¿Hasta qué punto la COVID-19 ha cambiado los hábitos de trabajar en remoto?

    En tanto que la COVID-19 se ha ido extendiendo y, consecuentemente, las medidas de confinamiento se han ido endureciendo, las empresas han optado por recurrir al teletrabajo de una forma amplia para mantener los em­­pleos y asegurar la continuidad de su actividad. El fuerte aumento de la demanda de herramientas para comunicarnos de manera virtual es un buen ejemplo del incremento sustancial de la práctica del teletrabajo desde que se aplicó el estado de alarma. Por poner algunos ejemplos, los usuarios diarios de Zoom (un software de videollamadas y reuniones virtuales) han subido de 10 a 300 millones en tan solo cinco meses; Google Meet y Microsoft Teams se encuentran entre las cinco aplicaciones más descargadas en abril y mayo, y Facebook ha lanzado su propia he­­rramienta de videoconferencias.

    Por otro lado, una encuesta realizada por la Generalitat Va­­lenciana y un estudio reciente de Eurofound nos dan una primera indicación de la magnitud de la práctica ac­­tual del teletrabajo en España. Según ambos análisis, desde que empezaron a implementarse las medidas de confinamiento, alrededor de un 30% de los empleados han estado trabajando en remoto y desde sus domicilios, una cifra muy cercana al potencial de teletrabajo que esti­­ma­­mos para España.9 Posiblemente, la necesidad de afron­­tar el parón económico que ha supuesto la irrupción de la COVID-19 ha llevado a muchos sectores de la economía a descubrir una mayor capacidad para teletrabajar de la que estimaban hace tan solo unos meses.

    • 9. La muestra de la Generalitat Valenciana incluye solamente a las personas que han ido a trabajar desde el 1 de marzo. En concreto, el porcentaje bajó de 36,9% en la primera oleada de la COVID-19 (29 de marzo) a 18,9% en la oleada más reciente (14 de mayo). Para el estudio de Eurofound, véase «Work, teleworking and COVID-19». La publicación de la encuesta de población activa del 2T 2020 ofrecerá información más detallada sobre la extensión del teletrabajo en España en los últimos meses.
    El potencial de teletrabajo y la exposición económica a la COVID-19 por sectores

    Puesto que el teletrabajo es un mecanismo eficaz para mitigar los efectos del confinamiento, la COVID-19 está penalizando más o menos a cada sector económico según su capacidad para implementar el teletrabajo.10 Como se puede apreciar en el tercer gráfico, los sectores que más sufrieron el impacto económico de la COVID-19 en las últimas semanas de marzo se caracterizan por un me­­nor potencial de teletrabajo. En cambio, las actividades inmobiliarias, las telecomunicaciones o las actividades financieras tienen un mayor potencial de teletrabajo y han conseguido mantener un mayor grado de actividad.

    Por otra parte, dentro de cada sector, hay ocupaciones con más potencial que otras para realizar tareas desde casa. Por ejemplo, en el sector de actividades científicas y técnicas, estimamos que los profesores universitarios pueden realizar el 98% desde casa, un porcentaje que alcanza solo el 34% en el caso de los técnicos de física e ingeniería. Por lo tanto, la distribución relativa entre las ocupaciones en cada sector afecta decisivamente al po­­tencial de su sector respectivo.

    • 10. Clasificamos a los sectores en función de la magnitud del shock sufrido. En concreto, estimamos la desviación del valor añadido bruto (VAB) de cada sector en el 1T 2020 respecto a lo que cabría haber esperado en ausencia de la COVID-19. Para proyectar el VAB «que cabría haber esperado», asumimos que su crecimiento en el 1T 2020 hubiera sido igual a la va­­riación intertrimestral promedio exhibida en 2019.
    Hacia un futuro en el que el teletrabajo sea más prevalente

    El teletrabajo se ha revelado como una pieza fundamental de la actividad económica, dada la situación que vivimos. Aquellas empresas que consigan implantarlo satisfactoriamente podrán sostener su capacidad productiva de manera más sólida. En otros casos, el potencial existe, pero hace falta invertir en el capital digital necesario (como infraestructuras empresariales y dispositivos mó­­­viles para la conexión), así como en capital humano (formación de los trabajadores en el uso de las herramientas digitales). Después de la crisis del coronavirus, es muy probable que las empresas redoblen su apuesta por la transformación digital, lo que podría facilitar que el teletrabajo continúe creciendo. Asimismo, lo aprendido durante las semanas de confinamiento facilitará el proceso de implementación.

    En este sentido, los beneficios del teletrabajo pueden ir más allá de la crisis del coronavirus. Un aumento del teletrabajo podría facilitar unas condiciones laborales más flexibles, lo cual ofrecería a las personas la oportunidad de conciliar mejor su vida laboral con la vida familiar o la posibilidad de vivir en áreas más alejadas de las grandes ciudades. En otras palabras, como se analiza brevemente en el Dossier de este mismo Informe Mensual, medidas sencillas como la aplicación del teletrabajo podrían reportarnos una mejor calidad de vida y unas ciudades menos congestionadas y más limpias.

    Ana Brás
    Lukas Schaefer
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